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27 abril, 2012

Manuel Fernández, de El Pinar

Es secretario general del PP canario, o sea, el número dos de la organización, lo que en estos tiempos que corren equivale a ser el número uno cinco días a la semana. Manuel Fernández, que así se llama este buen señor, hizo este jueves su aportación al debate nacional abierto por su partido con el muy enjundioso objetivo de desmontar el estado de las autonomías de la manera más rápida posible. Fernández declaró a Canal 4 Radio, de Santa Cruz de Tenerife, que es partidario de eliminar los cabildos de Tenerife y de Gran Canaria porque al fin y al cabo en ambas islas están suficientemente representados todos los órganos directivos de la Comunidad Autónoma, órganos que él reducía a las sedes de las consejerías.

La organización político-administrativa que el secretario general del PP tiene en la cabeza incluye que las islas no capitalinas -"menores", las llamó él- tengan una especie de delegaciones del Gobierno regional.

La propuesta se quedó ahí de momento porque, que sepamos, el señor Fernández no se expresó acerca de la continuidad del Parlamento de Canarias, del que es diputado por la isla de Tenerife, ni sobre cómo se organizarían esos dos gobiernos suprainsulares que reinarían en las islas capitalinas de este modo tan sandunguero que él ha diseñado.No hay que menospreciar las opiniones de Manuel Fernández porque, independientemente del contenido preciso de la propuesta, lo cierto es que responden a un síndrome instalado en el Partido Popular de un tiempo a esta parte. Síndrome, como saben, consistente en ir desmontando el modelo de Estado que está blindado en la Constitución española para ir dando paso a una suerte de sistema político muy centralizado, con riguroso control por  parte de la Administración General del Estado y seguramente regido por unos tecnócratas que  muy probablmente se limitarían a aplicar exclusivamente las normas que emanaran de los mercados, de las agencias de clasificación o del Fondo Monetario Internacional, en función de la rotación de poderes que en su día se diseñe.

Probablemente este modelo expresado por Fernández no sea el que ha terminado por parir el PP canario, pero seguramente tendrá mucho que ver con lo que se ha venido hablando de manera oficiosa en su seno para preparar esa desactivación del estado autonómico que tanto incomoda a la gente de Rajoy.

Para un anuncio tan extravagante como el lanzado este jueves por el secretario general del PP canario ya podían haber buscado a alguien con un poco más de holgura verbal que, además, no tuviera sobre sí la pesada losa de ser uno de los impulsores más notables de la creación del que ha sido el último municipio de España, el de El Pinar, en la isla de El Hierro, justo el lugar donde hace ya más de sesenta años nació este intrépido empresario, intermediario de otros empresarios, que en sus ratos libres se dedica a defender el interés general.

Porque no está muy habilitado políticamente quien, en un rapto de pueblo, muy de patria chica, es capaz de promover la creación de un nuevo ayuntamiento y, tres años después, venir con una ocurrencia como la largada este jueves precisamente con la excusa de que hay que recortar gastos y adelgazar las administraciones públicas.

Sólo le faltó decir al señor Fernández que la capital de la autonomía, en evitación de pleitos y más pleitos, podría instalarse en El Pinar, desde donde partiría una fibra óptica punta a punta que conectaría al líder de Canarias con el huésped del Palacio del Pardo, donde habría de instalarse a controlar los designios de los españoles y de la Bolsa el tecnócrata con el que sueña el Partido Popular.

Un senador desautoriza al número dos

Que el número dos de un partido político que tiene la particularidad de gobernar España con mayoría absoluta diga una bobería es una noticia importante. Que la bobería incida en la trama general del mismo partido de cargarse el actual diseño autonómico, también es asunto notable. Pero que a un secretario general, cargo orgánico de máximo nivel, lo desautorice públicamente un senador del Reino es un notición que refleja cómo está de desnortado en estos momentos el PP canario, al que solo salva y a veces ni eso, el argumentario que cada mañana llega de Madrid para amortiguar el ridículo.

Es el producto inevitable de tantos años de caudillo insustituible e incontestado, que cuando falta unos días, el personal se conmociona y trata de llenar el hueco haciendo ridículos como el que nos ocupa. Pues sí, aunque parezca marciano, fue el senador Antonio Alarcó, la papa de todos los potajes, el que por la tarde, en COPE Tenerife trató de arreglar el desaguisado de Manolo Fernández.

El doctor Alarcó, cuya presencia radiofónica cada día se asemeja más a la de Ortega Cano ("me siento muy cómodo en la COPE (...) estoy encantao de estar aquí, en mi tierra, que está llena de ciudadanos grandes, liberales" (yeah), puso primero las cataplasmas: "Manolo es un gran amigo mío" (yeah), "y me llevo muy bien con él (nadie lo había dudado hasta ese momento), "y tiene sus opiniones personales" (vaya con el tal Manolo, que encima piensa). "Porque una cosa es lo que uno piensa y otra cosa es la estructura que tiene que tomar decisiones" (ya nos hacemos una idea). Y el remache: "Es su opinión personal que él razona muy bien". Lo que conduce a la dramática conclusión de que ambos lo han hablado y que a Alarcó le suena bien la música.

A por Grisaleña

La guerra está declarada y el resultado prácticamente cantado. Sebastián Grisaleña no es el presidente de la patronal que al Partido Popular y a José Manuel Soria le conviene, y lejos de esperar a que expire su mandato en junio de 2013, le han declarado hostilidades, el palabro que engancho al ministro de Industria desde que le dijeron que lo podía emplear contra Argentina.

A Soria no le ha hecho puñetera gracia que Grisaleña se gobierne solo, que haya aprendido y enseñado a los empresarios que se puede ser respetuosamente independiente respecto a cualquier fuerza política, y que lo que da independencia y prestigio es precisamente esa equidistancia. De hecho, cada vez que se lo hemos preguntado, responde de igual manera: "Ningún político me ha llamado ni me va a llamar jamás", seguramente porque en esta vida tan llena de cambalaches, los únicos que se venden son los comprables.

El presidente de la patronal de la provincia de Las Palmas firmó su sentencia de muerte cuando sostuvo firmemente su posición y de la Confederación de Empresarios de que los Presupuestos Generales del Estado son perjudiciales para Canarias y que las fuerzas políticas están obligados a cambiarlos. Lo sostuvo delante del ministro cuando visitó la sede empresarial, y lo sostuvo ante la prensa incluso cuando ésta trató de reconducir sus palabras.

La doble ofensa

La ofensa era doble porque al desaire presupuestario se unía la desautorización a una de las propuestas que el presidente del PP canario lanzó ante la cúpula empresarial: un pacto antinacionalista entre populares y socialistas que desbanque a Paulino Rivero del poder en Canarias. La idea la aplauden con las orejas muchos empresarios, mayormente conservadores, y la repiten por todas las esquinas constantemente para ver si así termina calando como calaron en otros tiempos mantras del estilo "mira que perdemos inversiones por culpa de este Gobierno".

Grisaleña no se ha mojado ante esa propuesta y ha vuelto a aplicar su doctrina de la equidistancia y el más absoluto respeto a las opiniones que empezaban a ser ensordecedoras. El silencio lo quebró este jueves en La Molienda, el magazine de la tarde de CANARIAS AHORA RADIO, donde estalló del todo para reconocer lo que todo el mundo veía: una pinza en su contra promovida desde el PP con el respaldo de sectores empresariales afines a José Manuel Soria. Al menos ahora, porque entre ellos destacan algunos que lo fueron a Paulino Rivero y al nacionalismo canario.

La gota que colmó el vaso fue la decisión de modificar los estatutos para que los próximos presidentes de la CCE tengan un mandato de cuatro años, uno más que hasta ahora. Se trataba de ejecutar un acuerdo del comité ejecutivo que dejó pendiente de ratificación el anterior presidente, Mario Rodríguez. Grisaleña y su equipo decidieron que había que llevarlo a la asamblea de junio para que no ocurriera lo que le pasó a su antecesor, al que se le echaron encima las elecciones.

Fue el momento que eligieron los críticos para cargar contra él acusándole de quererse perpetuar en el cargo, un falacia que se desmonta de inmediato con tan solo interrogar a los allegados al presidente patronal. Lo que en realidad subyace es el deseo de los empresarios más afines a Soria de desalojar a Grisaleña del poder empresarial y sustituirlo por alguien más cercano a los planteamientos políticos y estratégicos.

El PP no quería repetir el pinchazo sufrido en la elección de rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Así que, todos a una, con algún que otro apoyo mediático, forzaron que Grisaleña anunciara su renuncia a la reelección.

Agustín Manrique, firme candidato

Así las cosas, ¿quienes suenan para sustituir a Grisaleña al frente de la CCE? Nadie hasta ahora se ha postulado, pero puede ser cualquiera de los que se encuentran en el entorno del todopoderoso Germán Suárez, presidente de Astican, que poco a poco ha conseguido colocar a los suyos en puestos patronales clave: Sánchez Tinoco, en la Cámara de Comercio; Vicente Marrero, en Femepa y Asinca, y pronto él mismo como presidente del influyente Círculo de Empresarios, el lobby que ejerce de ariete de los intereses políticos de Soria en el mundo empresarial grancanario. Suárez desplazará, por razón de turno rotatorio, a Agustín Manrique de Lara, cuyo nombre suena insistentemente como candidato a presidente de la Confederación de Empresarios. Hombre muy vinculado en lo personal y en lo político al ministro canario, Manrique de Lara goza de gran predicamento entre las altas esferas del mundo empresarial, aglutinas mayormente en torno al Círculo de Empresarios.

1 comentario:

  1. Buenas tardes,no se ,si es canrio este hombre Fernándes ,pero este hombre es de verguenza ,quién es el Pp para darnos ordenes quien? mire señor vayase por donde ha venido, los canrios dentro de poco echarán al PP de las islas canrias solo le dijo que es una VERGUENZA usted y esta señora llamada Navarro, que siento verguenza ajena como habla y como tiene la poca verguenza de decir que es la voz de los canrios ,todos los que presuntamente dicen ser canarios no lo son,porque el pp ha llegado a su final ha llevado a canrias a la ruina ,las manifestaciones de hoy en adelante ya no van hacer por la crisis ,vamos hacerla para expulsar al pp

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