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20 junio, 2012

Lo que se le viene encima al CGPJ

Fernando de Rosa, de momento vicepresidente del CGPJ.
Fernando de Rosa, de momento
vicepresidente del CGPJ.
Todo lo que puede empeorar, empeora, lo diga Murphy o su secretario particular, y más en estos tiempos tan atribulados que nos tocan vivir. La caída en desgracia y más que probable dimisión de Carlos Dívar como presidente del Consejo General del Poder Judicial tras sus jaranas caribeñas a costa del erario público, va a traer unas curiosas consecuencias que es bueno que vayamos anotando, para mejor proveer. En un gesto que denota la calidad de la prudencia que atesora su impepinable sustituto, el vicepresidente del Poder Judicial, Fernando de Rosa, ya confirmó desde Valencia este martes que Dívar dimitirá y que él será un chico bueno que velará por el buen nombre del órgano de gobierno de los jueces.

Nos lo tenemos que creer a pesar de que la trayectoria de De Rosa no anima precisamente a la esperanza. El futuro presidente del CGPJ es, junto a la vocal Margarita Robles, el más político de cuantos políticos de trayectoria vital pueblan ahora mismo el pleno de ese órgano. Su carrera política empezó hace más de una década en Valencia, se desarrolló en Valencia y adquirió su máximo esplendor en Valencia a la sombra de Francisco Camps, que fue quien lo propuso a Trillo para dar el salto al sillón que ahora ocupa y, sin pensar que fuera a ser tan pronto, al trono que ahora se dispone a ocupar a partir del jueves.


Pero si De Rosa no fue prudente adelantándose a la dimisión de Dívar y a los designios del resto de vocales, tampoco lo fue en los días más aciagos de la imputación y auto de procesamiento de Francisco Camps por el caso de los trajes, del que milagrosamente resultó absuelto por un jurado popular, que no apreció delito en la aceptación de prebendas por parte de la trama corrupta de Gürtel.

Al vicepresidente del Poder Judicial, miembro de la conservadora Asociación Profesional de la Magistratura (APM), se le vio por televisión defender la honorabilidad del ex presidente valenciano, a cuyas órdenes ejerció de consejero de Justicia. Y se le vio, igualmente, asistiendo en 2009 a una reunión en el palacio de la Generalitat con la guardia pretoriana de Camps, entre los que estaba el ex ministro de Justicia, José María Michavila, en los preparativos de sus primeras comparecencias ante la justicia.

Pero si De Rosa pasa a ser el número uno del poder judicial, todo hace prever que la número dos, la vicepresidenta, será una de las personas con las que más asuntos ha pactado durante la presidencia de Dívar: Margarita Robles. Destacada integrante de Jueces para la Democracia, viceministra con el socialista Juan Alberto Belloch, se la considera una hábil negociadora que ha sabido colocar a los suyos en los puestos clave de la magistratura española.

A ella se le atribuyen, entre otras hazañas, la caída en desgracia de Baltasar Garzón, al que retiró la red en el momento preciso para que la torta no tuviera enmienda y de ella se cobraran los enemigos íntimos del ex magistrado.

Al frente del Supremo, sin embargo, va a colocarse por la vía del automatismo sucesorio un magistrado progresista, Juan Antonio Xiol, una autoridad en la materia contencioso-administrativa, cuyo ascenso incomoda enormemente a la cúpula conservadora, y de ahí la cerrada defensa que hasta que pudo ha desplegado el PP. Es probable que la presidencia de Xiol en el Supremo sea efímera si se confirma que será elevado al Tribunal Constitucional para que regrese a Las Salesas la plácida y almidonada normalidad inesperadamente rota por ese presidente caribeño y casquivano.

2 comentarios:

  1. Lo mejor es que para alguno esto le viene de maravilla, para seguir habiendo corrupción Judicial , estos son los Maestros que desde el pasado deja la decendencia , es una cadena dificil de parar,pero no imposible, ¿que pasarán por las cabezas de esos funcionrios /as intelectuales cuando aprueben opocicions? lo haré yo también y porque no? soy funcionario

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  2. Mientra la elección del CGPJ,esté bajo la batuta y nombramiento de los politicos,las decisiones o andares que éste pueda tomar,no es descabellado pensar su politización y en momentos puntuales ,desviados a "favorecer" a quienes les nominaron para el sillón en ese Órgano.Y así naturalmente,la Justicia cojea lo suyo y los ciudadanos con "una mosca" que les atenaza y les pone de incrédulos.

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