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09 mayo, 2012

Malversación de miseria

Carlos Dívar, presidente del Supremo y del CGPJ.
Carlos Dívar, presidente del Supremo y CGPJ.

Punto de partida: hay que seguir confiando en la Justicia y en las resoluciones del Tribunal Supremo de España. Sí, a pesar de la maquinación allí ensolerada y ejecutada contra Baltasar Garzón, al que algún tribunal de derechos humanos (puede que el Constitucional) acabe dando la razón para bochorno de margaritos, varelas, pregos y saavedras. Sí, confiar. A pesar de esa sucesión de sentencias favorables al ex presidente de la Audiencia Provincial de Las Palmas, al que quieren rehabilitar para que entre todos le paguemos el salario y la indemnización de cuatro años de vergüenzas (a ver si se les va a ocurrir proponerlo como magistrado emérito, para tararí y no echar gota).

Sí, hay que confiar en el Tribunal Supremo a pesar de la naftalina, sus desprecios a la memoria histórica, su exaltación del espíritu nacional y su querencia a estribor. Otra cosa es que nos alarmemos y llamemos la atención del respetable y de sus señorías con el muy noble fin de que sepan que ya no son una casta intocable. Empezando por su presidente.

A Carlos Dívar, que por imperativo legal también preside el órgano de gobierno de los jueces, el Consejo General del Poder Judicial, no lo ha denunciado el sindicato Manos Limpias, ni la asociación de rojos irredentos, si existiera o existiese. Lo ha denunciado por malversación de fondos públicos un vocal del Poder Judicial, un experto en Derecho que se la juega si se equivoca, que caerá en el ostracismo y el desprecio si se atreve a montar una denuncia sobre unos hechos inconsistentes o difíciles de probar.

Lo único que hasta ahora ha podido acreditar el denunciante es que el muy honorable y excelentísimo Carlos Dívar ha estado tirando, supuestamente, de dinero de todos los españoles para pasarse unos idílicos fines de semana en la Costa del Sol en compañía de sus seres queridos y a cuerpo de rey. Desplazamientos, hospedaje en hoteles de lujo, almuerzos y cenas en restaurantes de alto copete aparecen reflejados en las cuentas que el vocal Gómez Benítez ha podido acopiar, documentación que seguramente se verá ampliada si el Supremo decide imputar a su presidente e investigarlo en profundidad.

Profundas y firmes convicciones morales

La respuesta del denunciado ha sido la más torpe del catálogo. Después de poner negro sobre blanco que todos sus gastos están justificados en consideración a su rango y sus actividades oficiales, ha dejado que se le escapara un mohín de desprecio al cuidado de lo público que debía presidir todos sus actos: lo denunciado “es una miseria”.

Se me ocurren un montón de ejemplos para demostrarle al señor Dívar que los casi 6.000 euros presuntamente malversados no son una miseria. Que si a cualquier español sin prestación por desempleo le dividieran esos 5.658,88 euros en doce pagas, cobraría cada mes 45,57 euros más que lo que reciben los que aun pueden agarrarse a ese salario de emergencia de 426 euros al mes.

Pero quizás le debería bastar al presidente del Supremo una invocación a su espiritualidad, a sus más firmes creencias religiosas, las que en 2009, por ejemplo, le llevaron a bloquear, por primera vez en 29 años de historia del Poder Judicial, la emisión de un informe solicitado por el Gobierno de España. El informe era sobre la modificación de la ley de plazos del aborto, y su eminentísima y reverendísima excelencia Carlos Dívar se abrazó a sus creencias religiosas para alinearse con los más conservadores.

Dimisión e indulgencia plenaria

Malversar, recordemos a su eminencia por si se le atascaron los conocimientos jurídicos de tanto ir y venir a la costa, es desviar dinerito público hacia el beneficio propio, bien sea para su acopio, amasijo o evasión, o bien sea mediante su disfrute en forma de bienes o servicios no catalogados, sean estos admitidos o no por las normas de moralidad y buenas costumbres. En el caso de la denuncia que nos ocupa, se trataría de la malversación más leve, esto es, la de desviar el dinero a disposición del denunciado a fines distintos a los establecidos.

Eso en cuanto al Código Penal, que castiga el descuido con prisión o, en su grado menor, con penas de multa, pero siempre con inhabilitación para cargo público. En relación a los Mandamientos de la Ley de Dios, la cosa se resume en el séptimo: no robarás, así, sin mayores disquicisiones. Claro que, siendo como es Dívar íntimo de Rouco Varela, quizás en este caso sea de aplicación la indulgencia plenaria en grado individual.

De los pecados colaterales que se ocupe el investigado en su confesión, que para eso está inventada y no perjudican al erario público. De lo otro, de la justicia humana, mejor haría en ahorrarle a la ya sobrecargada administración a la que pertenece un proceso tan doblemente vergonzoso y plantearse seriamente su dimisión. Para mejor proveer y siempre con el debido respeto.

5 comentarios:

  1. Maria de Jinámar10 de mayo de 2012, 12:04

    Buenos dias ,no podemos echar todo a la culpa a esta justcia ,porque los mayores responsables son los Parlamentarios que se ponen de acuerdo para que el Poder Judicial siga dependiendo de los politicos y aprovando sus gastos de todos ellos,no olvidemos como se hace las elecciones de los Magitrados, tampoco olvidar que la Fiscalia depende del Gobierno que entre .Ejemplo: un terreno se limpia y se quita todos los despefectos,luego se construye con material resistente y durará para toda la vida si se mira por él....asi,que,las palbras,la escrituras,las buenas intenciones,las quejas ,las denuncias ,ya no valen nada,solo esperar,que ellos mismo salgan de su corazón la dignidad de mirar por un Pueblo,o que este se pronuncie ,y que llegará,ya que el corazón de la mayoria de los politicos se han endurecido,por una simple razón ,el poder.y la ambición de vivir con los lujos que al final no da la felicidad y es materia,cosa pasajera,mientras que hacer el bién te conforta y saber convivir con lo básico de cada dia ,creo que es la vida de todo hombre en la tierra,todo lo demás simple vanidad de la vida,en la que esta sociedad que se ha creado ha sido injusta ,no hay nada más es mi opinión. buén dia.

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  2. NO HAY VERGUENZA, NO SE PUEDE CAER MAS BAJO, Y PARA COLMO DEJA EN MAL LUGAR A MUCHOS PROFESIONALES DE LA JUDICATURA QUE DESBORDADOS DE TRABAJO Y SIN MEDIOS SUFICIENTES INTENTAN GARANTIZAR A LOS CIUDADANOS EL DERECHO MAS FUNDAMENTAL QUE ES LA JUSTICIA. NO CABE MAS COMENTARIO

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  3. Me gusta su reflexión sobre este tema que acaba usted de públicar ,siga siendo tan imparcial,creo que esa cualidad es señal de que usted es buena persona,y buén periodista que ve la realidad de las actitudes del ser humano.y que en estos tiempos los medios de comunicación hace falta (pero no todos ) para dar veracidad a las información y hacerla llegar al ciudadno,porque podemos caer en dar nuestra opinión y perjudicar a un inocente.buén dia

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  4. San martin de porres10 de mayo de 2012, 23:24

    A mi me parece una pasada acusar a este hombre de malversar por 6 mil euros(no llegan) no en uno sino en dos años. A menos de 8€/dia. En fin mas bien me parece una revengé de garzon a través de sus coleguitas

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  5. Nuevamente la justicia hace de las suyas ,Vergonzoso,achivan la denuncia ,que clase de Fiscalia nos gobierna ¿no es la que persigue los Delitos?,ya no hay más palabras para este señor,hay que esperar ahora a la Divina y que termine con él.,no me gusta juzagr,pero espero que el que lo investigó diga la verdad,porque no lo comprendo.

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