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02 marzo, 2012

Besar por donde pisa don Pepito



[caption id="attachment_1455" align="aligncenter" width="200" caption="Andrés Chaves en la Universidad de Verano de Maspalomas, donde también se desbordó de lo lindo."][/caption]

Es muy difícil presenciar una inmolación como la que tuvo lugar este viernes en los juzgados de Santa Cruz de Tenerife por parte de un periodista que creía un hombretón hecho y derecho, de esos que presumen de independientes, de libres, de venir de vuelta de todo, de autónomo y de capitalista. Andrés Chaves protagonizó ante una perpleja audiencia un acto de humillación personal ante su actual jefe, José Rodríguez Ramírez, propietario de El Día, que pasará a los anales de la profesión periodística. Se trataba de arreglarle a don Pepito una demanda civil de difícil encaje jurídico por la que el editor pedía para mí que me condenaran a pagarle 5.000 euros en concepto de indemnización por intromisión en su honor. Tal supuesta intromisión, como podrán colegir, es llamarle don Pepito, término que se viene utilizando desde los años ochenta sin que hasta ahora provocara una reacción similar en el sujeto aludido. Pero lo peor es que este viernes quedó acreditado ante el tribunal que el acuñador del "don Pepito" viene a ser el mismísimo Andrés Chaves, cuestión esta de la que no estaba seguro hasta que él mismo, balbuciente, lo confesó. El periodista, amanuense de don Pepito, como también quedó acreditado, acudía como testigo propuesto por nosotros, precisamente para que explicara el falso testimonio que vertió en una audiencia previa, en la que -sin éxito- el editor independentista reclamó unas medidas cautelares (que desistiéramos del pepitismo). En aquella ocasión, Chaves dijo que jamás nadie había llamado así a su jefe en un periódico. Y resultaba que él había sido el primero. Por eso tenía que retractarse, que lamer el suelo por el que pisa don José, hasta el límite mismo de la humillación más deplorable.



Director casi desde que nació




Tienen a su disposición en el periódico la crónica desapasionada y aséptica de nuestra compañera Belén Molina, presente en la sala de vistas, por lo que aquí prefiero limitarme a una descripción algo más ligera de una sesión que jamás debió celebrarse, como muy bien resaltó mi abogado, Luis Val, que en sus conclusiones dijo que la demanda es "una tomadura de pelo a la Justicia". En efecto, acusar a alguien de pretendidas ofensas proferidas históricamente por todo el mundo, pero acuñadas por uno de sus más estrechos colaboradores, rechinó hasta a la fiscal, que pidió la desestimación de las pretensiones de don José por los mismos motivos que nuestra defensa. Una demanda que el propio editorialista daba por perdida dos días antes del juicio en un editorial que sacó a colación Luis Val y que al juez le interesó bastante. En él, don Pepito vaticinaba que la sentencia en su contra ya estaría "medio redactada" 48 horas antes de celebrarse la vista. "Era una suposición, señoría, no lo afirmé tajantemente", se excusaba como podía el patriota canario. También interesaron mucho al juez las múltiples distinciones de las que presumió mucho el dueño de El Día, hasta el punto de preguntarle expresamente por las que se refieren a su profesión periodística. Don Pepito hizo un poco de memoria, pero no recordaba ninguna de esa naturaleza, una lástima. Y eso que es director "casi desde que nací", según proclamó durante la vista.

Es que Chaves escribe y se desborda

Pero aún siendo muy singular la deposición de don Pepito ante el tribunal, desbordó cualquier previsión la que hizo su escribiente Andrés Chaves. Y lo llamo escribiente ya sin ninguna duda porque el editorialista detalló con todo lujo de detalle como él va dictando los editoriales tal cual le vienen a la cabeza los conceptos y las expresiones, al tiempo que sus colaboradores Andrés Chaves y Ricardo Peytaví se encargan de plasmarlos en papel para que el propietario de El Día posteriormente los corrija y los ordene publicar. Unos pensamientos, según destacó don José Esteban, que fluyen a borbotones gracias a que mantiene intactas las tres potencias del alma: la memoria, el entendimiento y la voluntad. Vimos a un Chaves acorralado por sus propias mentiras y por la necesidad de arreglar un desaguisado en el que se metió en 1989, cuando publicó su primer artículo -que el juez se lo mostró para que lo reconociera como propio- contra el que dio en llamar "don Pepito". Chaves no sabía cómo decirle al tribunal que estaba muy arrepentido de aquellos insultos, tales como "papanatas" o "esperpento", o por aquella foto del libro Islas de Locos en la que el editor aparecía junto a un chimpancé y Chaves jugó a confundir a un ser vivo con el otro ser vivo. "Una criatura de Dios", como se autodenominó el editorialista independentista. "Es que uno escribe todos los días y se desborda", lloriqueaba ante el juez este viernes un desbordado Andrés Chaves, que se quejó de que en CANARIAS AHORA se le haya denominado en una sola ocasión "Sancho Panza", seguramente por alguno de sus habituales desbordamientos más allá del ordenamiento jurídico. El juicio quedó visto para sentencia.

2 comentarios:

  1. No sé còmo lo haces para que te quede sentido del humor. Después de que D. Pepito y sus mariachis te insulten, te avergüencen, calumnien a tus seres queridos, él te demanda por llamarle D. Pepito? Suerte que pese al falso testimonio inicial del tal Chaves resplandece la verdad: que él le puso el nombrete y todos le llamamos así. Pero éso hay que demostrarlo en un juicio con Abogado y Peocurador en Tenerife? Increíble. Y enhorabuena por tomártelo con humor. Que no decaiga.

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  2. y ahora que dira andresito hola don pepito o hola don jose,es vergonzozo lo que publica ese periodico con tanto insulto a personas publicas como al resto de canarios,las editoriales son para enmarcar,este independentista llamado por otros como pepito se ha reunido con la flor y la nata del ejercito español con lideres de p.p. c.c.n. c.c. y demas fascistas que han estado en estas islas y se declara independentista, la edad no perdona pero pepito mas joven seguia igual de despota o mas que ahora

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