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29 febrero, 2012

Es la guerra



[caption id="attachment_1418" align="alignright" width="200" caption="José Miguel Barragán, portavoz de CC."][/caption]

Primer aviso, pero no será el último. Lo ha lanzado José Miguel Barragán, uno de los hombres fuertes de Coalición Canaria, ejerciendo su papel de portador de malos augurios, de advertencias graves, estudiadas, clásicas, de la factoría nacionalista para momentos críticos. Pero un aviso directo para el Gobierno de Mariano Rajoy, quizás el más duro desde que en 1991 Manuel Hermoso traicionara a Jerónimo Saavedra por irreconciliables diferencias en las negociaciones del REF. Habrá guerra si se reducen las asignaciones del Estado para Canarias, ha venido a decir Barragán, lo que en realidad equivale a una declaración formal de hostilidades porque a estas alturas toda España sabe que Rajoy aplicará un duro recorte a las autonomías en un tijeretazo en cascada que acabará por levantar por los aires lo poco que insuflaba algo de oxígeno a la economía de este país. No fue una calentura del portavoz nacionalista, sino una declaración premeditada, perfectamete calculada, con la que se pretende llamar la atención sobre el colapso que amenaza a una región con más del 30% de paro y unas perspectivas ciertamente preocupantes. Y, de paso, un reforzamiento a otro aviso de esta misma semana: si Madrid recorta, habrá subida de impuestos en las Islas, un punto o punto y medio del IGIC.


Setenta días de desprecios



El aviso nacionalista llega en el momento más propicio, como es natural. Paulino Rivero aún no ha sido recibido en La Moncloa por Mariano Rajoy en la ronda de contactos con los presidentes autonómicos, una agenda que viene muy bien al dirigente nacionalista porque le permitirá seguir cargándose de razones. De entrada, es de prever que Rivero traslade a Rajoy la exigencia principal, la que siempre han mantenido ante Madrid los Gobiernos de Canarias, incluso durante las largas etapas en que el PP ha formado parte de él: que no se reduzcan las transferencias de capital y que la media de inversiones en Canarias se corresponda con la del resto del país. Es de esperar que, además, el presidente canario recuerde al de España que Canarias es una de las tres autonomías que estuvieron en un límite más que razonable de déficit público en 2011, rozando el óptimo. Y que el Archipiélago soporta una tasa de desempleo que no aconseja en absoluto un tratamiento simétrico en el recorte presupuestario. El remate será, muy probablemente, el recordatorio de ofensas cosechadas por Canarias durante estos primeros setenta días de Gobierno popular, unas ofensas infligidas para colmo por el ministro canario, José Manuel Soria. Siendo cierto que la supresión de las bonificaciones a las tasas aeroportuarias no tuvieron especial incidencia en la ciudadanía, ni hubo especial contestación popular por la desaparición de las primas a las renovables, a pesar del importante daño que supondrá para la economía y el desarrollo de la región, la sospechosa y atrabiliaria gestión de los permisos para las prospecciones petrolíferas a Repsol ha acabado por exacerbar los ánimos hasta el punto de convertirse en la gota que ha rebosado el vaso.


1 comentario:

  1. Fíjese usted por donde, las vueltas de la vida, capaz que se acban congeniando con D.Pepito...y eso sí que tendria su gracia.

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