Desmantelar la Policía Judicial
Categorías (General) por Carlos Sosa on 29-04-2009
Poco a poco lo voy entendiendo. Los continuos ataques a la Policía por parte del Partido Popular acaban de tener una muy elocuente traslación a la política, y más concretamente, al Poder Legislativo. El Grupo Parlamentario Popular defendió este martes con mucha pasión en el Congreso de los Diputados una moción para que se empiece a estudiar el desmantelamiento de la Policía Judicial, de la que orgánicamente dependen las unidades especializadas en la lucha contra el crimen organizado, el tráfico de drogas y los delitos económicos.
El enunciado de la moción, presentada por el diputado Arturo García-Tizón López pero finalmente defendida por su compañero Ignacio Cosidó, jefe del Gabinete Técnico de la Guardia Civil en los gobiernos de Aznar, no parecía a priori muy sospechoso. En el orden del día del pleno sólo se podía leer lo siguiente: “moción del Grupo Parlamentario Popular sobre medidas a adoptar ante la alarma social creada a raíz de los fallos de coordinación del Ministerio del Interior en relación con la lucha contra el crimen y la delincuencia”.
Un eufemismo hipócrita cuando lo que realmente pretende el PP es desmantelar la Brigada Central de la Policía Judicial, y con ella todas las brigadas provinciales de igual nombre, para que dejen de depender orgánicamente del Ministerio del Interior y pasar a manos del Consejo General del Poder Judicial.
El diputado proponente ya ha reconocido que la motivación que ha llevado el PP a tomar esta iniciativa es el famoso caso Gürtel, en el que aparecen implicados varios altos cargos de ese partido, “para que no se repitan situaciones similares”. Y las “situaciones similares” se le escaparon este martes en el pleno del Congreso al diputado Cosidó: las filtraciones de las investigaciones de Gürtel.
La propuesta tiene un calado enorme porque, de prosperar los deseos populares, supondría de facto colocar en manos del Poder Judicial una brigada policial que investiga los casos de corrupción, la inmensa mayoría de ellos protagonizados por el PP. La Policía ya actúa bajo las órdenes de los jueces, que son los que tienen que autorizar medidas de limitación de las libertades individuales como las intervenciones telefónicas, los seguimientos, las investigaciones patrimoniales de los imputados o la prisión provisional de un sospechoso.
Así las cosas, ¿por qué quiere el PP resituar a la Policía Judicial en el exclusivo ámbito del Poder Judicial? Muy sencillo, convertiría a los policías en agentes bajo el mando exclusivo de los jueces, cuya extracción sociopolítica es mayoritariamente conservadora. Nunca ha sido una prioridad para la Judicatura española investigar de oficio los casos de corrupción de los poderes tradicionales.
La moción del PP resultó aprobada después de que se admitiera una enmienda de Convergencia i Unio, en la que en realidad se hablaba de los problemas de descoordinación detectados últimamente entre la Policía y el Poder Judicial. Veremos cómo evoluciona esta cuestión en la comisión parlamentaria correspondiente, que debe ahora valorar ese desmantelamiento que pretende el PP, que chocaría con el diseño de las Policías de toda Europa y nos sacaría incluso de la Interpol.
Pero el PP ya ha dado un nuevo paso en su frenética campaña de desprestigio e intimidación a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado: si me investigas a mí, mira lo que te hago.
Lo siguiente será reformar el Código Penal para excluir los delitos de tráfico de influencias y cohecho siempre que se pretendan atribuir a personas de bien.

