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22 marzo, 2012

Sal de Urdangarín sobre Zerolo

El destino es caprichoso, como el calendario por el que transita cada causa judicial. Muy poco después de que los españoles asistiéramos atónitos a la lapidación de Baltasar Garzón por un grupo organizado, descubrimos con la misma cara de pasmo que era posible meter en vereda penal nada menos que a un yerno del Rey, y con título nobiliario, para mayor escarnio y desconsideración. Acto seguido, los que creíamos que ningún otro juez o tribunal iban a atreverse con la corrupción del PP, el partido con más casos abiertos de manera simultánea, nos tropezamos con que le vuelven a abrir al ex tesorero Luis Bárcenas las causas que tan extrañamente le habían archivado en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

Es el bálsamo Urdangarín, que nos ha aliviado a todos un poco el mal cuerpo que se nos quedó tras lo de Garzón. Puede haber cabronadas de libro, pero cuando las cabronadas se descubren, se revelan y se critican, el mal causado no se alivia, pero al menos damos una nueva oportunidad a la justicia.

Lo que es bálsamo para la sociedad y para la propia Justicia es sal en las heridas de los urdangarines, los Bárcenas, e incluso los Zerolos, que es a donde quería llegar. El Supremo no está para muchos farolillos, de ahí que no debe ser muy saludable ni conveniente que el ex alcalde de Santa Cruz y el resto de los imputados por el caso Las Teresitas se relajen lo más mínimo. Ahí tienen para corroborarlo la noticia que adelanta nuestro compañero Noé Ramón, que maneja fuentes de la Fiscalía del Supremo, donde no se descarta revisar los delitos de prevaricación, e incluso de cohecho, que le fueron extrañamente sobreseídos de modo provisional a los principales encartados en esta trama de corrupción presuntamente presunta.

Resultaría muy extraño que Miguel Zerolo no tenga que responder ante un tribunal por su espectacular enriquecimiento a partir del año 2001, cuando se perpetra la operación urbanística; ni él y el resto de los sospechosos de las idas y venidas de préstamos multimillonarios a empleados mileuristas, de dádivas, pelotazos y valoraciones sui generis. No me quiero imaginar cómo se pondrán algunos periodistas del régimen si al Supremo se le ocurre reabrir esos delitos con la lejanía y la frialdad que otorga no rozarse con tanto capo di capi.

Las barbas de Cardona, a remojar

Pero no es solamente Zerolo quien más ha de estar preocupado por la deriva judicial de un caso en el que está claramente implicado. El alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Juan José Cardona, haría muy bien en buscarse un buen penalista. Nada tenemos en contra de los letrados consistoriales, pero su especialización en Derecho Administrativo no los convierte en los mejores para una causa que tanto ellos como el alcalde despreciaron penalmente.

Se pone serio el juez, se pone serio el fiscal de delitos urbanísticos, y se crece la acusación popular, que por fin empieza a apreciar que se les toma en serio con las pruebas judiciales que solicita. Conociendo cómo se coció el pelotazo del Canódromo y quiénes son los agentes en presencia, casi estaríamos por asegurar que Cardona fue un puro convidado de piedra. Seguro que conoce casi todos los pormenores, pero su papel de limitó prácticamente a rematar una operación que otros dejaron perfectamente encaminada para que se produjeran esas escandalosas plusvalías en cuestión de meses y algunos se lo llevaran crudito.

Debería habérselo dicho al juez desde el principio: fechas, nombres, contactos, fabricación del expediente impecable, elección de la empresa propiciatoria, instrucciones al Gobierno, prontuario para la oposición… todo estaba atado y bien atado cuando Juan José Cardona se sentó delante de Eduardo Fernández, presidente de Inprocansa a firmar aquella operación tan obscena.

Pero Cardona callará una vez más para no comprometer a nadie, por mucho que en estos momentos se esté tirando de los pelos por haber acudido a su primera comparecencia ante el juez excesivamente confiado.

2 comentarios:

  1. Juan J. Sánchez Morales23 de marzo de 2012, 10:07

    Espero que sí, que se haga justicia de verdad y de la buena, estamos perdiendo toda confianza en nuestros jueces y políticos y creo que es de lo peor que nos puede pasar, ha tenido que pasar mucho tiempo, se ha derramado mucha sangre, para llegar a este estado de libertad, democracia, justicia, pido a los Señores de la Justicia se mantengan firmes en su labor y contribuyan a la recuperación de la confianza de todos en los sistemas establecidos, los cuales desde mi humilde opinión deberían ser revisados, renovados y adaptados a la sociabilidad actual y en prevención a la futura.

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  2. ¡Qué buenas son las madres ursulinas! Esos polvos, esos lodos, esos pelotazos...Demasiada testosterona para el cuerpo, la testiculina que abre el paraiso al PELOTAZO DE LIBRO. ¿Los jueces? Son de carne y hueso, tienen ideología y sabemos hacia donde se escoran, a estribor. ¿Castigos? Mínimos, de crimen y castigo nada, en Bananaria los caciques ejercen de amos inmines e impunes. Ya sabemos quiénes les administran las vacunas-

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