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03 mayo, 2012

Eso que llaman democracia interna

Fernando Figuereo, izquierda, coautor de la ponencia estatutaria del PP.
Fernando Figuereo, izquierda,
coautor de la ponencia estatutaria del PP.
  Ya tenemos en nuestro poder la ponencia orgánica del XIII Congreso Regional del Partido Popular de Canarias y estamos en condiciones de prevenir a los aprovechados de que para ellos pintan bastos. Todos aquellos o aquellas que sigan creyendo que pueden acercarse al calorcito de la mayoría absoluta a ver si cae algo del dios Eolo, del nativo Faycán, un ahumado de salmón o una carrera de perros detrás de nueve millones de euros están aviados, porque las exigencias éticas y morales, los llamamientos a la honestidad y a las buenas costumbres se van a imponer a partir de que este articulado sea aprobado sin que el personal se lo haya ni siquiera leído. Que para eso se impone la aclamación a la búlgara. Dónde va a parar.

Para los desprevenidos, para los que van a afiliarse corriendo al PP sin leerse los estatutos sin saber a qué se atienen, aquí estamos para informarles con detalle.

Sepan, de entrada, que esas exigencias del PP canario se van a concretar en una carta de compromisos que, de haberse implantado hace unos años, habría dejado fuera de afiliación a unos cuantos personajes que enseguida van a identificar. Por ejemplo, se exigirá una declaración jurada de bienes y de intereses en la que se incluyan también las sociedades mercantiles a las que se pertenece y el objeto social de las mismas.

Será obligatorio, en consonancia con las nuevas normas aprobadas en el congreso nacional, comunicar la apertura de cualquier procedimiento judicial “del que puedan derivarse indicios racionales de la comisión de un delito”, lo que obligará al afectado a poner su cargo público u orgánico a disposición del partido, que analizará el andar de la perrita y actuará en consecuencia.

Los cargos públicos y orgánicos del PP canario, que lo sepan ya, “deberán abstenerse de cualquier conducta que pueda dañar la imagen de honorabilidad de la organización” y evitar “toda actividad privada que pueda suponer un conflicto de intereses con el ejercicio de su función, y no aceptar ningún trato de favor o situación que implique privilegio o ventaja”. Uf, qué apuro, Manolo.

La ponencia estatutaria, que ha estado a cargo del diputado regional lanzaroteño Fernando Figuereo, endurece bastante los mecanismos represivos del PP canario hasta el punto de colocarlos en el límite mismo de la indefensión de quien sea sorprendido con la mano en la lata del gofio.

Así, se permite, entre otros, a los comités ejecutivos insulares a decretar la pérdida cautelar de la condición de afiliado a todo aquel bicho viviente que infrinja de modo grave los estatutos sin necesidad de notificárselo previamente ni de respetar el principio de audiencia al interesado, la contradicción y la defensa. Eso vendría después, cuando la presunción de inocencia tantas veces invocada por los dirigentes peperos esté pisoteada estatutariamente.

Para mejor proveer y fortalecer el poder de los órganos regionales e insulares, el PP canario ha introducido algunos nuevos supuestos de infracciones merecedoras de la pérdida de la condición de afiliado. Observen.

Por ejemplo, si usted es afiliado al PP y funcionario de carrera y cualquier partido que no sea el suyo le promueve a la condición de jefe de servicio, habrá de pedir autorización al Comité Ejecutivo Insular, porque en caso contrario se le encuadrará en el catálogo de traidores y será susceptible por tanto de expulsión. Lo mismo vale para cualquier “puesto de confianza o institucional” siempre que el nombramiento “se haya producido a propuesta de una formación política distinta al PP”. Agüita.

También puede ser motivo de escarnio revelar el contenido y los debates de las reuniones de los comités ejecutivos insulares. Al bocazas, como primera medida, se le prohibirá “cautelarmente” asistir a las reuniones del órgano en cuestión.

El poder que a partir de ahora se otorga a las presidencias insulares del PP canario alcanza incluso a las organizaciones municipales. Las asambleas ordinarias, por ejemplo, las convocará el presidente local pero no serán convocatorias firmes hasta que lo retifique el comité ejecutivo insular. O sea, que cuando la organización local del PP no guste o no guste lo que va a hacer, desde la correspondiente presidencia insular se podrá impedir incluso que se reúna para conspirar.

Y eso que estamos hablando de un partido superdemocrático, superparticipativo, supercalifragilisticoespialidoso.

1 comentario:

  1. Pero es que estos peperos han sabido alguna vez lo que es una democracia?
    Cuando han sido democratas estos personajes?
    Es ahora que estan gobernando, bueno es un decir, y estan fritos por cargarse LA CONSTITUCION PORQUE LES MOLESTA PARA SUS PRETENSIONES

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