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04 marzo, 2012

Tavío, un libro abierto siempre



[caption id="attachment_1490" align="alignright" width="200" caption="Cristina Tavío, presidenta del PP de Tenerife."][/caption]

Dios no llamó a Cristina Tavío, presidenta insular del PP de Tenerife, por el camino de la oratoria ni de dialéctica, lo que por fortuna equivale a gozar de cada una de sus manifestaciones públicas, tanto si son espontáneas como si se producen en una pausada entrevista de prensa. La que le publicaron este domingo en el periódico El Día, muy amable y de aliño, vuelve a mostrarnos a la señora Tavío tal y como es: fresca, llana, directa a lo que le interesa. Un alivio, insisto. No les voy a aburrir con todos los aspectos, pero sí les llamo la atención sobre tres detalles que al menos a mí no nos han pasado desapercibidos. Por ejemplo, la exigencia de inversiones del Estado en Canarias. Como era de prever, lejos han quedado los desplantes del PP al Gobierno de Madrid, y hubiera bastado con que la entrevistada se limitara a una parte de su respuesta: la herencia envenenada de los socialistas. Sin embargo, prefirió poner un ejemplo, un solo ejemplo de inversiones frustradas. ¿Cuál? Pues, sí, efectivamente, la que más tiene que ver con los intereses terrenales, terrícolas o terratenientes (táchese lo que no proceda) del Sur de Tenerife, el puerto de Granadilla. Precisamente la única de todas las inversiones que, una vez conocida la penúltima sentencia a su favor, parece estar garantizada.



Todo lo demás, "al sector privado"



Pero se atrevió a más cosas la señora Tavío en el arriesgado territorio de la economía y los presupuestos públicos. A ver qué les parece esta: "Lo primero es ordenar las cuentas, saber lo que realmente debemos y ajustar los ingresos a los gastos de forma ordenada, priorizando los gastos que tienen que ver con los servicios públicos esenciales, Sanidad, Educación y Dependencia, y todo lo demás en estos momentos sobra". Consciente del exceso, matiz inmediato: "Eso no quiere decir que tengamos que poner en la calle a esas personas que están gestionando otras cosas, pero tenemos que reconducirlas hacia lo importante, hacia lo que los canarios nos están dictando en la calle que es importante". Claro que lo no importante, que también se lo debemos haber dicho los canarios al PP sin habernos dado cuenta, la señora Tavío no lo especifica. Sí dice quién ha de de ocuparse de esas minucias no importantes: "Todo lo demás dejarlo para el sector privado". Perfecto, menos Sanidad, Educación y Dependencia, todo lo demás, al sector privado. ¿Con los funcionarios también reconducidos? Pero si la Sanidad y la Educación ya los coloca el PP en el sector privado y la Dependencia se la ha cargado de un plumazo. Ay, Cristina.



Esa tensión que se masca con Alarcó




Ya metida en la harina de la delicada correlación de poder dentro del PP canario, Cristina Tavío se muestra mucho más prudente que de costumbre, pero con su pintoresquismo. Ya nos dirán ustedes si no cómo interpretar la lacónica respuesta de "muchas veces" a la escueta pregunta de si ha hablado con Soria de asuntos económicos y presupuestarios. O más pintoresca, a la par que ociosa, su respuesta a qué es lo que hace falta para que la renueven como presidenta insular del PP tinerfeño: que los afiliados quieran y que Soria le mantenga la confianza "y a día de hoy esas circunstancias se dan". Bueno, bueno. La siguiente pregunta era inevitable, ¿habrá otros candidatos como Alarcó? La respuesta venía ensayada de casa: "Hay mucha gente preparada para ocupar ese puesto y, como hemos hecho en el Congreso nacional, nos pondremos de acuerdo sobre dónde tiene que estar cada uno para hacerlo mejor. En cuanto a mi compañero Antonio Alarcó, es mi portavoz en el Cabildo de Tenerife, porque mis responsabilidades también son insulares y, por lo tanto, forma parte de mi equipo". No pasen por alto las dos vertientes de la respuesta, como si marcara el territorio: nos pondremos de acuerdo y yo soy la jefa de Alarcó. Veremos cuánto tarda el senador en pedirle a don Pepito una entrevista urgentemente.



Llanos los pone de los nervios




Mientras Cristina Tavío y Antonio Alarcó libran dentro del PP esa guerra soterrada pero no tanto, la política canaria sigue su curso prácticamente a sus espaldas. La semana pasada se produjo una noticia que no deberíamos dejar de comentar y de situar en el plano adecuado. Lo adelantaba Diario de Avisos: El Cabildo de Tenerife nombraba a Ángel Llanos vocal del Consejo de Administración de Teleférico del Teide, una de las empresas más rentables en la que la institución tiene una presencia importante, aunque no mayoritaria. Es un puesto de relumbrón porque, sin llegar a ser político ni tener por tanto vinculación directa a Coalición Canaria, es Ricardo Melchior el que toma esa decisión con el respaldo de sus actual socio, el PSC. Quien fuera mirlo blanco de José Manuel Soria en el PP de Tenerife hasta el punto de llegar a disputar a Cristina Tavío la presidencia insular en 2008, es nombrado para un cargo con retribución (dietas por asistencia) dependiente de una institución gobernada por los más acendrados adversarios puede sonar directamente a ofensa. Nada podrá hacer disciplinariamente el PP porque ni lo prohiben los estatutos ni parece reprobable éticamente: al fin y al cabo se trata de una mercantil con vida propia y Llanos permanece en su puesto civilen la Coca Cola. Pero tenemos contrastado que tanto para Antonio Alarcó como para Cristina Tavío es un disgusto en toda regla. Bien es cierto que la segunda se lo ha tomado con más filosofía porque sabe que la bofetada de Melchior en realidad iba dirigida al senador.


1 comentario:

  1. Es fantástico esto de dar patadas a Cristina en el trasero de la empresa privada.Un inmoralidad.

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