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24 abril, 2012

Declaración de intenciones

Los intereses de los españoles y de las empresas españolas en el extranjero. La revisión de las subvenciones al agua potabilizada. La autorización especial para construir hoteles de cinco estrellas. Las aguas de Canarias son españolas. Repsol, por supuesto, siempre Repsol. Que se queden sin sanidad los que vienen en pateras. Este es un ramillete de proclamas lanzadas por dirigentes del Partido Popular en un lapso inferior a 24 horas.

José Manuel Soria comparecía este martes a petición propia en la Comisión de Industria del Congreso de los Diputados. El ministro de Industria, Energía y Turismo quería explicar la nueva postura del Gobierno en el pulso que mantiene con Argentina. Ya no hay amenazas, se acabaron los apocalípticos anuncios de que iban a caerle a los argentinos las siete plagas bíblicas. Ahora Soria hablar de negociación, de conversar con las autoridades para tratar de encontrar un acuerdo por el que se compense a la española Repsol con dinerito del bueno una vez confirmado que hay decisiones que no tienen marcha atrás.

Habrá más represalias, pero no les vamos a declarar la guerra, ni vamos a ir más allá de nuevas limitaciones a las importaciones argentinas. Veremos.

Pero la defensa sin cuartel de los intereses de Repsol quedaron nuevamente por encima de cualquier duda. Y para justificarlo, Soria invocó los miles de accionistas que han depositado sus ahorros en la multinacional confiando en que sus directivos nunca cometerían un error de cálculo, una chulería hispana más airada que la anterior, una provocación propia de quien está seguro de que tiene el blindaje que le proporciona un Gobierno que defiende los intereses generales como nadie.

Como Manuel Fernández, que ha anunciado al mundo que, entre otros empeños, va a tratar de convencer al Gobierno de España para que no reduzca a la mitad las subvenciones al agua potabilizada en Canarias, un gesto encomiable que le agradeceremos todos los canarios. Un agradecimiento al que se sumarán entusiastas los fabricantes de plantas potabilizadoras, entre los que se encuentra la empresa Lyng Aqua, de la que fue consejero el honorable secretario general del PP canario, que recientemente cedió esa plaza a su hijo Manuel. Fernández también.

Preocupa a este Gobierno y al partido que lo sustenta el bienestar de todos los españoles, como podemos ver. En esos esfuerzos, y para mayor exaltación de la españolidad, se incluye también humillar a los inmigrantes de la manera más despiadada posible. Ahora hay que quitarles la sanidad. Y hacerlo con desprecio: es que vienen en pateras a curarse; o vinieron, trabajaron en la construcción, y ahora cuando regresan a Rumanía, siguen utilizando la tarjeta sanitaria española.

Españolidad que no falte nunca. José Manuel Soria sorprendió a sus señorías y a los periodistas parlamentarios cuando este martes recalcó que las prospecciones petrolíferas no se han autorizado en aguas canarias, sino en aguas españolas. A ver qué nos íbamos a creer los canarios, le faltó por añadir.

Y terminamos con este recorrido de tan solo 24 horas por la defensa del interés general de los representantes del PP en el Parlamento de Canarias. El parlamentario Miguel Jorge Blanco ha hecho una propuesta muy interesante: que se exima de la moratoria turística la construcción de hoteles de cinco estrellas. No es novedoso en absoluto que alguien del PP quiera dar prioridad a este tipo de establecimientos de lujo. Ya lo hizo hace dos legislaturas cuando diputados como Manuel Fernández o José Manuel Soria se partieron la cara hasta límites verdaderamente patrióticos para declarar de interés general aquella famosa urbanización de Anfi Tauro.

La novedad de la idea de Miguel Jorge es que, para que se permitan estos hoteles, pretende que se engloben dentro de la modalidad de Hoteles Escuela para sí poderse acoger a las ventajas de la Estrategia Canaria de Empleo. ¿Estrategia Canaria de Empleo? Ah, sí, aquella iniciativa del Gobierno de Canarias que el Partido Popular decía que no existía.

1 comentario:

  1. Oye, Carlos, amigo... Es que quería hacerte una pregunta. Lo que pasa es que no sé si tú deseas que te la haga... En fin, allá va:

    Con demasiada frecuencia aprovechas cualquier asunto para hablar de Lyng, de Anfi, de los Fernández (papi chulo y su nene), de Soria, del salmón, de Santana Cazorla (al que algunos se refieren con sorna como Satanás Cazorla), y blablabla... Que es todo lo mismo, que son lo mismo.
    En fin, la pregunta es la siguiente: ¿Por qué hablas siempre de esa gente y esos asuntos, con tanta obsesión, de forma tan reiterada y desde que un tal Caco dejó de trabajar con el Lyng, el Fernández, el-los Santana Cazorla, Anfi... y sin embargo nadie recuerda ningún comentario tuyo anterior a la despedida, o despido, o yo qué sé del Caco de antes?
    ¿Es que se volvieron de repente satánicos los antiguos compañeros del Caco cuando éste encontró, o le enseñaron una puerta que sólo iba para... afuera? Pero ¿y antes? ¿dónde tenías tú antes la boquita o la mente o la pluma o el iPhone?
    Es sólo por saberlo, porque no te recuerdo de antes.
    Bueno, un abrazo Carlos. Te deseo lo mejor, como siempre. Hasta más ver, o no.

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