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16 marzo, 2012

Pues que hablen los técnicos

Tendrán que declarar los funcionarios, sugerimos prudente y humildemente tras conocer pormenorizadamente la declaración de Juan José Cardona ante el juez por el caso Canódromo. El alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, en una táctica absolutamente comprensible, descargó sobre ellos, sobre los técnicos municipales, las posibles responsabilidades que pudiera contener el expediente en lo referido a valoraciones y compensaciones, las que dieron lugar al pelotazo de nueve millones de euros que el juez Tomás Martín y el fiscal Javier Ródenas pretenden aclarar. Porque debemos descartar por cuestiones obvias que el juez se haya creído las acusaciones que contra los malvados adversarios políticos vertió el alcalde a la hora de descalificar, por ejemplo, las conclusiones de la comisión de investigación que se celebró en este pasado mandato municipal. O a la hora de buscar a algún socialista incauto que pudiera haber pasado cerca para endilgarle, como hizo el PP con la trama eólica, un pelotazo en el que exclusivamente tuvieron arte (y no se sabe si también parte) exclusivamente altos cargos de ese partido.

Pepe Setién, el gudari

Por mucho que Cardona cargue sobre los técnicos y se sacuda cualquier responsabilidad excepto la política, el alcalde de Las Palmas de Gran Canaria no puede alegar en absoluto ignorancia. Es cierto que en aquella etapa en que el alcalde Soria a ejercía el poder de manera atronadora y omnímoda, pocas cosas se discutían a la superioridad, tanto si llegaban directamente del despacho de la alcaldía como si la sugerencia provenía del todopodederoso Francisco Fernández Roca, Curro, el componedor de muchas operaciones grandiosas, verbigracia, La Favorita. Puede que sea verdad que Cardona, a la sazón concejal de Urbanismo, se limitara a firmar, pero es imposible que haya firmado el convenio del Canódromo y viera pasar ante sus ojos lo que tuvo que ver pasar y ahora alegue que todo estaba en las manos exclusivas de los funcionarios. Y en concreto ha nombrado a dos ante el juez, José Setién y Juan Miguel Zerpa. El primero es el hombre clave del urbanismo del PP, el gudari, el guerrero vasco, en honor a su

Entre Setién y Monche

Si José Setién fuera llamado a declarar es muy probable que se le pregunte si fue él quien controló la génesis del convenio urbanístico del Canódromo, si fue él quien ordenó los criterios a aplicar para efectuar unas valoraciones ceñidas a las cuentas que debían salir al final, y si fue él quien eligió las piezas de suelo con las que hacer las famosas permutas a Inprocansa/Urbacan. Si no fue él quien estuvo en las calderas de ese convenio es probable que señale a Monche, que fue el técnico que hizo las valoraciones, según consta en las conclusiones de la comisión de investigación, pero si alguien apunta a este funcionario es muy posible que, entre un cruce de acusaciones y otro, alguno de los llamados a deponer termine explicando de dónde partió la orden. Porque es evidente que nadie se sacó de la manga un expediente así, con esa pinta de impecable, con los astros alineados para el pelotazo y con todos los ingredientes necesarios para descargar las responsabilidades en el técnico de turno. A no ser que el técnico de turno termine hablando, que algunos deben estar ya hasta los mismísimos. Y si hablan por el Canódromo, ya metidos en asuntos del Servicio de Patrimonio, ¿por qué no seguir hablando del impecable expediente de La Favorita?

1 comentario:

  1. ¡¡¡EXACTO ENVITE!!!...sin embargo,tenemos que reconocer que la pieza situada en Granadera Canaria,tiene que tener una fortaleza extraordinaria y poco común,si se quiere que el asunto llegue a donde está situado DE VERDAD el centro del motor de arranque para que este sucio asunto sea minimamente explicable(y creible).Este (y otros tantos)NO PUEDEN SER COMPRENDIDOS SI NO SE INTRODUCE LA PIEZA FUNDAMENTAL(la clave) QUE HACE CUADRAR-si se quiere y puede-ESTE SENCILLO Y SIMPLE PUZLE. .

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