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21 febrero, 2012

Muerte del WOMAD

La tarde-noche del lunes todavía estaban en el PP canario, especialmente en el tinerfeño, sacando cuentas de lo ocurrido este pasado fin de semana en el Congreso Nacional del PP, el decimoséptimo de esta era. Pocos encontraban encaje razonable a las decisiones como el apartamiento de Manuel Fernández, mano y ojito derechos de José Manuel Soria, de la Junta Nacional; la confirmación en el Comité Ejecutivo de Cristina Tavío, caída en desgracia en beneficio de Antonio Alarcó, que no pescó más de lo que ya tenía, o la sorprendente (luego resultó ser una confusión de acentos) reaparición estelar de José Macías en los órganos nacionales de tanto glamour. Hemos escuchado a unos y a otros y podemos irles aclarando algunas cosas. Empecemos por el pobre Pepe Macías, al que sin querer metimos en un susto la mañana de este lunes cuando lo telefoneamos para entrevistarlo por su sorprendente ascenso al Comité Ejecutivo Nacional. Entre perplejo e incómodo, nos aseguró que él no era ese José Macías que mencionó Mariano Rajoy cuando propuso al plenario su lista de cargos orgánicos. Nos lo habían confirmado desde Sevilla asistentes al congreso, hasta que este mismo lunes nos aclararon el entuerto. El José Macías es, en realidad, José Maciá, un dirigente catalán que sí había dado sus correspondientes codazos para estar entre los elegidos. Nuestro seguro senador, Pepe Macías, hace tiempo que se apartó, molesto y dolido, exactamente desde que Soria lo obligó a dejar el Senado para dar paso a Borja Benítez de Lugo.

El revanchismo de Cardona

El Festival Womad está en todas las promociones turísticas de Gran Canaria y de Las Palmas de Gran Canaria. Desde hace muchos años forma parte de la oferta cultural y promocional de la capital de la isla, y constituye todo un impulso económico indiscutible para el sector de hostelería y turismo. No hace muchas fechas, el presidente de la Asociación Española de Agencias de Viaje, el canario Rafael Gallego, proclamaba ante un selecto grupo de periodistas que el Womad es, por encima incluso del Carnaval, el principal reclamo cultural y de ocio estable de la ciudad. Basta con repasar vídeos y catálogos profesionales, incluso los documentos de la candidatura de la Capitalidad Europea 2016, para comprobarlo. Pero hay una coartada perfecta: la crisis económica, los recortes presupuestarios, que si bien van a permitir que se sostengan otros acontecimientos de cuya rentabilidad cultural y social nadie duda (festivales de cine, teatro, danza, Don Juan de Vegueta...) no propinan sin embargo el serruchazo que se aplica al Womad. ¿Por qué? La respuesta hay que encontrarla exclusivamente en el revanchismo del alcalde y no en la concejala de Cultura, que se limita a ejecutar disciplinadamente órdenes de la superioridad sin mostrar, eso sí, el menor disgusto. Cardona detesta la cultura, y dentro de la cultura toda aquella manifestación que pueda tener el más ligero aroma socialista. Y Dania Dévora, directora de Womad para España y Portugal, despierta tanta admiración como recelos entre un sector de la cultura canaria y en el PP. ¿Por mala profesional? No, por ser amiga íntima de Jerónimo Saavedra. Es lo primero que, a poco que rasques, aflora cuando preguntas a los que dan la razón al alcalde en su ejecución del Womad.

El año que cumple 30

El anuncio de la muerte de Womad en Las Palmas de Gran Canaria lo ejecuta el Ayuntamiento justo cuando se conoce una demagoga carta de su alcalde, Juan José Cardona, al presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, reprochándole el abandono presupuestario al que a su juicio se somete a la ciudad desde la Comunidad Autónoma. La carta no tiene desperdicio porque el alcalde reprocha a Rivero exactamente lo mismo que él y todos los dirigentes políticos europeos están haciendo con todas las cuentas públicas, reducirlas drásticamente. Así, mezcla la ya conocida y formalmente comunicada reducción del 5% en las aportaciones a las dos capitales canarias, con la caída en la inversión publicitaria en los clubes deportivos y con la pérdida de subvenciones a los Amigos Canarios de la Ópera, asociación a la que, junto a otras iniciativas relacionadas con la música clásica, Cardona puso a parir durante su campaña electoral en su irrefrenable intento de descalificar a Jerónimo Saavedra por sus aficiones culturales. Por desgracia para sus vecinos, aunque sea un aspecto que en medio de una crisis muchos erróneamente desprecien, la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria tiene a su frente a alguien incapaz de diferenciar una viola de un violín, una rumba africana de cualquier hit de Manolo Escobar. Por lo tanto, sugerirle que mantenga vivo el festival Womad justo el año que celebra su trigésimo aniversario en el mundo será mucho pedir. Acaba un noviazgo apasionante entre el festival y su público en Canarias. Veremos qué nos prepara el alcalde para sustituirlo, porque ya les adelantamos que algo prepara.

 

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