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04 marzo, 2012

Cardona, el huevo y la castaña

[caption id="attachment_1492" align="alignright" width="200" caption="El nudo viario, según el Cabildo."][/caption]

Pudiera parecer que el alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Juan José Cardona, ande perdido. Que toma decisiones atolondradas, sin orden ni concierto, sin más justificación que la de ir respondiendo a los impulsos que le llegan, ora de un titular de prensa, ora de una inspiración propia o de su círculo más cercano. Como si hubiera decidido romper en mil pedazos su programa electoral para gobernar la principal ciudad de Canarias con un grado de improvisación sólo permitido a los grandes tecnócratas que llegan al poder reclamados unánimemente por los mercados, aupados por los oligarcas y por un poder ignoto tan superior que su mismísima existencia e identidad escaparían a las capacidades intelectuales del público municipal y espeso. Su público.

Pues sí, así es. Es lo que realmente parece. Salvo algunos aciertos que comparto y aplaudo, como la potenciación del turismo de cruceros y la intervención blanda pactada con la Autoridad Portuaria para la utilización ciudadana del itsmo, Juan José Cardona da la sensación de no haber superado el súbito ataque de grandeza y de fatuidad que es normal asalte a todo ser humano que obtiene una mayoría absoluta como la que le otorgaron en mayo de 2011 los vecinos de la ciudad. Se cree tocado por un don que le permite, no ya decidir en solitario y sobre la marcha cualquier asunto, por trascendental o banal que pueda ser, sino torcer su propio programa electoral hasta convertirlo en irreconocible.

Me he tomado la molestia de revisarlo en los aspectos de movilidad a ver si, por un descuido, se me había escapado esa magna obra vial que pretende perpetrar junto a la playa de Las Alcaravaneras para resolver un problema de tráfico, el que se crea en dos momentos concretos del día: por la mañana, con los vehículos que acceden a la Avenida Marítima desde el Norte y a través del túnel de Julio Luengo; y a eso de la una de la tarde, al producirse la salida masiva de coches desde la zona industrial de El Sebadal.

Peatón, bicicleta y guagua

Muy al contrario de lo que pudiera parecer, el programa electoral con el que Cardona ganó su mayoría absoluta municipal no contempla en absoluto esa obra. Muy al contrario. En varios pasajes de sus promesas electorales se apuesta decidida e inequívocamente por "un litoral más accesible", por "un urbanismo sostenible que piense en la movilidad y en la recuperación del espacio público para el uso y disfrute de los vecinos". Es más, en el capítulo concreto de la movilidad, la apuesta del PP en su programa habla de tres ejes fundamentales, y ninguno de ellos es el vehículo privado ni el tráfico rodado. Esos tres ejes son "la movilidad del peatón, la apuesta decidida por la bicicleta como medio de transporte alternativo y la potenciación definitiva del transporte público". Literal.

Por lo tanto, esa febril ocurrencia de levantar un muro entre la ciudad y el mar, un scalextric que dañe irremediablemente la playa de Las Alcaravaneras y la primera imagen portuaria de los cruceristas que tanto quiere cuidar el alcalde, es, además, una transgresión completa a su propio programa electoral en el que, a modo de corolario, se indica que "no es el momento de grandes proyectos", sino de ejecutar los "que están en la mente de todos" y que nunca se concluyen. Y todos los que cita están dirigidos a acabar con la renuncia marítima de la ciudad: "el Proyecto Guiniguada, la apertura de nuestra ciudad al mar, el proyecto de La Cícer..."

Tampoco en el programa de Bravo

Entonces, ¿a qué viene esta ocurrencia del scalextric de Las Alcaravaneras? Para entenderlo hay que revisar aspectos tales como la paternidad de la idea. Y la paternidad de ideas en los tiempos que corren suele ir pareja a quien las apadrina, es decir, a quien pone los dineros. Por herencia recibida de los anteriores gobernantes y éstos a su vez de sus antecesores, entre los que se encontraba precisamente el señor Cardona, el Ayuntamiento no tiene un puñetero euro con el que acometer disparates como el de Las Alcaravaneras. Es el Cabildo, a cuyo frente los ciudadanos han colocado a otro iluminado, el que está jaleando este atentado urbanístico. Bravo de Laguna quiere agradar al máximo número de ciudadanos y poderes mediáticos posibles, y está claro que con esta obra cree poder hacerlo. Si encima cumple una de sus ansias, la de adjudicar obra pública como un poseso, miel sobre hojuelas. Por cierto, en el programa electoral de Bravo de Laguna tampoco se contempla este disparate. Ya estará su consejero de Obras Públicas, Carlos Sánchez, dándole a la rueca, hilando proyecto con proyecto y obra, y el proyecto y la obra con un lugar para la eternidad. Tiempo al tiempo.

2 comentarios:

  1. A estos que dicen que estan gobernando, cosa que tendrian que demostrarlo. Se les ha ocurrido, de nuevo, poner ese mamotreto en la parte mas noble de nuestra ciudad, nuestra gran Avenida Maritima, escaparate de nuestra ciudad. Ese mamotreto sera el parche mas impactante que se pueda contemplar y del que luego, y eso en caso de que lo intenten hacer, vendran otros a tirarlo. De eso este alcalde sabe algo de cuando se comprometio con los vecinos de Guanarteme a tirar el pegoste de la Cicer y que todavia esta ahí, y lo dijo sin mas, ahora lo hacemos y despues lo tiramos. NO se lo que se cree este alcalde, pero si le diremos en la calle QUE YA ESTA BIEN DE INTENTAR TRATARNOS COMO A IGNORANTES SUMISOS.
    ESTAREMOS EN LA CALLE LUCHANDO PARA QUE ESE MAMOTRETO NO SE HAGA. Y QUE SE BUSQUEN SOLUCIONES A ESE GRAVE PROBLEMA QUE ESTA AHOGANDO A LA CIUDAD, COMO `POR EJEMPLO CON UNA DEPRECIASION DE LA AUTOVIA EN ESA ZONA CON UN NIVEL MAS Y HAER EN ESE NUDO LAS CONEXIONES NECESARIAS.
    QUE SE DEJEN YA DE CACICADAS PEPERAS.

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  2. Comparto su "sorpresa" por el "alcalectric", pero disiento en su minusvaloración de los atascos a causa de la "planificación urbana modélica" de esta paradisíaca ciudad. Sebadalanautas, Portuarios e Isleteros perdiendo tiempo por el delito de vivir o ejercer su actividad tras un itsmo merecen alguna solución a sus pesares, creo. Probablemente el adefesio proyectado no lo sea y seguramente responda a intereses espurios y no a sensibilidad a algún problemilla de tráfico. Un saludo

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