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06 junio, 2012

Debilidades herreñas



Narvay Quintero, senador por El Hierro.
Narvay Quintero, senador por El Hierro.
El Senado español, esa Cámara siempre en entredicho, se ganó este martes una temporada más abierta al público. Un desalentador episodio protagonizado por los escoltas de Mariano Rajoy, que se despacharon a un senador socialista por Asturias con los mismos modales que se neutraliza a un espontáneo en una corrida de toros, nos recordó a todos quién manda y cómo quieren algunos mandar en este país: a la fuerza. El senador socialista, de nombre Ibán García del Blanco, solo pretendía exponer al presidente del Gobierno la situación en la que José Manuel Soria ha metido a la minería con su drástica reducción de las ayudas al carbón.



El senador quería adornar su happening con la entrega al presidente de un casco de minero, empeño que frustró una diligente escolta, que tiró del brazo del representante ciudadano cometiendo en el acto dos vulneraciones graves: la primera, estar dentro del hemiciclo, reservado a los senadores, y segundo, zarandear a un padre de la patria que encima jugaba en casa.


A la hora de cerrar esta edición, los escoltas no habían sido expedientados, lo que puede hacer temer que el expedientado vaya a ser el senador socialista asturiano, que burros más panzudos hemos visto volar en sedes tan excelsas. Lo de Rajoy protegido del mundanal ruido, apartado de la plebe, bien sea la canallesca periodística o bien otras gentes desafectas y de mal vivir, empieza a ser un gesto bastante preocupante que los asesores de imagen del presidente deberían hacerse ver.



Pero de lo que en realidad quería hablarles es del efecto herreño, de ese embaucador encanto que la isla de El Hierro ha hecho anidar en los corazones de los senadores del Reino, y muy especialmente en los del Partido Popular. Porque este martes se aprobaba en la Cámara Alta una enmienda del senador de AHI Narvay Quintero según la cual los Presupuestos Generales del Estado van a incluir una partida de tres millones de euros para subvencionar el transporte marítimo durante un año, el tiempo considerado razonable para mitigar los efectos de la crisis volcánica.

Pero también acordó este martes el Senado que los presupuestos contemplen un descuento del 75% en los billetes aéreos para los residentes herreños, también por espacio de un año. Toma ya descuentos aéreos, tan en el alero para el resto archipielágico español. La propuesta fue enmendada por el PSOE, que la votó a favor, lo que fue suficiente para que saliera aprobada porque el PP, y aquí empiezan las extrañezas, se agachó para que pasara. Es decir, se abstuvo.

No ha habido ofertas cochinas, dicen




Ni siquiera el senador Quintero atinaba a las diez y pico de la noche, cuando abandonaba el Senado, a explicar los motivos por los que el PP, en vez de mostrarse abiertamente a favor de la medida, optó por la abstención. Pero las causas quizás estén en la inconveniencia de que otras regiones españolas que también lo pasan mal puedan sentirse ofendidas por propuestas similares rechazadas por el partido del Gobierno. Pero el fondo de la cuestión no hay que buscarlo en las benefactoras medidas adoptadas para El Hierro, sino en el desaforado cariño mostrado de un tiempo a esta parte por el Partido Popular hacia esa isla y muy determinados dirigentes políticos herreños. De bastante tiempo a esta parte, diríase.

Porque ya desde la última campaña electoral, José Manuel Soria se volcaba de manera  más que evidente con la isla del meridiano. Hizo varias visitas, alguna de ellas incluso alquilando un avión que le permitiera estar el tiempo que deseara haciendo campaña sin necesidad de someterse a los horarios de Binter. Pero, acto seguido a esa campaña, una vez llegó al Ministerio de Industria y Turismo, el presidente del PP canario se empeñó en escenificar una debilidad especial hacia la isla suspendiendo el cierre del Parador Nacional decretado en la fase final del Gobierno de Zapatero.

A continuación se aprobó un paquete de medidas de 5 millones de euros para un plan de choque en favor de la economía de la isla. Plan de choque que se vendió de manera extraordinaria pero que en realidad contemplaba 4 millones de euros mediante la modalidad de créditos ICO, que vienen con la garantía del Estado pero que han de conceder a los peticionarios las entidades bancarias desplegadas en el territorio. El resto se dispersaba entre diferentes medidas de dudoso choque, como 300.000 euros para convertir la isla en zona wifi.


AHI, en busca del heredero político de Padrón



Pero el gesto estaba ahí, y un gesto indiscutible de buena voluntad ha sido el aprobado este martes en el Senado, especialmente porque con él se le concede todo el protagonismo político al senador Naravay Quintero, precisamente uno de los valores nacionalistas emergentes, en clara y abierta disputa con su compañera Belén Allende por ver quién de los dos se hace con la inmensa herencia política del mítico Tomás Padrón, padre, hijo y espíritu santo de la Agrupación Herreña de Independientes (AHI), la pata herreña de Coalición Canaria.

El momento político, además, se ve aderezado por un enfrentamiento en las relaciones de AHI con CC como consecuencia de la crisis del ferry, ya saben, el amago de Naviera Armas de retirarse de las líneas entre Los Cristianos y La Estaca por un quítame allá (o mejor, ponme) unas subvenciones que me ayuden a querer más a los herreños. Y para allá que van, dónde iba a ir si no.

Soria quiere pescar en las revueltas aguas políticas de El Hierro, donde dirigentes como Alpidio Armas, el presidente socialista del Cabildo, o el muy mentado Narvay Quintero, tienen las cosas muy claras a la hora de elegir entre mirar para dentro de la isla o acatar las instrucciones, órdenes o sugerencias que puedan venir de otra isla. De Tenerife o de la calle Ferraz en su defecto.

Ambos políticos, que han subido muchos enteros en su cotización popular, niegan al periodista cualquier tipo de oferta seria por parte de José Manuel Soria. Pero con la misma retranca que se enfrentan a sus organizaciones matrices se dejan querer por el líder del PP conocedores como son de cuáles son los objetivos que persigue, todos muy lícitos, sin duda: desgastar a CC y al PSOE en la isla para extender la contradicción y la duda sobre el pacto regional. Y apañar los votos que se pueda, que todo cuenta en la gran gesta que pretende preparar para 2015, lleguemos o no calvos a tan señalada fecha.


Marcial Morales apuesta por Fernando Clavijo



A Soria le está soplando el viento a favor precisamente ahora que los partidos que conforman el pacto regional de Gobierno se disponen a celebrar, cada uno por su cuenta, sus respectivos congresos regionales, nacional, en el caso de CC. Y es en Coalición Canaria, mira tú qué cosas, donde más división hay en apariencia. Lo volvió a poner de manifiesto este martes ante los micrófonos de CANARIAS AHORA RADIO el alcalde de Puerto del Rosario, Marcial Morales, que siempre habla con franqueza y, por lo que parece, con absoluta libertad.

A su juicio, Paulino Rivero no debería ser el candidato a presidir CC a partir de la semana que viene porque no es bueno compatibilizar tareas orgánicas con la presidencia de la Comunidad Autónoma. Pero a diferencia de otros dirigentes más temerosos de las consecuencias de sus palabras, Morales se mojó y dijo abiertamente que su apuesta es el alcalde de La Laguna, Fernando Clavijo, al que considera un representante de la renovación, joven, preparado, con carisma y con respaldo suficiente para alzarse con la presidencia de CC.

Preguntado por Barragán para secretario general, aplicó la misma regla que aplicó a Paulino: qué gran parlamentario es y qué mal nos iría si lo quitáramos de ahí.

Pero Morales se mojó más: a su juicio la Policía Canaria debe transformarse hasta quedar integrada en el cuerpo de las policías locales de Canarias mediante una tarea seria de coordinación que las fortalezca, las modernice y las forme para que sean un respaldo adecuado a la Guardia Civil y la Policía Nacional.


El Niño dispara en modo ráfaga



Lucas Bravo de Laguna se muestra muy seguro de sí mismo cuando comparece ante los medios informativos. Utiliza los mecanismos de manual y se enroca en las respuestas planas que, sin embargo, transmitan sensación de plenas,  que satisfagan a la masa periodística.

Este martes, sin ir más lejos, durante una rueda de prensa para presentar un campus de baloncesto, provocó al respetable para que le preguntaran por la polémica gestión que él, como consejero de Deportes del Cabildo de Gran Canaria, está realizando al frente del Club Baloncesto Gran Canaria.

Su deseo no era aportar novedad alguna sino, sencillamente, mandar un recadito a Nueva Canarias, el partido al que pertenece el consejero insular Carmelo Ramírez, que anuncia grandes maldiciones políticas contra Bravo de Laguna por los charcos que continuamente se empeña en pisar. Así que a la tercera o cuarta pregunta del bucle final, cuando ya se había rebasado el cuarto de hora de comparecencia, soltó la perla que él quería: que vengan a protestarme los de Nueva Canarias para que vean lo que les voy a sacar. Y los que les va a sacar es el coste de la faraónica obra del Estadio de Gran Canaria, un proyecto que, recordó, empezó costando 4.000 millones de pesetas (¿se acuerdan?) y acabó en 14.000.

Aquello fue un escándalo del que deberían avergonzarse muchos, sobre todo por el modo de ir modificando el proyecto hasta dar con el parto del dichoso estadio. Pero olvidó un nimio detalle el Niño Lucas: que siendo como era consejero de Deportes un consejero de Coalición Canaria (no de Nueva Canarias), quien presidía el Cabildo era nada menos que María Eugenia Márquez, destacada líder insular del PP que acabó tan quemada de la política, del partido y de Soria que se mandó a mudar para siempre de esos andurriales. Porque, queridísimos, en el periodo comprendido entre julio de 1991 y julio de 2007, en el Cabildo de Gran Canaria hubo siempre un pacto del PP (mayoritario) y de Coalición Canaria. Desmemoriado que es el niño.

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