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23 abril, 2012

Hollande, la esperanza europea

François Hollande
François Holland
  Dicen a menudo los teóricos del liberalismo que la izquierda derrocha en época de vacas gordas y es la derecha la que tiene que venir detrás a poner orden y realismo en las cuentas. Dicho así, con el Gobierno de Zapatero aun cargando con todas las culpas de lo que ocurre incluso en las cuentas públicas de Grecia, Portugal y Holanda puede parecer creíble, pero es una afirmación que tiene sus matices. Sus profundos matices. Lo ocurrido este domingo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas puede hacer cambiar muchos conceptos y prejuicios sobre ideologías y la gestión de la economía que diseñan las ideologías para tiempos de crisis.

Los más comprometidos analistas, los más comprometidos con el crecimiento y con el bienestar de los pueblos, es decir, los que no asesoran a los presidentes Sarkozy y Merkel, insisten continuamente en que la senda de la austeridad y la estabilidad presupuestaria, los recortes y el déficit cero, sólo conducen a la ruina de los países y a una senda de imposible recuperación en décadas.

El triunfo más que previsible de François Hollande en la segunda vuelta, tras ganar este domingo por escaso margen a Sarkozy, podría avalar esas tesis y echar abajo el planteamiento impuesto por los que ven en la crisis una oportunidad ideal para imponer un nuevo modelo liberal que debilite a los estados y a las democracias en beneficio de la tecnocracia y los mercados.

Aunque pueda resultar paradójico, en el Partido Popular español están deseando secretamente que se produzca un cambio en la presidencia de Francia, que el socialista Hollande haga de contrapeso y empiece a propiciar en Europa un cambio de modelo económico que relaje las exigencias de déficit público y prime la reactivación en la zona euro frente al desastre al que nos dirigimos sin remisión.

Eso, sí, nadie da un euro en estos momentos por que, aun dándose esas circunstancias, el PP, de marcha atrás en algunas cuestiones que forman parte de su ideología, más allá de imposiciones comunitarias o del Fondo Monetario Internacional. La abolición de derechos históricos de los trabajadores, la penalización del inmigrante como culpable del déficit de la sanidad, la aristocratización de la enseñanza universitaria, la privatización de la escuela, el sometimiento al Gobierno de la radiotelevisión pública y la defensa de los intereses de las empresas sobre los del conjunto de la sociedad forman ya un paquete de decisiones del Gobierno de Mariano Rajoy que quedarán fijadas como santo y seña de toda una legislatura involucionista que va a costar mucho trabajo recomponer.

Y dale con el pacto PP-PSOE

El PP canario y algunos de sus más conspicuos empresarios apuestan por ese mismo conjunto de medidas fuertemente ideológicas, y en su aplicación y mantenimiento no ceden un milímetro. El empeño en que el Partido Socialista, el eterno enemigo, la fiera indeseable tradicionalmente contraria a los intereses de la oligarquía canaria, se convierta en socio del Partido Popular en un gobierno que aparte a los nacionalistas del poder, solo responde a un maquiavélico intento de borrar a la izquierda de la faz de Canarias durante décadas.

Insisten una y otra vez los más destacados defensores de esa “regeneración política” en tal fórmula PP-PSOE después de haber sido durante décadas fervientes mantenedores de gobiernos de centro-derecha-nacionalista y de haberse aprovechado todos sin apenas excepciones de las bondades, subvenciones, prebendas, conchabos y favoritismos de ese matrimonio solo roto cuando los intereses partidistas se cruzaron en el camino de José Manuel Soria y de Paulino Rivero.

¿De verdad se imagina alguien a un gobierno del PP con el PSOE apoyando medidas como la reforma laboral, el copago de medicamentos para los pensionistas, la criminalización de los inmigrantes, la subida de tasas universitarias o el reinado de Repsol frente a Lanzarote y Fuerteventura? Pue sí, los hay, y los hay aunque de maner minoritaria dentro del PSOE, el partido que recurrirá algunas de esas medidas ante el Tribunal Constitucional y/o las derogará cuando regrese al Gobierno, como proclamó este domingo en El País Pérez Rubalcaba. Pero aquí seguirán presionando con la ayuda de algunos medios de comunicación, unos por convicción y otros por absoluta venganza. Si el PSOE quisiera su desaparición a la vuelta de tres años, solo tiene que atender los cantos de sirena, porque si hay votantes que siguen sin comprender que pacte con Coalición Canaria, un revolcón con el PP sería imperdonable por generaciones.

2 comentarios:

  1. Me atrevería añadir Hollande la esperanza roja. Pues el azul lo encarna el enano Sarkozy y el negro la heredera de LePen. es penoso constatar que la izquierda, en todos los paises, siempre aprece fracmentada, mientras que la derecha y los neoliberales, se retroalimentan entre sí, buscándo el resquicio más propicio para seguir manteniendo a su ciudadanía esclavizada.
    Tengo un ciberamigo en San Juan de Luz, vasco de nacimiento, francés de adopción, que sigue manifestándome, que retornará a su tierra cuando tenga la certeza que las libertades son plenas. Me dice Gorka que en Francia se está viviendo una intéstina lucha social con resultados muy inciertos.. De una parte los hijos de argelinos y marroquíes, hoy ciudadano de derecho, apuesan por Mari Lepen. No quieren oir hablar de inmigración; se han olvidado de donde proceden. Por otro lado la clase pudiente, que no es la media, apuesta por la continuidad de Sarkozy. Parece que en los cenáculos socialistas, se baraja la hipotesis de un apoyo de la izquierda comunistas, que quiere desalojar del Éliseo al amigo de la Merkel, pues hacen suyas la frase de otro primer ministro aleman que dijo: "Quiero una Alemania europea, no una Europa alemana. Recordar esa celebre frase, para que ha calado en el electorado frances. Esperemos que así sea, por el bien de todos.

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  2. Hola. Me tope tu web mientras exploraba algo en bing. Tu contenido esta muy bien redactado. Congratulaciones.

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