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10 marzo, 2012

Otro meneo judicial a Don José

Malos tiempos para el pepitismo. Pero en todos los órdenes: en el político, en el económico, en el social y, por supuesto, en el judicial. Porque no se puede ir por la vida repartiendo querellas y demandas y, simultáneamente, dando mamporros a diestro y siniestro y cometiendo los mismos (o más abultados) delitos y las mismas vulneraciones que se pretenden denunciar. La Audiencia Provincial de Las Palmas notificó este viernes al dueño del periódico El Día, José Esteban Rodríguez Ramírez, que se la tiene que envainar de nuevo, que su intento de resucitar la fenecida querella que en 2009 le interpuso a la directora deLa Provincia, Teresa Cárdenes, sigue sin tener recorrido. Y por si no se había dado cuenta todavía de la temeridad de esa acción judicial, la Sección Primera de la Audiencia Provincial le vuelve a imponer las costas, ya impuestas durante la instrucción por el mismo motivo. El dicharachero editorialista independentista debería, encima, dar gracias a Dios de que la querellada no le interpusiera en su momento una querella en sentido contrario por las cancaburradas que lanzó para tratar de defenderse de las críticas que a su línea editorial le formuló la periodista grancanaria.
Borracho y a mucha honra

La mala fe de la querella de don Pepito contra Teresa Cárdenes se aprecia a poco uno se lee los artículos que resultaron ofensivos para el intrépido editorialista independentista. En concreto fueron cinco, todos ellos publicados en 2009, que el ofendidísimo patriarca entregó a la Justicia para que se reparara su honor y buen nombre previo empaquetamiento de la osada plumilla de "la tercera isla". La osada plumilla no se quedó quieta, y cuando fue llamada por la Justicia para explicarse, no solo se explicó, sino que aportó una delirante ristra de artículos de don Pepito en los que sí se le ofendía seriamente a ella. Pero incluso analizados individualmente los artículos denunciados por el próximo presidente de la I República Independiente Canaria (o Estado Libre Asociado a Marruecos), no se aprecia en absoluto ofensa alguna, y así lo resalta el auto de la Audiencia Provincial conocido este viernes. Es más, de su lectura se aprecia claramente la mala fe de José Esteban a la hora de aislar las palabras para tratar de engañar a los jueces. Así, la palabra "borracho", condición que él dice que Teresa Cárdenes le atribuyó, en realidad debió leerse junto a las palabras que la acompañaron: "Alguien puede despertarse un día borracho de independentismo trasnochado y al siguiente elogiar los progresos del franquismo…”, cosa, por otra parte, añadimos nosotros de nuestra cosecha, bastante habitual en el individuo en cuestión.

Fue él quien acusó de terrorismo

Pero la querella de don Pepito sobrepasa ya el límite de lo esquizofrénicamente aceptable cuando acusa a la periodista querellada de llamarlo terrorista, cuando en realidad lo que hace es defenderse de esa misma acusación, vertida con anterioridad por el dicharachero editorialista propietario de El Día. Lo resalta muy bien la Audiencia Provincial en su auto cuando coloca la palabra terrorista en el sitio en que se publicó y no como verso suelto:  "Así, sin anestesia, lo interpreta el periódico El Día, que desde un libelo cuyo autor se refugia en el cobarde anonimato, disparó ayer en dirección a esta columna una acusación de  periodismo “terrorista” por “incitar a la Justicia”. En el colmo de la desfachatez, la querella pepitiana trataba de colocar sus improperios en boca de otros, lo que efectivamente se lo tiene que hacer ver el querellante y sus abogados, que desde luego se prestaron de un modo muy poco profesional a hacer constar en una querella una absoluta falsedad, una maquinación para engañar a los jueces y hacerlos pasar por una imposible bondad de don Pepito y una delirante persecución injusta, a la par que implacable, contra su noble figura y todo lo que representa.

A qué espera la Fiscalía

Resulta realmente llamativo comprobar cómo ya desde 2009 nuestra colega Teresa Cárdenes reclamaba una intervención de oficio del Ministerio Fiscal para analizar los editoriales y artículos de los columnistas de cabecera del periódico El Día y comprobar su ajuste a la legalidad vigente. Siempre nos hemos mostrado partidarios de esa acción pública porque consideramos que constantemente se subvierte el orden constitucional y se rebasan con creces los amplios límites de la libertad de expresión. Campañas de desprestigio contra jueces y contra políticos de la Comunidad Autónomas a los que se insulta y se calumnia, y contra los que se llega incluso a incitar acciones violentas, apedreamiento, guillotina, amén de levantamientos populares contra "el sometimiento" a España; constante reclamación de la deportación del presidente del Gobierno y su esposa, con atribución de delitos inventados y equiparándolos al matrimonio Ceaucescu... son delirios cotidianos en ese periódico, que ya tiene enfrentados a su línea editorial a todos los demás diarios del archipiélago. Contra ellos y sus directivos dirige don Pepito su artillería cada vez que alguno lo critica, con delicadeza o entrando en plancha. Esta semana tocó al turno a Canarias7, contra cuyo director y contra cuyo propietario, arremetió insultantemente por haberle dicho que su actitud le convierte en estos momentos en "más don Pepito que nunca".

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