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15 mayo, 2012

Galería de personajes excesivos

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Tejero, en una anterior visita a La Palma

En una sola jornada han llenado con amplitud su cuarto de hora de gloria. Incluso más, horas de gloria hasta resultar cansinos, majaderos, hasta odiosos. Media docena de personajes que fueron noticia, chanza o chascarrillo por las más variadas cuestiones, unas políticas, otras judiciales, otras bufas, otras anecdóticas. Porque ya empieza a ser anecdótico, por ejemplo, encontrarse al ex teniente coronel Tejero Molina, exaltado golpista teóricamente rehabilitado para vivir en una democracia, disfrutando tan ricamente de las delicias climáticas de la isla de La Palma.

Tejero fue visto el pasado viernes, en horas de mediodía dándose un baño en las piscinas naturales del aeroclub, lugar que abandonó con cara de pocos amigos al sentirse observado. No es la primera vez que tamaño personaje, remedo de lo más rudo y casposo de la España cañí y precursor de esas nuevas mesnadas de neodorados, visita La Palma, isla a la que le unirá algún lazo que seguro, pero seguro, seguro, no será político. O eso hay que esperar.

Torres Baena, en sus trece

En el banquillo de los acusados se volvió a sentar ya, con los formalismos de primera hora resueltos, el que podría pasar a la historia como el más abyecto de los abusadores sexuales de la historia de España. Se llama, como saben, Fernando Torres Baena, que este martes ante un tribunal de tres jueces y una sala abarrotada de público trató de reafirmar su conocida estrategia de defensa, mayormente dirigida a convencernos a todos de que en realidad la víctima es él, una víctima incomprendida de un compló entre gimnasios que ha contado como teóricos cómplices con decenas de menores de edad y con otras decenas de mayores de edad que han contado por separado ante la Policía y ante el juez instructor cómo eran manipulados hasta convertirse en esclavos sexuales de la secta.

No se incluye en esa larga lista los abusos prescritos, porque si así fuera la cantidad de personas dispuestas a testificar y a contar esos repugnantes episodios del caso Kárate, convertiría el juicio en interminable. Imposible, por supuesto, adelantar un veredicto, que como es sabido los burros vuelan en las salas donde se imparte justicia, pero resulta muy complicado pensar que alguno de los tres jueces que conforman el tribunal puedan a estas alturas, tras visionar las declaraciones preconstituidas que obran en el sumario, las pruebas acumuladas, las indagaciones policiales, los informes psiquiátricos forenses, albergar alguna duda sobre la naturaleza de los actos y el carácter del jefe de esta banda de manipuladores de mentes infantiles.

Estafar a un sobrino del conde

También empieza a pasar por los tribunales para rendir cuentas ante la justicia y ante sus víctimas un personaje muy extravagante que podría convertirse en el referente importado del estereotipado estafador de cuello blanco. Blanquísimo. Siempre en el terreno de la presunción de inocencia, esa plaza de noble caradura la ocupa por méritos propios nuestro tantas veces mentado Gionvanni Carenzio, un napolitano adoptado con mucho jolgorio por la aristocracia grancanaria en la creencia de que aquellos exquisitos modales, aquel amor por las bellas artes, aquella exaltación de la familia hasta límites pasionales, aquella inclinación por el mecenazgo y por las más especializadas y elevadas relaciones públicas pertenecían a uno de los suyos.

Casóse el tal Carenzio con una mujer perteneciente a una familia respetable, y tan embaucadora ha sido su actitud, que hasta ha conseguido que ella se haya llevado la primera condena judicial por sus correrías. La sociedad grancanaria, cruel con los que rompen determinadas reglas del juego, sabrá sin embargo perdonar el desliz a Lolina Molina, pero parece bastante improbable que el perdón se extienda al señor Carenzio. Y no es porque la alta sociedad sea implacable con los delitos y las faltas relacionadas con la apropiación indebida, la avaricia, la codicia o el saqueo, no. Lo que no perdona es que esas debilidades se dirijan hacia miembros de la misma nobleza, y ese es el pecado más grave que ha cometido este napolitano con amagos de conexiones mafiosas.

Efectivamente, Carenzio se equivocó engañando a un miembro de una de las familias más nobles de la vecindad de Vegueta, Iván del Castillo, sobrino del conde de la Vega Grande.

Corrales, culo inquieto

Y pasamos a la política, que ya va siendo hora. Los otros tres personajes de la jornada se ganan hoy el apelativo de excesivos porque en lo que va de semana han mostrado cuáles son sus debilidades cuando ellos mismos las elevan a la enésima potencia. José Manuel Corrales se acaba de ganar la segunda expulsión de su carrera política. La segunda expulsión que se sepa, porque no ha sido X Tenerife el segundo partido en el que se integra este hombre con asentamiento tan inquieto, sino el tercero.

Primero estuvo en Izquierda Unida, donde le resultó imposible destacar de la manera que sí consiguió cuando se pasó al PSOE. En la convulsa y abigarrada agrupación local de Santa Cruz de Tenerife enseguida hizo carrera y alcanzó el puesto de secretario general. En una de sus habituales pasadas de frenada, Corrales perdió el control y se salió de la pista.

Cometió un error político grave que pagará siempre: prometió al secretario general, José Miguel Pérez, que apoyaría la candidatura de Julio Pérez a la alcaldía de Santa Cruz y, sin que el jefe hubiera acabado de salir por la puerta, ya estaba reuniendo a la asamblea para postularse él. Su defenestración dio lugar a un cataclismo en todo el PSOE tinerfeño con una serie de bajas voluntarias que algunos no terminarán de agradecer en lo que les quede de carrera política.
Muy poco ha tardado Corrales en ganarse el odio de sus nuevos compañeros de viaje. O no tan nuevos, que todos se conocían de antes cuando iniciaron ese proyecto de tan sonoro nombre como es X Tenerife, en alianza con Izquierda Unida y otras formaciones progresistas que apenas han llegado a sacar la cabeza en medio de la generalizada debacle provocada por esas peleas fratricidas de siempre y la avalancha pepera de mayo y noviembre pasados.

Corrales es un verso suelto, una mosca cojonera, un ególatra indomable que no atiende a la escasa disciplina que trata de imponer un desbordado Ignacio Viciana. Ambos encarnan a la perfección la gran frustración de la diseminada izquierda y no hacen otra cosa que provocar en los votantes progresistas más que desconcierto y desazón. Votos y votos depositados para encontrar una alternativa al PSOE se convierten en más de lo mismo. O en peor de lo mismo.

Los deportes, prioridad de los Bravo

En el catálogo de excesivos de esta semana no puede faltar ese quiero pero no puedo de nombre Lucas Bravo de Laguna. Consejero de Deportes en el Cabildo de Gran Canaria, a las órdenes directas de su señor padre, y alcalde de Santa Brígida, a las órdenes directas de su incompetencia, no ocupa este lugar de honor por las gestas que este martes relató en CANARIAS AHORA RADIO el abogado Ignacio Cáceres, experto en excesos urbanísticos satauteños. No, el Niño Bravo viene a colación por su insistencia (y la de su señor padre) en reclamar para el Cabildo de Gran Canaria las competencias en materia de deportes.

Pensábamos que era una ocurrencia suya, de esas que lanza cuando se le calienta específicamente la lengua (y lo de específicamente no es reiterativo), pero según sus palabras, es petición formal lanzada por su señor presidente nada menos que en un pleno de la Federación de Islas, en el pleno de los cabildos insulares. Tal memez conduce automáticamente a concluir que en estos tiempos tan difíciles que corre la sociedad grancanaria, con unos índices de desempleo, de marginalidad, de pobreza y de exclusión social, a la familia Bravo de Laguna solo le preocupa la rentabilidad electoralista del deporte. Verdaderamente lamentable.

Machangadas moganeras

Cierra por hoy este relicario de excéntricos personajes el alcalde de Mogán, Francisco González, al que siempre nos referimos con el cariñoso y familiar apelativo de Paquirrín. Recordarán que no hace mucho publicábamos en CANARIAS AHORA una entrañable pieza periodística en la que aparecía la máxima autoridad moganera quejándose amargamente del comportamiento que hacia él observan las concejales Onalia Bueno e Isabel Santiago, ambas ex compañeras del PP, una más ex compañera que la otra por motivos de mayor complicidad con andanzas que sobrepasaban la mera actividad política para penetrar directamente en la sospecha penal.

Para reforzar nuestra información reprodujimos para todos ustedes un fascinante vídeo de una entrevista concedida por Paquirrín a la televisión municipal de Mogán, entrevista en la que el alcalde detallaba que las dos concejalas le provocaban por la calle guiñándole los ojos o sacándole la lengua. No añadimos ni quitamos una palabra a tan peligrosa denuncia pública, y aquel vídeo se convirtió en una de las piezas más celebradas de la jornada.

Pues bien, Youtube nos comunicó este martes que, a petición de Radiotelevisión de Mogán, procedía a retirar ese vídeo de la red. La radiotelevisión pública moganera se ha quejado porque considera que hemos infringido los derechos de autor de esa entrevista. Ya le hemos explicado a Youtube qué cosa es esta del periodismo y de los canales públicos.

Pero lo sustantivo es lo que ha conducido a esa queja: el colosal bochorno que tiene que haber sufrido el alcalde de Mogán al verse diciendo machangadas durante tantos minutos seguidos.

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