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23 febrero, 2012

Sueltan el nombre de Ángel Llanos

Por si era poca la faena para Cristina Tavío con tratar de contener la incontrolable crecida de Antonio Alarcó, van algunos de sus correligionarios y proponen que sea Ángel Llanos quien lidere una plancha alternativa a la oficial para dirigir el PP en La Laguna. La conmoción ha sido tal que, sin ni siquiera esperar por la confirmación, la presidenta insular se lanzó a colocar sus contra medidas. Lo hizo en vísperas del 17 Congreso Nacional tratando de dividir a las históricas fuerzas con las que teóricamente contaría el ex concejal de Santa Cruz y ex mano derecha de Soria ante un eventual regreso a las luchas intestinas. Tavío impidió que la gestora que desde hace tres años dirige el partido en La Laguna votara la elección de compromisarios al congreso y, previa dimisión voluntaria de dos de los llamados para la gloria, coló para Sevilla a dosllanistas teóricamente reconocidos, Rafael Becerra y Juan Martínez Torvisco. A ambos, cómo no, les acompañó esa honrosa invitación con la de nuevas promesas de cargos públicos cuando se tercie, siempre y cuando jueguen p'al pie y eviten la tentación de respaldar una hipotética candidatura de Llanos. Lo malo es que hay determinadas promesas de Cristina Tavío que no son tenidas en consideración por sus destinatarios. No ya porque saben de la escasa capacidad de maniobra que le queda en estos momentos a la presidenta insular, sino porque ya han sido protagonistas y/o testigos privilegiados de algunos de sus engaños.

Pedro Suárez, el del híbrido

A la incertidumbre generada por los rumores de regreso de Ángel Llanos contribuye sin duda la inestable provisionalidad en la que se encuentra el PP en La Laguna. Dirigido por una comisión gestora o comisión de gobierno transitoria, que es como la llaman los estatutos del PP, lleva ya más de tres años constituida sin que sus responsables, con Pedro Suárez López de Vergara a la cabeza, se atrevan a convocar asamblea local por miedo cierto a perder cualquier tipo de votación por banal que pueda ser. Los expertos en medir la correlación de fuerzas en el PP lagunero aseguran que la suma de liderazgos ajenos al oficial barrerían cualquier intento de Tavío por hacer valer el actual mandato de la gestora, y Pedro Suárez huye de tal eventualidad a más de 60 kilómetros por hora, velocidad a partir de la cual su flamante Lexus 4x4 híbrido abandona el consumo eléctrico para pasar a la gasolina de 98 octanos. Un lujoso vehículo, por cierto, en el que conduce de un lado para otro a su otro señorito popular, el senador Antonio Alarcó. Las chanzas en el PP acerca de cuál será el momento en que Suárez se incline hacia Cristina Tavío o hacia Antonio Alarcó son cada vez más celebradas. Como lo son los chistes tan bien contados por este simpático personaje que alegró con alta popularidad las esperas y los pasillos en el reciente congreso nacional del PP.

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