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23 abril, 2012

El PP canario monta una verbena

Cada vez que María Australia Navarro o Manuel Fernández se ponen los micrófonos por montera tenemos fiesta en Canarias. Y si lo hacen al alimón, la fiesta se convierte en verbena con todos sus aditamentos, con orquesta, con luces de colores, con olor a calamar jereado y, en una esquina, la caja de turrones La Moyera. La portavoz parlamentaria del PP y el secretario general de los populares canarios decidieron ellos solitos que este lunes tocaba criticar al Gobierno de Canarias por las medidas adoptadas este sábado, ya saben, subida de impuestos, aparición de algunos nuevos y rebajas en varios capítulos de los presupuestos autonómicos para hacer frente al recorte sobre el recorte que vuelve a llegar desde La Moncloa y sus aledaños.

La oposición, naturalmente, está para oponerse, incluso para oponerse a medidas que o bien tomó en su día cuando estaba en el machito, o bien ignoró por completo a pesar de reclamárselas la oposición. Así es el juego democrático y poco hay que objetar.
Lo que no tiene ningún sostén es criticar exactamente lo mismo que se está haciendo por parte de la misma parte denunciante y en el mismísimo momento en que se está denunciando.

Resulta notablemente descabellado que dos líderes del PP pongan a caer de un burro al gobierno de una comunidad autónoma, de cualquier comunidad autónoma, por tardar en tomar una decisión presupuestaria o por haber convertido en “papel mojado” sus propios presupuestos para el ejercicio en curso . Porque nuestros dos verbeneros parlamentarios, doña Australia y don Manuel, se permitieron este lunes criticar sin recato al Gobierno de Paulino Rivero por haber improvisado sus últimas medidas y no haberlas tomado hace meses. Una excentricidad inadmisible si tenemos en cuenta que las decisiones que tanto Canarias como el resto del Estado autonómico está tomando deprisa y corriendo vienen marcadas por el ritmo de las improvisaciones del Gobierno de Mariano Rajoy. Por no mentar, claro, el irresponsable retraso en los Presupuestos Generales del Estado, aparcados hasta el 30 de marzo para llegar con los calcetines blancos impolutos a las elecciones andaluzas.

Tener que escuchar a dos dirigentes del Partido Popular criticar a alguien, a quien sea, por subir impuestos empieza a pasar de chiste malo a la grosería del peor gusto; y que digan que Rivero “se ha visto desbordado y ha reaccionado tarde y mal”, suena a estribillo propio de quien lo tararea.

Luego vienen los eufemismos, los pleonasmos, las elipsis, y las boutade que el PP empieza a manejar con absoluto primor y gran destreza. Por ejemplo, llamar “profunda restructuración de la Administración pública” viene a ser, básicamente, adelgazar la administración despidiendo sin contemplaciones a trabajadores públicos con el único argumento del ahorro.

Lejos de proponer una reforma que la convierta en eficaz y diligente, que evite las duplicidades, que reduzca la burocracia, que abarate costes y que coloque los excedentes de trabajadores donde hay carencias, el PP sólo mira para el dedo que apunta a la luna y pasa la guadaña por las relaciones de puestos de trabajo de toda la función pública, particularmente por la educación y por la sanidad.

El dúo musicovocal al que tocó cantar ayer en la verbena del PP fue sumamente cuidadoso con personalizar esos desastres que denuncia en la figura de Paulino Rivero, dejando fuera de la verbena a José Miguel Pérez, al que tratan de colocar en ese purgatorio ficticio donde Soria coloca a los que ofrece una sociedad política para luego mandarlos a los mismísimos infiernos.

2 comentarios:

  1. El tiempo pone a cada uno en su sitio24 de abril de 2012, 13:45

    Menos mal que existen la hemerotecas. Dentro de algún tiempo tal vez Australia Navarro y Manuel Fernández lean sus declaraciones y sientan algo que precisamente que no es orgullo. Porque nunca mejor dicho aquello de que "Cada uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios".

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  2. Tengo ganas de ver a los ciudadanos canrios ya en la calle piediendo que se vayan los del Pp,no queremos que nos gobiernen ,nos han llevado a la ruina,y la pena es que es el propio canario quién lo apoya.y traiciona a su pueblo

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