Páginas

18 abril, 2012

El peor ex presidente portuario

Javier Sánchez-Simón
Javier Sánchez-Simón
  Javier Sánchez-Simón ha pasado a la historia como uno de los mejores presidentes que ha tenido la Autoridad Portuaria de Las Palmas. Su carácter expeditivo, su independencia respecto de las directrices partidistas emanadas de la dirección de la formación política a la que aún hoy pertenece, el PP, y su impetuosa visión empresarial del organismo le granjearon muchos elogios de los operadores. Su sustitución, consecuencia de los mismos cambios políticos que a él le llevaron hasta los puertos de Las Palmas, no la ha encajado muy bien, o al menos eso aparenta.

Sus primeras contestaciones públicas a su sucesor, Luis Ibarra, cayeron simpáticas en los medios de comunicación y en la opinión pública, convencidos de Sánchez-Simón manejaba por entonces un mayor grado de información del que tenía el nuevo titular de la plaza. No ha dejado pasar una sola oportunidad para reivindicarse, para reclamar la cuota de gestión que le pertenece en los éxitos que ahora corresponde capitalizar al nuevo presidente. Siendo una actitud en apariencia vanidosa, resulta comprensible y absolutamente humana.

Una decisión anulada por un juez
Pero se enreda con los cordones de sus propios zapatos Javier Sánchez-Simón cuando, en un intento fútil de capitalizar de por vida todo lo que ocurra en el recinto portuario, se erige en maestro corrector de decisiones pasadas, presentes y futuras, en asesor de una de las partes más activas del Puerto, los estibadores, y en denunciador de empresas cuyo comportamiento preciso desconoce en estos momentos por el natural alejamiento que ya experimenta.

En un escrito presentado ayer mismo a través del Registro de la Autoridad Portuaria, Sánchez-Simón se moja en favor de los estibadores en el mal amañado conflicto que mantenían en ese momento con la Autoridad Portuaria con el muy humano propósito de sacar tajada del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, una oportunidad histórica para por fin convertir a La Luz en un centro neurálgico de ayuda humanitaria a África.

Sánchez-Simón les tenía prometida una parte suculenta de la tarta, y de hecho dejó en el portafirmas de su despacho un documento por el que se imponía que fueran los trabajadores portuarios los que operaran la descarga de grano desde los barcos a los silos. Una autorización que las empresas graneleras recurrieron ante la Justicia y ésta cautelarmente les dio la razón, anulando por tanto esa extravagancia.
Porque los barcos graneleros son descargados mediante tuberías –chuponas- que trasladan el grano directamente a los silos, sin manipulación alguna, una función que realizan habitualmente los operarios de las empresas especializadas. Sería por tanto una ilegalidad imponer que los estibadores intervinieran en esa operación.

Así que la siguiente ocurrencia fue que los portuarios hicieran el transporte desde los silos hasta la terminal de contenedores de Opcsa, un imposible que tropezaba con un obstáculo insalvable: no se dedican a eso, no son transportistas. Pero ningún transportista titular se atrevía a contravenir un deseo de un colectivo tan influyente y tan rotundamente convincente como el de los estibadores.
Peligrosas insinuaciones

Enterado del pulso que libraban los estibadores con la Autoridad Portuaria, dispuesta a no ceder ante las presiones, Sánchez-Simón almorzó una vez más con los representantes de los trabajadores y al día siguiente metió el escrito en cuestión, con el que trata de reclamar el cumplimiento de unos acuerdos que o no se sostienen o no existen, y lo que es peor, lanzando una sutil insidia según la cual la no aplicación de los mismos conllevaría un enriquecimiento ilícito de alguna empresa operadora en el Puerto, sin detallar cuál, cómo y por qué importe. Los que lo aplaudieron empiezan a inquietarse ante este comportamiento tan singular. Una retirada a tiempo es una victoria.

Un buen presidente pasa a ser el peor ex presidente si no consigue soltar las amarras a tiempo.

Un mal vigilante de la playa

Unas plantas por encima del despacho del presidente de la Autoridad Portuaria, donde se ubican las oficinas de la Demarcación de Costas de Las Palmas, cunde el desánimo y la perplejidad. Los funcionarios no salen de su asombro tras conocer hace ya una semana la noticia de que su próximo jefe va a ser un abogado especializado en defender a infractores de la Ley de Costas.

Se llama Rafael Muñoz García de la Borbolla, jurídico de la Armada, abogado en ejercicio con despacho en la muy céntrica calle de Los Malteses. Rafael de la Borbolla, como todo el mundo le conoce, ha defendido ante Costas a clientes tan sonados como los hamaqueros de San Bartolomé de Tirajana, y comparte bufete con Rafael Cortezo Massieu, hermano del promotor inmobiliario Jaime Cortezo, propietario del Islote del Francés, que pretende que el Ayuntamiento y la Dirección General de Costas le permitan construir allí un edificio singular de nueve plantas, con locales comerciales y viviendas de lujo.

La frase más repetida en la Demarcación de Costas es esa de la fábula del zorro cuidando de las gallinas. Si a esa percepción unimos las claras intenciones del PP de suavizar la Ley de Costas para darle dinamismo a la economía (y dos piedras) ya pueden ustedes irse imaginando cuánto hay que arrendarle las ganancias al litoral canario.

5 comentarios:

  1. La mujer del Cesar aparte de pura, ha de parecerlo.
    El caso de Rafael Muñoz García de la Borbolla no es nuevo en estas latitudes. Hace unos años, el M.I Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, puso al frente de la gerencia de Urbanismo a D. Carmelo Padrón, quien aparte de ser profesor universitario, ejercía en el sector privado, actividades estas completamente compatibles. Es decir otro caso de jefe que es un abogado especializado en defender a infractores de la Ley. Ley que conoce muy bien ya que el ha sido el encargado de redactarla. Conclusión, la cuadratura del circulo; legisla,enseña(adoctrina),ejecuta y por una cantidad de dinero defiende al infractor.

    ResponderEliminar
  2. LO de ese presidente que se autoerigio el mejor de todos los presidentes, solo soñaba con ser presidente perpetuo de la nueva empresa de estibadores SAGEP, PARA ESO PRIVATIZO SESTIBA CON EL BENEPLACITO DE LOS ESTIBADORES POR SUS PROMESAS EQUIVOCADAS.
    Pero ya ven uds. que no todo lo que brilla es oro. Dejo el Puerto patas arriba, en organizacion, en economia, en transitos, etc. eso si se llevó al huerto a los estibadotres con promesas irrealizables y donde dicto acuerdos contrarios a la Ley de Puertos, supuesta ( prevaricacion).
    Fue el presidnete que dijo que quizo tanto al Puerto que hasta se tatuó su anagrama en un brazo.

    ResponderEliminar
  3. En política y socialmente, las perretas son inadecuadas e inoportunas, más cuándo quienes las practican han sido parte en, llamemosle "negociete", pues a nadie se le esconde que los estibadores portuarios son una raza privilegiada en el ámbito laboral.. El oscurantisimo impera en ese entramado sindical, donde el puesto de trabajo es cuasi heredado o fruto del enchuife de alta tensión de algún preboste . Por ello D. Javier dediquese a sus "labores" pues reconociendole que es Vd una rara avis dentro del P.P., sus salidas de "pata de banco" no le favorecen en nada
    .La soberbia de nuestros políticos les llevan al extremo de luchas a brazo partido por seguir disfrutando de las prebendas que el cargo conlleva, tanto a nivel social como económico; y eso se nota tanto que generalmente actuaciones como la suya chirrían en demasía.

    ResponderEliminar
  4. Pedro Suárez Benítez19 de abril de 2012, 12:26

    Tenía hasta hace unos momentos a Sánchez Simón por uno de los mejores Presidentes de la Autoridad Portuaria, pero si lo que leo es cierto, y creo que lo és, tengo que seguir pensando (por lo que estamos viendo cada día de un tiempillo a esta parte) que del PP y bueno.... mas raro que un perro verde. Aznar se inventó la burbuja para demostrar al mundo que acababa con el paro y que ponía ricos a los ayuntamientos españoles y dejó montar ladrillo sobre ladrillo, aeropuertos para conejos... Hasta que alguien pinchó la sopladera. Y ahora Simón haciendo de Richelieu. Y el ministrillo con el petróleo. Antes con el salmón. ¡Joder, que tropa!

    ResponderEliminar
  5. tiene razon el sr,. Simon porque los trabajadores portuarios tienen el muelle, lo dice un ex trabajador de los silos. gracias

    ResponderEliminar