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11 abril, 2012

Soria, al rescate

A ver si les suena este estribillo: “El problema más importante de España hoy es que quienes nos prestan dinero para que se puedan seguir pagando las nóminas de quienes todavía tienen empleo, cada vez se fían menos de nosotros”. “Estamos siendo penalizados por quienes nos prestan dinero porque dudan sobre nuestro crecimiento económico. Dudan sobre nuestra capacidad de refinanciación del déficit público. Dudan en definitiva sobre la solvencia de España. Esta es una situación inadmisible que hay que corregir de inmediato. No va más”.

Lo podía haber dicho, por ejemplo, el secretario general del PSOE, Pérez Rubalcaba; lo suscribiría el presidente del Banco de España o el de cualquier banco de los que estamos salvando con el dinero de todos: “nos penalizan porque dudan de nuestra capacidad para crecer, dudan de nuestra solvencia”. Pero no, no lo ha dicho ningún socialista, ni MAFO, ni Botín. La cita es literal, publicada el 3 de agosto de 2011 en el blog de José Manuel Soria, por entonces ansioso presidente regional del PP clamando por un adelanto del adelanto electoral, por aquellas fechas ya fijado en el 20 de noviembre.

Le podían las ansias, como a muchísimos dirigentes del PP, que dedicaron los dos últimos años de Gobierno socialista a dinamitar cualquier posibilidad de transmitir una imagen internacional de unidad y de búsqueda conjunta de soluciones.

Felipe les da una lección de patriotismo

Soria decía en su blog que, con la prima de riesgo, estabilizada aquel día en 386 puntos básicos, estábamos en una posición de rescate por parte de las autoridades monetarias europeas y que había que cambiar el Gobierno para que regresara la confianza. El 10 de septiembre, apenas un mes después, el hoy ministro de Industria ya produjo un nuevo apretón a la tuerca electoralista y situó a España en situación de rescate por parte del Banco Central Europeo. “Estamos intervenidos por el BCE”, clamó ante un enfervorecido auditorio ante el Foro Nacional de Empleo del PP. Siete meses después, exactamente siete meses después, es el Gobierno del PP el que él solito se está enredando en si estamos o no estamos en situación de rescate.

Y no es la oposición socialista la que se lo está preguntando, son los empresarios, son los periodistas, son los expertos en análisis económico los que azuzan a Mariano Rajoy para que deje de tomar decisiones calamitosas que sólo conducen a España a hundirse más en el agujero del marasmo económico. Cuando preguntaron ayer por el presunto rescate a un socialista de referencia, Felipe González, la respuesta no pudo ser más decepcionante para los que buscaban carnaza: “No hay rescate, porque si lo hubiera se acabaría el euro, habría que rescatar a Europa”.

Una lección de seriedad, y si quieren hasta de patriotismo, de la que podrían aprender, por orden de precedencia, José María Aznar, María Dolores de Cospedal, Esperanza Aguirre, Esteban González Pons … y por supuesto, nuestro agitador autóctono, José Manuel Soria, que quiso ver a su país en situación de rescate, en la humillación griega y portuguesa porque le convenía a sus intereses personales y electorales.

Acomodar la mentira al momento

Claro que cualquier manifestación, imprudencia, incontinencia o patinazo de cualquier dirigente del PP protagonizado cuando ese partido ejercía de desleal oposición queda automáticamente eclipsado por lo mal que lo hicieron los malditos socialistas. Y si no se puede amparar la explicación en la herencia recibida, el acorralado ha de inventarse alguna estratagema que le permita salir airoso culpando al adversario político que esté más a mano.

Lo hizo Soria este martes en Televisión Española en Canarias, a donde acudió como invitado del primer programa de El Debate, que sustituye al desaparecido 59 Segundos, víctima de los recortes al no poder pagar los derechos al propietario del formato. Para defenderse del hecho cierto de que Rajoy no haya recibido todavía a Paulino Rivero, ocupado como está atendiendo a la prensa todo el día, el ministro se inventó que el presidente canario tampoco ha recibido aún a José Miguel Bravo de Laguna. Una burda mentira porque Rivero recibió al presidente del Cabildo grancanario el 20 de julio de 2011, exactamente un mes después de su toma de posesión.

En el mismo programa de este martes Soria hizo una confesión: la partida para el descuento aéreo y marítimo para residentes ya no es “un crédito ampliable”, como se había sostenido hasta la fecha para calmar el cabreo de los canarios. Ahora es “compromiso”. Y ya se sabe cómo es este Gobierno con sus compromisos.

Se acabaron las vacaciones en metálico

Para colmo de males, otra mala noticia sacudió ayer el modo de vida del presidente del PP canario. Se acabó eso de llevar 4.000 euros en metálico en el bolsillo para hacer frente a cualquier eventualidad del tipo “voy a pagarme unas vacaciones en un penthouse de Anfi del Mar aprovechando que los dueños están tan agradecidos”. O eso de pasar 18.000 euros billete sobre billete de la mano de su señora esposa a la mano de la señora esposa de su amigo Esquivel, el casero, durante aquellos dos años que estuvo viviendo en calidad de okupa de alto standing mientras le apañaba aquella concesión para molinos de viento en el muelle de Arinaga.

Su Gobierno, el de Mariano Rajoy, ha decidido prohibir cualquier tipo de transacción comercial en metálico superior a 2.500 euros, lo que seguramente obligará a la economía familiar del señor Soria a regularizar los cobros de procuraduría que, siempre según su testimonio ante la Justicia, le permitían poder llevar tanto efectivo encima.

1 comentario:

  1. Muy bien enfocado.
    Y poniendo en evidencia a quien se lo merece.

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