Otra vez hilillos de plastilina

Categorías: (General) por Carlos Sosa el 19-11-2009

Ya están camino de sus casas los 36 marineros del pesquero Alakrana, que estuvo 47 días secuestrado en aguas cercanas a Somalia, en las que el buque se adentró a pesar de conocer su patrón que corrían un peligro serio de ser asaltados por los piratas.

El secuestro, insisto, de 47 días, ha dado para muchos ríos de tinta y muchas tertulias. Las de los medios de comunicación desafectos con el Gobierno socialista han cargado las tintas por lo que han llamado “descoordinación” de las autoridades españolas, todo ello en base a la detención de dos de los piratas y su traslado a la Audiencia Nacional, en Madrid.

Es verdad que el Gobierno español ha transmitido en algunos momentos cierta sensación de impotencia y hasta de descoordinación, quizás por la falta de costumbre a la hora de gestionar un secuestro de estas características tan especiales.

Pero la situación se ha saldado, de momento, con la liberación sanos y salvos de los rehenes, la detención y puesta a disposición judicial  -en cumplimiento de la legalidad vigente- de dos de los secuestrados, y la apertura de una investigación judicial para determinar cómo se realizó el pago del rescate, si lo hubo.

Pero ese saldo tiene, en el aspecto político, una nueva confirmación de la errática política de oposición del Partido Popular, que exige ahora la comparecencia de Zapatero en el Congreso y la reprobación de la vicepresidenta y de dos ministros de su Gabinete. Dicen, los peticionarios, que el motivo es “lo mal que se gestionó esta crisis antes, durante y después”.

Les animo a que lean los dos enlaces que les adjunto con otras tantas noticias del periódico El Mundo publicadas en los tiempos en que Rajoy era vicepresidente y ministro del Interior. Observen cómo gestionó entonces el secuestro de dos empresarios españoles en Georgia, que no duró 47 días, sino 373, y cómo es un año después de producirse la retención cuando Supermariano interviene en el asunto anunciando mucha contundencia, la que parece que no tuvo su compañero de Gabinete, el ministro de Exteriores de entonces, el actual presidente de Vueling, Josep Piqué.

Supongo que cuando le saquen a Rajoy estos recortes, de 2001, dirá que aquello no fue un secuestro en toda regla, que a lo que más se parecía era a los hilillos de plastilina que soltaba por aquella época el petrolero Prestige.

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