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10 junio, 2012

Juego de trileros: mentir y escamotear

Mariano Rajoy este domingo. Mintiendo y escamoteando, como los trileros.
Mariano Rajoy este domingo.
Mintiendo y escamoteando,
como los trileros.
10 de mayo de 2010. José Luis Rodríguez Zapatero comparece ante el Congreso de los Diputados para dar a conocer a los representantes de los ciudadanos un paquete de medidas que asestaban un duro golpe a su propia ideología, a su programa de gobierno, a cuantas acciones había acometido hasta ese día y al estado del bienestar. Zapatero, que había recibido un durísimo ultimátum por parte de los socios europeos, firmaba su sentencia de muerte política sabedor de que nadie lo iba a entender.

10 de junio de 2012. Han pasado dos años y un mes desde aquella inmolación de Rodríguez Zapatero, incomprensible entonces y absolutamente empequeñecida ahora por la imparable sucesión de acontecimientos que hemos vivido en España y en el resto de Europa. Mariano Rajoy, que en mayo de 2010 negó cualquier tipo de apoyo al presidente del Gobierno que no pasara por adelantar las elecciones generales, ha seguido la senda de su antecesor: desde el primer día aplicó las medidas que el socialista se negó a aplicar y llevó hasta la exacerbación las exigencias ultraliberales que tratan de imponernos los poderes ocultos del capital: reforma laboral, drástico recorte de derechos y libertades, recorte del déficit público, intervención de las autonomías, reforma financiera uno, reforma financiera dos y reforma financiera tres. Todo el dinero que necesite la banca, que para eso es “el sistema circulatorio” de nuestro modelo capitalista, en feliz y oportunísima definición ofrecida por nuestro actual presidente.

Y si Zapatero negó la crisis inicialmente, o no la quiso ver, Mariano Rajoy ha querido ocultar lo que está ocurriendo bajo una sucesión de mentiras que se van transformando en eufemismos a medida que se va descubriendo la cruda realidad. Y la cruda realidad a día de hoy es que los que provocaron la crisis financiera mundial siguen ocasionando inmensos estropicios como el de la banca española, lastrada de manera escandalosa por el estallido de la burbuja inmobiliaria alimentada desde finales de los noventa gracias a las mismas políticas que ahora se repiten de modo dramático: que manden los mercados, que se liberalice el suelo, que viva el ladrillo… que en caso de que esto se venga abajo, con el dinero de todos los contribuyentes lo resolveremos.

Mariano Rajoy, además de mentir y de esconder luego sus mentiras en un permanente juego de trileros, es un redomado cobarde que solo salió a dar la cara ante los españoles cuando su mutis se convirtió en un clamor de indignación nacional. Este domingo compareció en la que se convirtió en la segunda rueda de prensa que ofrece en España desde que fue investido presidente del Gobierno, hace ya más de seis meses.

Se le notaba nervioso, esquivo, inseguro, muy incómodo en su intervención inicial, quizás temiendo que las preguntas que se le formularan pudieran conducir a que se descubriera el tamaño del berenjenal en el que nos ha metido con la intervención financiera acordada el sábado en el Eurogrupo. Su empeño en evitar la palabra rescate es objeto de burla internacional, y el regate de solo horas de recorrido de que se trata de un préstamo ventajoso no hace otra cosa que abochornar a todos los españoles.

¿Sano rescate con seis meses de retraso?

Lo que ha ocurrido es un rescate, ciertamente destinado al sector bancario español, sumido por cierto en una espiral agónica desde que se creó Bankia, producto de la fusión de varias cajas, entre ellas dos de las más señeras cajas del PP, Caja Madrid y Bancaja. Una verdad incuestionable que desbarata cualquier intento de cargar las culpas sobre la herencia socialista. Una verdad que sin embargo no ha impedido que se volviera a cacarear el mismo mantra este domingo ante todos los españoles: si otros lo hubieran hecho antes no lo habría tenido que hacer yo hoy, vino a decir el presidente, sorteando el hecho también incuestionable de que si tan urgente y tan saludable era provocar este rescate, ha perdido seis meses preciosos jugando con los tres cubitos del trile.

Pero muy bueno no debe ser lo que se nos viene encima cuando tanto Rajoy como todos sus ministros negaron cualquier posibilidad hasta minutos antes de que el Eurogrupo aceptara las exigencias de un muy flamenco presidente español. Porque todo esto ha pasado de negarse la evidencia y las filtraciones publicadas por la prensa internacional, a decir que era lo que estábamos deseando todos. Unos trileros.

En un potaje así no podía faltar, por supuesto, José Manuel Soria, que muy pocas horas antes de que el sábado compareciera en solitario el ministro Luis de Guindos explicando el rescate financiero, los costes que va a tener para España, su inclusión en el déficit público… lo negaba desde Canarias, donde asistía a una reunión de su partido: ni hemos pedido rescate ni se le espera. Mienten todos de manera vergonzosa, porque si debemos creer al presidente cuando dice que exigió este rescate a la banca española, ¿cómo es posible que su vicepresidenta lo negara 24 horas antes tras el consejo de ministros y José Manuel Soria lo ratificara tan solo unas horas antes de que se explicaran los pormenores?

Mariano Rajoy quemó la poca credibilidad que le quedaba este domingo 10 de junio de 2012, 25 meses después de que hiciera lo mismo José Luis Rodríguez Zapatero. La crisis mundial continúa devorando líderes políticos.

Brujas moviendo expedientes en Telde

Permanezcan atentos a sus pantallas porque el caso de los 13,2 millones que el Ayuntamiento de Telde quiere pagar a Proyectos Inmobiliarios Las Arenas por la vía del decreto de proveedores asfixiados por las deudas va a traer mucha cola. A medida que se van desentrañando los vericuetos del expediente administrativo vamos descubriendo que en esa ciudad sigue habiendo espiritistas y que alguna de ellas ha echado algún rezado para que todo se haya hecho extremadamente mal.

La mera observación de las fechas de los sellos de registro de entrada en dependencias municipales, de sentencias judiciales, de convenios celebrados por la alcaldesa, de informes a y b del interventor municipal, Enrique Orts; del informe sanador del jefe de la Oficina de Urbanismo, José Luis Mena… va a hacer las delicias de cualquier jurista que se ponga a analizarlo todo con detenimiento.

La factura que el Ayuntamiento quiere pagar por la vía del Real Decreto 4/2012 asciende a 13.248.874,29 euros, la mayor de cuantas han presentado al pago por esta vía todos los ayuntamientos de España, lo que vuelve a convertir a Telde en una ciudad récord después del que alcanzó en 2006 con la detención masiva de casi todos los concejales del PP, incluida la actual alcaldesa, por el estallido del caso Faycan.

Pero el récord del caso de La Mareta no es solo de cuantía, también podemos asegurarles que es de fechas. Porque resulta conmovedor comprobar cómo se han movido los papeles en este expediente. Veamos. Tras una sentencia del TSJC, de 9 de septiembre de 2011, que obliga al Ayuntamiento a recuperar la parcela vendida en 2005 a Promociones Inmobiliarias Las Arenas, el pleno municipal aprueba el 23 de diciembre de 2011 celebrar un convenio entre la alcaldesa y el promotor para pactar cómo pagar aquellos 13,2 millones de euros: en tres años.

Nadie se esperaba entonces que apareciera el decreto del Estado por el que se articula una vía extraordinaria de pago a proveedores a cambio de que los ayuntamientos se sometan a un duro plan de ajuste. Y con el convenio aún en vigor, el 2 de mayo de 2012, el promotor solicita acogerse a esa vía extraordinaria, a la que ya se le opone el interventor con un NO escrito a mano y redondeado que aparece en el escrito de solicitud.

Ese mismo 2 de mayo, el interventor emite informe declarando que la solicitud “no cumple” con los requisitos del Real Decreto, pero el mismo interventor, Enrique Orts, un día después, el 3 de mayo, solicita por escrito un informe sobre la posibilidad de hacer una excepción dado que “el expediente podría soportar y conformar dicho certificado, teniendo en cuenta las características urbanísticas y de contratación que en el mismo concurren”. Es muy probable que esa solicitud de informe se la escribiera otro a Enrique Orts porque junto a su firma aparece escrito a mano “entregar al interventor”. Seguro que la letra es muy conocida en el Ayuntamiento.

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