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06 marzo, 2012

Bravo y sus proyectos



[caption id="attachment_1515" align="alignright" width="200" caption="Bravo de Laguna y la consejera Godoy, este martes."][/caption]

Anda la mar de entretenido el presidente del Cabildo de Gran Canaria urdiendo proyectos novedosos que impacten en la ciudadanía y le granjeen el aplauso de sus más recurrentes compañeros de mesa y mantel. El estrambótico proyecto de scalextric de Las Alcaravaneras que se ha sacado de la manga empieza a hacer aguas por muchos más sitios de los que la presión del cercano mar impone, y ahora desde la Corporación se matizan las primeras euforias: cuidado, que no queremos hacer un destrozo, dicen que están diciendo. Presentaron la idea con demasiadas urgencias y ahora vienen las correcciones, los veremos y los "nunca dijimos que fuéramos a cargarnos una playa". Mientras nos entretenemos en disquisiciones urbanísticas, ambientales y de movilidad, Bravo firma otro convenio, esta vez para emplear más de 700.000 euros en hacer un proyecto de talleres, cocheras y área de mantenimiento de la línea ferroviaria de la isla, que como él mismo se encargó a continuación de explicar, se hará si desde el Estado, de la Unión Europea o de la estación intergaláctica Alpha aparecen los dineros necesarios para hacerlo. Lo tomaremos como otra carantoña al viento de Bravo de Laguna, que parece un chiquillo recién llegado a la política de puro propagandista que se nos ha hecho. Ni las cocheras ni el scalextric se podrán realizar en este mandato, pero en una semana ya ha conseguido que hablemos de dos presuntos proyectos suyos.


Bravo y la austeridad



En ese acto de convenio para cocheras del tren de Gran Canaria, el presidente del Cabildo aprovechó para hacer un nuevo brindis por el discurso del agravio y el despojo que ha abrazado aprovechando que su partido no anda por los alrededores del Gobierno de Canarias. Bravo vino a decir que el tren se hará -salga el sol por donde salga- en el supuesto caso de que vaya a haber ferrocarril en Tenerife o en Baleares. Es novedosa, es cierto, la introducción del archipiélago mediterráneo en la trama, lo que quizás responda a un alambicado intento del señor Bravo de sacudirse un poco la caspa insularista y transmitir a su parroquia que él es el macho de las cañadas y pondrá a Rajoy y a quien sea preciso en posición de firmes en caso de una ofensa de tal calibre. Y aprovechando que había chicharras, el presidente aprovechó para largar unas palabritas muy elogiosas sobre el presupuesto insular, que contempla mayor inversión y reducción de gastos del capítulo dos, mayormente personal, cargos públicos y demás aparataje eléctrico. De repente nos acordamos de su programa electoral, en el que aseguró que llevaría a cabo "el adelgazamiento de la estructura política y administrativa del Cabildo" hasta el punto de formar "un Gobierno de un máximo de doce consejeros con competencias" en que se reduzcan "al menos en un 50% los cargos de confianza y de libre designación". Si los cálculos no fallan, ni una cosa ni la otra ni la de más allá.


Catorce y subiendo



Sin contar al señor presidente, el Cabildo de Gran Canaria no tiene doce sino catorce consejeros con competencias, a los que hay que añadir los directores insulares, los correveidiles, los asimilados y toda esa pléyade de asesores que en absoluto se han reducido al 50%, ni mucho menos. Ese presupuesto que tanto elogia Bravo refleja un incremento insultante de los gastos de representación y de publicidad, así como en suntuosidades tan extemporáneas como los coches de alta gama que ha adquirido el Cabildo por el sistema de renting. Ya anda visitando con asiduidad la Casa Palacio Insular un posible nuevo agregado al gobierno insular, el piloto de rallys José María Ponce, al que el PP tiene que colocar como sea por instrucciones precisas de José Manuel Soria, que no le ha encontrado encaje en Madrid. Por lo tanto, bien haría Bravo de Laguna en ahorrarse proclamaciones tan rimbombantes de austeridad porque el movimiento se demuestra andando, y no está él precisamente para muchos meneos.


Bravo y la igualdad



Entretenido entre tantos proyectos, scalextric, trenes, gradas metálicas y fiestas en la ITB de Berlín, al presidente del Cabildo de Gran Canaria se le ha olvidado ocuparse de cosas básicas, como la red de atención de mujeres maltratadas. La Corporación es la única de Canarias que aún no ha firmado el convenio con el Instituto Canario de Igualdad para mantener abiertos los centros que, sólo en esta isla, se ocupan de las alrededor de 4.000 mujeres víctimas de violencia machista que necesitan esa protección. El retraso está provocando que los municipios no reciban sus fondos y procedan al cierre de esos centros. El Cabildo ha de aportar la misma cantidad que el Gobierno, la otra pata del convenio, un poco más de dos millones de euros, pero Bravo se niega por una discusión estúpida sobre si debe ser aportación dineraria o subvención, un extremo que jamás ha puesto nadie en entredicho, ni siquiera la primera institución grancanaria. Pero ya saben que ahora se trata de desmarcarse, de ponerse tiquismiquis y luego poder acusar al Gobierno de dejar a Gran Canaria abandonada a su suerte. Recemos para que en este inexplicable tira y afloja a ninguna de las mujeres bajo protección le ocurra nada, porque ya se sabe a quién hay que señalar como responsable político.

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