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27 mayo, 2012

Womad: un fracaso de la ciudad

Los hosteleros de Cáceres esperan la llegada de agosto en mayo con el Womad.
Los hosteleros de Cáceres esperan
la llegada de agosto en mayo
 con el Womad.
La respuesta cuando se les pregunta es siempre la misma: gobernar es optar. Y es cierto, ninguna institución pública española está en estos momentos en condiciones de mantener a los mismos niveles presupuestarios todos sus compromisos, tampoco los culturales. Ante un escenario económicamente tan complicado, la decisión del gobernante, la opción con la que quedarse, se convierte en doblemente responsable. Porque si se aplicaran en las decisiones culturales criterios exclusivamente monetarios, el gobernante tendría la más que probable tentación de cargárselo todo.

Pero si actuara con un mínimo de inteligencia, quizás blindaría de alguna manera todas aquellas manifestaciones culturales que, además de su valor como tal, vengan acompañadas de algún retorno económico para la colectividad. Los festivales son unas de esas inversiones que, por lo general, producen retorno económico. Basta con analizarlos con un mínimo de atención y comprobar qué parte de lo que en los festivales y grandes conciertos se invierte se queda en la ciudad.

Las autoridades de Las Palmas de Gran Canaria ya han decidido hacer desaparecer de su catálogo de acontecimientos identificativos de la ciudad el festival Womad, que durante diecinueve años se viene celebrando con un notable éxito y una alta aceptación por parte de la ciudadanía. El Ayuntamiento comunicó, a poco de llegar al poder la nueva mayoría, que era imposible mantener la alta aportación que hasta entonces se hacía, 600.000 euros, y forzó a la fundación que dirige el festival a un formato de un solo día en noviembre de 2011 como tránsito hacia un nuevo contrato que lo salvara para las ediciones futuras.

El festival de un solo día, “fiesta”, como se le llamó para distinguirlo del formato ideal, fue correcto pero insuficiente para los miles de seguidores que se quedaron con ganas. Desde el punto de vista presupuestario, además, constituye un despropósito limitar a solo un día un festival que, de entrada, requiere un despliegue de producción que se amortiza de mejor manera si se extiende al doble de jornadas. Pero fue una opción provisional que, por lo que parece, era un engaño.

Porque a estas alturas del año, el Ayuntamiento ya parece haber tomado la decisión definitiva: no habrá Womad en Las Palmas de Gran Canaria, ni este año ni en los sucesivos, a no ser que cambie de improviso la decisión municipal. Pero, ¿a qué responde esa decisión? La explicación oficial es, cómo no, la puramente económica. La directora de Womad para España y Portugal entregó al Ayuntamiento una propuesta reducida de 350.000 euros por dos días de festival, más las actividades paralelas de siempre (talleres, festival de cine…) y una procesión dominical con las creaciones de los niños en los talleres infantiles.

Un formato similar al que este mes de mayo se presentó en el Womad de Cáceres, que cumplía sus 21 años de existencia y que se desarrolló con el éxito que ha reflejado la prensa extremeña. En Cáceres gobierna el PP; en Cáceres, en la diputación provincial y en la Junta de Extremadura, y allí la unanimidad ha sido total: hay que mantener el Womad por varios motivos, por su implantación ciudadana (21 años, dos más que en Canarias, no es ninguna tontería) y por una cuestión puramente económica pero vista desde la perspectiva contraria a las autoridades locales canarias: el retorno del festival hace muy rentable la inversión. Solo hay que preguntar a los propietarios de los hoteles de la ciudad, a los comerciantes, a los dueños de bares, restaurantes y cafeterías… a los taxistas, a los que alquilan equipos de sonido y escenarios, a los que alquilan los baños químicos y a las decenas de trabajadores locales que son contratados esos días para la producción… Y hay que preguntar a los artesanos y a los músicos extremeños, que cada año en el Womad tienen una nueva posibilidad para darse a conocer ante el mundo.

Cambien extremeños por canarios y verán el resultado.

Alguien llamó a Cáceres a contaminar

Entonces, si el éxito parece probado en lo cultural, además de rentable en lo económico, ¿qué pasa en Las Palmas de Gran Canaria? La respuesta es tan sencilla como lamentable: que al gobierno municipal del Partido Popular no le gusta la directora del Womad para España y Portugal, Dania Dévora. La consideran una persona políticamente desafecta, por mucho que durante el mandato de Pepa Luzardo, también del PP, no solo se mantuviera el Womad sino que también se le contrataran a Dania Dévora, ya como productora especializada en teatro, acontecimientos tan lustrosos como el Don Juan Tenorio de Vegueta, que también ha quedado cancelado, o al menos cancelada la contratación a esa productora.

Para enturbiar una decisión puramente sectaria, el equipo de gobierno se dedica a lanzar insidias sobre la transparencia en la contabilidad del Womad y sobre el coste que tienen los espectáculos de Dania Dévora. Para cerciorarse acerca de esa transparencia ya se ocuparon algunas autoridades municipales de Las Palmas de Gran Canaria de telefonear a sus correligionarios de Cáceres, que les explicaron que las cuentas las tienen muy claras y que les parecen muy ajustados los precios del Womad.

Bien es verdad que en Cáceres, el Womad de dos días cuesta 300.000 euros, 50.000 menos que en la capital grancanaria, pero el sobreprecio es el de los billetes aéreos, una tiranía a la que se tienen que enfrentar todos los promotores y productores culturales cuando traen a las islas cualquier espectáculo.

Frente a la cancelación del Womad, Las Palmas de Gran Canaria sigue apostando por otras manifestaciones que seguramente considerará más rentables cultural y económicamente, como el Festival de Cine, que con trece ediciones llegó a costar tres millones de euros al año, medio millón en esta su última edición.

El festival fue creado en la etapa de José Manuel Soria como alcalde para poder pisar la alfombra roja junto a estrellas rutilantes del celuloide, y seguramente por eso a los sucesores de su mismo partido les costará mucho trabajo plantearse cualquier destino final como el del Womad. Porque si por Cardona y los suyos fuera, todo se reduciría a golpes de efecto que permitieran titulares rumbosos en la prensa, un Springsteen o un Vargas Llosa, el Carnaval y mira a ver si te traes algún artista de postín para hacernos la foto.

Un Ayuntamiento de una ciudad tan relevante como esta tiene que apostar por conciertos como el del Boss o el de Sting (entre 30 y 70 euros la entrada), y por festivales de entrada libre como el Womad, que requieren poco esfuerzo económico y reportan grandes retornos económicos y la satisfacción de miles de ciudadanos. Que no todo va a ser recortar y hundir a la gente en la miseria.

4 comentarios:

  1. Lo siento Carlos, pero no estoy de acuerdo. Soy un gran amante de la música y he seguido la evolución de los conciertos musicales en la ciudad durante muchísimos años. desde los tiempos en que no había casi nada hasta hoy. Muchísimo se ha avanzado en esta cuestión como sabe cualquier aficionado, pero también es cierto que no es oro todo lo que reluce.
    En primer lugar el festival que trae un verdadero nivel artístico es el de Jazz que se celebra todos los veranos. Su presupuesto es irrisorio si lo comparamos con el Womad. Sus artistas a lo largo de todas las ediciones, son a todas luces superiores en valor económico y artístico. Es más, cobra entradas en sus conciertos finales. El Womad salvo notables excepciones es un macro botellón, dicho así de claro. ¿Cuantas veces no he podido disfrutar de lo que oía por el inmenso "murmullo" de personas que solo iban a beber y charlar con sus amigos?.
    Siempre hemos comentado entre [email protected] que preferíamos pagar, aunque no fuera mucho, para poder oir de verdad lo que nos interesaba, pero claro...ahí es donde se vería el truco del Womad. La deserción sería masiva, porque una cosa es pagar por alguien interesante y otra comprobar que una gran parte del cartel es infumable. Y eso se puede comprobar fácilmente.
    Aún recuerdo aquel primer concierto en el que Gabriel aparecía en un mensaje grabado afirmando que algún día vendría a tocar también aquí...todavía estamos esperando. Él si que tiene nivel y no el 70% de lo que nos trae Dania. El éxito no lo hace una multitud sino una fidelidad y el entusiasmo que provoca la buena música. Lo demás es fuego de artificio que se lo lleva el viento.

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  2. Todo es opinable. Hablar de baja calidad artística del Womad es quizás pretender medirlo con estándares incorrectos. Pero aplicando esos más comerciales, ¿le parece de poca calidad Van Morrison, Salif Keita, Yosou n?dour, Chekh Lo, Tinariwen, Tony Allen, Sonic Youth, Eliades Ochoa, Blind Boys of Alabama, Olodum, los dos Farka Turé, Tambores de Burundi, María Andrade, Billy Cobham, Mori Kante, Femi Kuti, Kiko Veneno, Khaled...?
    Sin olvidar que uno de los principales atractivos del Womad es precisamente conocer creadores que permanecen ocultos por la industria convencional.
    Es fácil contagiarse del comentario de que el Womad no aporta "calidad" y muy difícil recordar al inmenso número de artistas que sin el Womad no hubiéramos podido conocer o, de conocerlos, escucharlos en directo. Y algunos del mundo del jazz, su debilidad.
    En cuanto a Gabriel, que gira de san Juan a Corpus, su concierto requeriría ser de pago y el coste se convierte en tan inasumible como ha sido el Boss para sus promotores locales.
    En cuanto a otras afirmaciones, se contestan en sí mismas: claro que no puede ser de pago el festival, porque muchos de los artistas no están en los circuitos comerciales y no habría público que hiciera rentables sus giras. Esa es una de las grandezas, que se nos acercan creadores que de otra manera ni conoceríamos.
    Nada que objetar a la calidad del festival del jazz, pero nada es excluyente.

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  3. Totalmente de acuerdo con el comentario de Carlos Sosa, no confundamos calidad con popularidad, añadiendo que además sirve de plataforma perfecta para artistas locales como se ha demostrados en los últimos años del festival.
    Por otro lado, el espíritu del festival del Womad es precisamente la oferta cultural gratuita de artistas de todos los continentes para el acercamiento entre distintas culturas, con el enriquecimiento personal que ello aporta.
    ¿Para cuando artistas canarios de la talla de "Fuel Fandango" en un evento cultural tipo Womad?

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  4. Estimado Carlos. No creo haber dicho que no trajeran a nadie de nivel...hasta feo estaría que el Womad no lo hubiera hecho con el dinero que ha costado, pero, y en eso los números y las ediciones año por año cantan y de qué manera. Solo hay que coger el programa de cada edición entre un festival y otro y ver las diferencias "musicales" y económicas. De eso, como buen aficionado estoy seguro.
    No voy a discutir la supervivencia del Womad, que tampoco quiero su desaparición. Pero insisto en un detalle que no comentas, Se ha convertido en un macrobotellón que muchas veces no deja disfrutar de lo que oyes.
    Después oimos hablar de éxito rotundo de gente y bla bla bla...pero te puedo jurar, porque me he hartado de protestar llamando la atención para poder oir, que una gran cantidad del "respetable oyente", ni se ha enterado de lo que estaban tocando. Eso si, tocarte las narices lo hacían muchos cuando te decían que este era un país libre si insistías en tu protesta.
    De Van no te voy poner ningún ejemplo, pero ¿cuanta de esa multitud pagaría por ver y oir a The Blind Boys of Alabama?. Si van 500 ya sería toda una cifra. Eso de que se va a conocer nuevas propuestas lo hace una minoría que, apena decirlo, se tiene que tragar la mala educación de una mayoría.
    En el de Jazz sin embargo, no solo pagamos los fines de edición en el broche que cierra cada año, sino que también escuchamos y con sumo respeto que es a fin de cuentas a lo que se va a un festival de música.
    Sé que insisto mucho en la comparación entre ambos. pero no me queda otro remedio.
    Un cordial saludo

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