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02 abril, 2012

Ascensor con vistas al Canódromo

Los concejales del PP Carmen Guerra y Óscar Mata,
en el ascensor inaugurado este lunes
El alcalde prefirió no ir. Había que evitar cualquier tentación a la protesta, que no está el horno para bollos. Pero había que inaugurar el ascensor panorámico con vistas al barranquillo de don Zoilo, y en la parte trasera, con privilegiada parada y fonda en el parque del Canódromo, donde se levanta el soberbio monumento al pelotazo y al pervertido urbanismo del Partido Popular en Las Palmas de Gran Canaria.
Se hizo inauguración de perfil bajo en el barrio de Schamann para que hubiera fotos, protagonizada, en equivalencia, por una concejala que no goza precisamente de la mayor de las proyecciones, Carmen Guerra, y del concejal del distrito, que tiene hambre de gol, pero aún no toca el área pequeña. Por evitar las aglomeraciones, el Ayuntamiento hasta evitó invitar al director de la obra del puente y diseñador del ascensor que se inauguraba. Claro que, tratándose de un veterano militante socialista, no tocaba que saliera en el álbum.

Se inauguraba un ascensor panorámico sobre uno de los barrancos que atraviesa la ciudad, un remate de lujo a un puente hermoso que sustituye al viejo que se vino abajo por el inexorable paso de los años a muy pocos metros donde sienta sus reales la torre 1 de Realia.

Las piruetas de la política, que es más caprichosa cuanto más local se hace, han provocado que la secuencia del barranquillo de don Zoilo haya empezado y de momento terminado en el mismo partido: primero, el PP, el que autoriza el pelotazo; segundo, el pelotazo; tercero, llegan los socialistas y les toca apechugar con el puente que se cae delante del pelotazo, y recurrir sentencias para evitar tener que indemnizar por el pelotazo; para construir el nuevo puente, se llevan críticas por pretender un concurso tan químicamente puro que casi se les evapora en los cuatro años de mandato; es al PSOE al que le toca buscar los más de 5 millones de euros de la obra, detraerlos de aquí y de allá, nunca del fruto del pelotazo que propició el PP. Y es el PP el que ahora sale en la foto.

Solo le queda un consuelo al PSOE de Las Palmas de Gran Canaria, que el alcalde de la ciudad no se haya constituido, no sabemos si por vergüenza torera, si por estar de baja por enfermedad, si por haberse tomado unas merecidas vacaciones o por considerar que padecer la condición de imputado por el pelotazo y pisar el escenario del crimen es tentar demasiado a la suerte.

Resucitan a Díaz Bertrana

Ya la tenemos montada de nuevo en el Cabildo de Gran Canaria, esta vez como consecuencia de la póliza de vida que la Corporación tiene contratada para cada uno de sus 29 consejeros electos, más los correspondientes directores añadidos. La mecha la encendió este inocente lunes de semana de Pascua Coalición Canaria, que necesitada de un gesto que contrastara fuertemente con las medidas del Consejo de Ministros del viernes, tuvo la feliz idea de anunciar al mundo que renuncia a ese privilegio.

La póliza, para que se hagan una idea, cuesta por persona la nada despreciable cantidad de 14.000 euros al año, más de 1.100 euracos al mes, lo que compone un importe total de 56.000 euros durante los cuatro años de mandato. Tienen razón los nacionalistas cuando aseguran que, en las actuales circunstancias, con la que le está cayendo a la mayoría de los canarios por el paro, los recortes públicos, las subidas generalizadas de luz, impuestos, tasas, gasolina, tabaco… que unos elegidos disfruten de esos beneficios no resulta desde luego nada estético.

La reacción del PP no se hizo esperar. Bueno sí, se hizo esperar unas pocas horas, exactamente tres, las que tardó el grupo de gobierno en emitir un duro comunicado de réplica en el que José Miguel Bravo de Laguna, el presidente, optó por tirar de historia y resucitar nada menos que a don Federico Díaz Bertrana.

Dice el PP en el Cabildo grancanario que las pólizas de seguro que disfrutan sus consejeros se establecieron en la etapa de presidencia de don Federico Díaz Bertrana, un recordado presidente que gobernó la isla por imperativo del régimen franquista entre los años 1960-1970, cuando no es que nuestros ancestros soñaran con la democracia, es que ni se podían imaginar que 50 años después iba a existir una crisis del calado que estamos padeciendo.

Bravo se refugia en la tradición, como hizo al izar la mega bandera de Gran Canaria que simboliza algunos de sus comportamientos, especialmente su apasionado abrazo al más rancio e insolidario de los insularismos, al que recurren generalmente los que ven agotadas sus propias soluciones políticas y las más razonables explicaciones para comportamientos poco sostenibles.

En su duro comunicado de réplica a CC, el PP no hace otra cosa que recriminar a los nacionalistas que aireen este gasto innecesario, en lugar de promover un debate que conduzca a la institución a revisar esas ventajas que el público municipal y espeso no puede permitirse. Porque tan solo aplicando ese gasto a los cargos públicos electos, el ahorro del Cabildo se elevaría nada menos que a 1.624.000 euros estos próximos cuatro años. ¿Quieren la relación de diez ONG que han visto mermadas o desaparecidas sus subvenciones del Cabildo y la cantidad de cosas que cada una de ellas haría con 16.240 euros? Es sencillamente inmoral.

4 comentarios:

  1. Muy triste la inauguración, sí señor. Porque una cosa es la crisis, que ya saemos no está la situación para hacer alardes, y otra inaugurar por la puerta de atrás y de puntillas, sin dar la cara donde se sabe uno que no va a ser bien recibido.

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  2. Es que cerca del Canódromo está El Paseo de La Cornisa, quizá por eso no se le ve al Sr. Cardona por esos andurriales de la Ciudad Alta.

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  3. Gracias, D. Carlos. Es el suyo el único medio capaz de explicar a los ciudadanos por qué se relega a inauguraciones de segunda B a los mismos lugares donde antes se cometieron pelotazos de primera

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  4. Moral? Ud. cree que el diccionario de estos señores (?), viene ese palabro?

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