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25 abril, 2012

Australia y la oportunidad (de nuevo)

María Australia Navarro, portavoz parlamentaria del PP.
María Australia Navarro,
portavoz parlamentaria del PP.
  Tiene que ser muy difícil para María Australia Navarro, la portavoz del PP en el Parlamento de Canarias, ejercer de creíble líder de la oposición y, a la vez, defender las medidas que toma el Gobierno de España. Un reto que a la señora Navarro se le complica con las tensiones que se viven en el seno del PP en la antesala de unos procesos congresuales donde no se parece que esté asegurada su continuidad en puestos de relevancia. Cosas de la política que ella conocerá mejor que nosotros.

Pues a lo que íbamos. A María Australia Navarro la crispación se le nota en el rostro, en sus palabras, en el tono de su voz y en los comunicados que emite, elementos que, analizados convenientemente, nos conducen a confirmar que su comportamiento no es resultado de prontos en ocasiones incontrolables, sino de una estrategia que ella cree adecuada para hacer frente al panorama que se presenta ante sí.

Tiene que enfrentarse a un Gobierno canario en el que se consolida un pacto entre nacionalistas y socialistas que, a trancas y barrancas, está logrando transmitir a la opinión pública que se hace lo que se puede frente a una indignante avalancha de decisiones perjudiciales para las islas, unas mejor explicadas que otras, pero todas sangrantes, dolorosas e incomprensibles. Decisiones que Australia Navarro y los suyos se ven obligados a defender desde la frialdad de la bancada de la oposición incluso cuando no creen en ellas, poniendo sobre la mesa toda la pasión que se puede poner cuando solo se tiene como refuerzo intelectual lo que dice un argumentario enviado cada mañana desde Génova.

Ayer volvió Australia Navarro a dar rienda suelta a su modo crispado e hiriente de ejercer la oposición. En un comunicado digno de una peña futbolística ante un clásico regional o de un encendido editorial de un día ulceroso del dueño de El Día, la portavoz del PP acusó a Paulino Rivero de ser un valiente subiendo impuestos y un cobarde a la hora de recortar en “el chiringuito político de la Comunidad Autónoma”.

Siendo como es un atrevimiento de un cinismo notable que alguien del PP afee a cualquier fuerza política la decisión de subir impuestos, lo que sobrepasa la línea de lo prudente es que una representante pública descalifique la política y las instituciones del modo que trata de hacerlo Australia Navarro. Llamar “chiringuito político” a la Comunidad Autónoma de Canarias descalifica a quien desde un puesto político lo hace.

Porque ni está la política para descalificarla desde dentro con apreciaciones tan desafortunadas y populistas, ni reúne la portavoz del PP la suficiente consistencia moral para hacerlo después de haber habitado ese mismo chiringuito que repudia durante unos cuantos años, ora personalmente, ora por personas interpuestas de su propio partido. Navarro echa sal sobre la herida de un movimiento ciertamente peligroso que está lanzando su partido contra la política y contra instituciones como las comunidades autónomas, a las que permanentemente responsabiliza del déficit público y de tantos y tantos gestos de nuevos ricos que han conducido al descrédito y a la ruina.

Pero ese discurso tiene un doble problema para cualquier dirigente del PP canario. En primer lugar porque a estas alturas no hay nadie que se pueda imaginar que Canarias pudiera ser mínimamente atendida por Madrid si no fuera por el actual Estado autonómico y las competencias que, con mayor o menor acierto, nos han sido transferidas. Y, en segundo lugar, porque el discurso del adelgazamiento de las administraciones que continuamente esgrime el PP canario se tropieza con la incomodidad de los hechos.

El PP se resiste a ejecutar lo que pregona, porque ni disuelve las diputaciones provinciales para generar un ahorro inmediato de 1.000 millones al año, ni amortiza los defensores del pueblo de cada autonomía. Después de haberlo proclamado por activa y por pasiva, solo después del triunfo electoral de Rajoy ya han sido dos los defensores del pueblo que han tomado posesión de su cargo.

Pero si es contradictorio y cínico el discurso crispado de María Australia Navarro, este miércoles se convirtió en inoportuno. Su comunicado sobre la “cobardía” de Paulino Rivero y su negativa a recortar su “chiringuito político”, coincidió con el descubrimiento de que su compañero de partido José Miguel Bravo de Laguna acaba de adjudicar un contrato de 140.000 euros solamente para que una empresa externa le haga notas de prensa y lo saque como un brazo de mar en los periódicos y en las teles.

140.000 euros más para agitación y propaganda

La decisión de Bravo, ya que hablamos de inoportunidades, se conoce al día siguiente de que la vicepresidenta del Cabildo de Gran Canaria, Rosa Rodríguez, también experta en críticas agrestes, presumiera de que allí nadie se va a bajar el sueldo (ni siquiera, por supuesto, los dirigentes políticos, los asesores y los asimilados). La de Bravo de Laguna y sus gastos en prensa y propaganda es la vieja concepción de la política entendida como apariencia: si no sabes hacerlo mejor, haz que parezca que lo haces muy bien. Sumen a ese contrato de externalización para la difusión de noticias propias, el incremento en casi un 70% de la ya de entrada escandalosa partida para gastos de publicidad y representación.

Bravo de Laguna y su socio Juan Domínguez van a gastar este año la nada despreciable cantidad de 575.800 euros, a razón de 1.577 euros cada día, domingos y festivos incluidos. Es lo que, en palabras de Australia Navarro, sería un chiringuito de desvergonzados.

1 comentario:

  1. D. Carlos: pedirle peras al olmo, todos sabemos que es imposible. Dª. Australia es alumna aventajada de la "Escuela del P.P.". El ideario de esa escuelita de pago, no es otro que el de: calumnia, difama que algo queda. Mucho del discurso de la destemplada sra. es el discurso de su mentor Pepe Manuel Soria, nuestro ínclito Ministro de Derribo y Aplastamiento del Gobierno de la CC.AA. Ese que en completa "comunión" con el otro Pepito, intentan deshacer lo que en teoría pudiera estar atado. No digo "Y bien atado" pues me recuerda la frase de D. Adolfo, que si se descuida, se lo llevan por delante.
    En fin, que como dice el refranero "arrieros somos y en el mundo andamos" y dentro de cuatro años Dª. Ausstralia pudiera emigrar al país de los canguros, para que siga practicando el "Salto" político. se entiende.

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