Páginas

01 abril, 2012

101 días de impertinencias

George Osborne,
el Soria que tiene Cameron

Mariano Rajoy dijo muchas cosas cuando era oposición. Se comportó como manda el manual del PP y aplicó esa máxima de mínimos que tiene bastante de marketing y muy poco de patriótica: “Cuanto peor, mejor”. Cualquier dato que reflejara agravamiento de la economía española y/o incremento del desempleo era automáticamente jaleado y amplificado sin mayores miramientos para situar en el entonces presidente Zapatero cualquier tipo de responsabilidad nacional, internacional e intergaláctica, tanto si era por acción como si era por omisión o sencillamente por pasar cerca. En los meses previos a la victoria electoral del PP, en noviembre de 2011, además de promesas ahora incumplidas hubo pronunciamientos muy sutiles, revelaciones para que los analistas políticos tomaran buena nota de cuál era la filosofía de Gobierno que se nos venía encima. Señales que sí se están cumpliendo casi milimétricamente. Uno de esos avisos a navegantes fue el que colocó a Mariano Rajoy como profundo admirador de David Cameron, el primer ministro británico que, con una sucesión interminable de estropicios, va camino de hacer buena a la dama de hierro, Margaret Thatcher, precursora incomparable de la demolición del estado del bienestar.

Cadena de torpezas

Esa cadena de torpezas de Cameron que hacen las delicias de los analistas de política internacional las está remedando el Gobierno de Rajoy con Canarias. Cuando se cumplen 101 días de Gobierno del PP es esta región tan ultraperiférica y tan singular la que más está saliendo castigada por medidas específicas a las que hay que sumar las que, con carácter general, perjudican a todas las comunidades y, por ende, a todos los españoles. 101 días de ofensas continuadas, de altanería política sin parangón, de provocaciones premeditadas encaminadas en exclusiva a desgastar al Gobierno de Coalición Canaria y del PSOE en aplicación de las clásicas estrategias de José Manuel Soria, el primer ministro canario que ha habido en un Gobierno conservador desde que España recuperó la democracia. Puede entenderse, por ejemplo, que a Soria le impusieran desde la oficina económica de La Moncloa el famoso decreto 1/2012, el de la moratoria a las renovables, y que en él no se hiciera una excepción con Canarias, bastante rezagada, por motivos muy sorianos, del resto del territorio nacional en la penetración de esas energías. Podía entenderse, si lo hubieran explicado con un poco más de cariño y menos altanería que no querían mantener la rebaja a las tasas aeroportuarias, por mucho que no haya quien sostenga de modo empírico que dañaba a las cuentas del Estado o a la libre competencia.

El remate del campo de maniobras

Hasta la imposición del petróleo podía haberse explicado mejor, sin chulerías como al que escuchamos pronunciar al ministro del ramo, el canario-lotería que nos tocó: “Hasta las olas del mar que rompen contra la costa canaria es del Estado”. Una fantasmada innecesaria, por conocida, que cabreó aún más los sentimientos nacionalistas del público municipal y espeso, que pretendía entonces ser cada vez menos nacionalista. Porque entre chulerías, bravuconerías y demás muestras marca de la casa soriana, el ministro de Industria, Energía y Turismo no ha hecho otra cosa que reavivar un sentimiento nacionalista que se consumía entre decepciones, deserciones y el desgaste propio de tanto ejercicio de poder, casi nunca ejemplar. Para coronar esta sarta de impertinencias, el mismo Consejo de Ministros que ha puesto en peligro el descuento aéreo, que se ha cargado la dependencia, que ha recortado ferozmente las políticas activas de empleo, que sube la luz y la bombona de gas, que amnistía a los que han evadido capitales… lanza una provocación innecesaria a los habitantes de Fuerteventura, que ya venían indignados con la imposición ministerial de las prospecciones petrolíferas. Siendo seguramente muy razonable, estratégico y militarmente justificado declarar zona de interés para la defensa nacional “el Campo Nacional de Maniobras y Tiro de Pájara”, ¿seguro que era absolutamente inaplazable hacerlo precisamente ahora? Salvo que lo que Soria, el PP y el Gobierno realmente pretendan con esa decisión tan alevosa sea provocar a las autoridades majoreras, ya molestas con la actitud militar con las antenas de la montaña de La Muda, o con las inquietantes declaraciones del jefe de tropas de Canarias, que ha reconocido que las prospecciones petrolíferas incrementan la inseguridad en la zona.

El ministro británico de la provocación

El maestro de Rajoy, David Cameron, también tiene un ministro experto en la provocación y en meteduras de pata muy celebradas, el del Tesoro y canciller del Exchequer, George Osborne. A Osborne se debe, entre otras gracias, la decisión de aplicar IVA a las pasties, unas tortas muy populares entre los británicos que sólo tributarán si se venden calientes, lo que ya ha provocado las oportunas coñas parlamentarias y ciudadanas. Según el analista de El País Walter Oppenheimer, Osborne destaca por ser un personaje “antipático” con “formas altaneras”, que, como Soria (añadimos nosotros), “pasa por ser un estratega político finísimo y largo-placista” pero “ hay quien piensa que el primer ministro puede acabar echando a los leones a su canciller del Exchequer”. De momento Soria resiste, entre otras cosas porque está obedeciendo muy disciplinadamente las órdenes que emanan de la oficina económica de Moncloa, formada por estrategas del tanque de ideas de FAES, la fundación ultraliberal del PP. Lo que de momento ignoramos es cómo están sentando a Rajoy las estrategias de mortificación a Canarias que ejecuta tan salvajemente su ministro ultra de ultramar.

1 comentario:

  1. Al final lo conseguirán.2 de abril de 2012, 18:02

    Todas estas actuaciones que afectan de una manera grave a Canarias y que además se anuncian con prepotencia harán de elemento cementante que aglutine y refuerce el sentimiento nacionalista que ha empezado a resurgir. Tanto quieren avasallarnos que conseguirán todo lo contrario, que los canarios formen una roca difícil de desmoronar que terminará por echar por tierra las esperanzas del Sr. Soria y del PP de presidir alguna vez el Gobierno de Canarias.

    ResponderEliminar