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21 mayo, 2012

Hacia la televisión pública privatizada

Fachada de la Televisión Canaria en El Sebadal (Las Palmas de Gran Canaria).
Fachada de la Televisión Canaria en
El Sebadal (Las Palmas de Gran Canaria).
El plan de ajuste dado a conocer este lunes para la radiotelevisión pública canaria no es solo la aplicación práctica de los recortes en cascada que sufren todas las administraciones públicas españolas y sus entidades asociadas, sino que constituye el retorno del modelo a su punto de comienzo, allá por los finales de la pasada centuria.

Cuando Jorge Bethencourt tomó las riendas de aquel invento de la pecera con la que nos dormíamos cada noche, la tele pública canaria, sin radio ni segundos canales, empezó costando 28 millones de euros, la misma cantidad, más o menos, a la quedan reducidos ahora los presupuestos de RTVC para 2013, 27,7 millones, pero manteniendo dentro una radio y mayores compromisos de producción.

La primera mala noticia que trae aparejada este plan es la siempre dramática reducción de plantilla, veinte personas inicialmente en lo que respecta a personal estrictamente contratado por el ente público, once trabajadores de la radio, entre productores y redactores básicamente, y nueve en la sección televisiva, principalmente personal ligado al segundo canal, que cancela definitivamente sus emisiones.

Pero no serán esos los únicos despidos. La reducción en un 20% del presupuesto destinado a informativos, que se abona a la adjudicataria del concurso, Videoreport Canarias, conllevará automáticamente una renegociación de los servicios a prestar y, consecuentemente, el despido de varias decenas de personas en una cantidad que nadie en el ente público se atreve a concretar en estos momentos.

La oferta informativa se verá reducida y con ella una parte de la plantilla contratada para hacer frente a las exigencias del contrato al pasar de 18 millones a 14,4 millones al año. Para los amantes de las conjeturas, apunten la cifra total con la que algunos especulan: entre ente y Videoreport, unas noventa personas.

Competencia desleal desde la radio pública

Otra mala noticia, que además va a provocarle a Paulino Rivero un nuevo enfrentamiento con las emisoras de radio, tanto las que salieron victoriosas del polémico concurso como las que lo andan peleando en los tribunales, será la decisión de RTVC de permitir que la radio pública canaria, que ha recuperado el nombre en su día registrado por Luis Soria de Radio Nacional de Canarias, pueda comercializar publicidad.

Esa competencia desleal puede convertirse en un severo golpe de muerte para muchas empresas periodísticas que no van a poder competir con la oferta publicitaria que se puede lanzar desde un medio con una cobertura geográfica regional capaz de proponer paquetes publicitarios conjuntos en televisión, radio e internet, con una audiencia acumulada respetable y a un precio probablemente muy competitivo. Porque la radio tiene un colchón de pérdidas de 1,7 millones de euros al año, cantidad que ni en sueños se puede permitir la cadena más potente que opere en todo el territorio nacional.

Un plan de regreso al punto de partida

El plan ideado por el director general de RTVC, Guillermo García, y por Lourdes Reyes, directora de gestión, contempla una reducción de 8,3 millones de euros al año, lo que coloca el presupuesto para 2013 en 27,7 millones, muy lejos de los 70 que alcanzó en su época gloriosa la radiotelevisión pública de Canarias.

Además de recortes, todo hace pensar que en los próximos meses asistiremos a un cambio de modelo de explotación que se acercará bastante al de los comienzos, cuando Socater, una empresa vinculada al Grupo Prisa, se hizo cargo de la explotación y producción de contenidos de entretenimiento y la generación publicitaria a cambio de prestar a precio cero los servicios informativos. Solo que ahora ya no está Socater, y parece que ni se le espera. La que está es Videoreport Canarias, titular de la prestación de servicios informativos, pero no de contenidos de entretenimiento, que son contratados directamente por la cadena pública.

Anuska Simón, directora general

Que Videoreport se prepara para ampliar su catálogo de servicios lo avala el fichaje de Anuska Simón, directora de Antena de Televisión Canaria, una reputada experta en programación y en contenidos. La compañía la va a nombrar directora general en sustitución de José María Martín, que ha regresado a Madrid para ponerse al frente de la dirección de Producción de Antena 3.

Dado que Videoreport posee los platós, la industria y el personal pocas cosas se interponen en su camino para negociar con Willy García o con quien disponga el Gobierno un nuevo modelo de relaciones en el que a los informativos se sume la explotación publicitaria y el entretenimiento.

Lo que faltaría por comprobar, cosa que solo el tiempo puede permitir, es si aplicará el hábito de Socater a principios de este siglo: tener el menor número posible de empleados y subcontratar todos los contenidos a terceros. Fue lo que permitió el auge de la industria audiovisual canaria, que feneció prácticamente con la implantación del modelo por lotes que dejó en manos de la dirección del ente la contratación de programas con las consecuencias por todos conocidas.

Sin pretenderlo o pretendiéndolo, vaya usted a saber, el Gobierno de Canarias va a proceder, vía recortes, a aplicar en Canarias el modelo privatizador lanzado desde Madrid por el ministro de Industria, Turismo y Energía, José Manuel Soria.

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