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06 enero, 2012

Soria, contrario a sus propios acuerdos

Nuevo Consejo de Ministros del Gobierno del Reino de España y nuevo sapo que se tiene que tragar nuestro hombre en La Moncloa, José Manuel Soria. La vicepresidenta y mano derecha de Mariano Rajoy, que  por cierto, continúa desaparecido, anunció este viernes que ese mismo Gobierno piensa regular por ley el pago de determinadas cantidades de dinero en billetes o monedas de curso legal, es decir, en metálico. Con esa medida, de la que este jueves se desconocían los detalles más significativos, el Gobierno conservador pretende luchar contra el fraude y la economía sumergida, intención que a las pocas horas fue cruelmente ridiculizada por los expertos en la materia. A nosotros, de común sibilinos, nos llamó mucho la atención la medida porque nos vino a recordar, no sabemos por qué, a José Manuel Soria, que fue capaz de declarar ante una magistrada del TSJC que él se pagaba sus vacaciones al precio que le decían en Anfi del Mar, y que esos pagos los realizaba siempre en metálico, con dinero que llevaba encima para estos menesteres. La juez se lo tragó a pesar de que el hoy ministro aseguraba que era frecuente en él llevar más de 4.000 euros en el bolsillo de sus pantalones bermudas de sport fino.



POR SI HABÍA ALGUNA DUDA, LUIS MOLINA

Confirmados los peores presagios ya les damos por seguro que los próximos cuatro años van a ser eminentemente policiales en las Islas Canarias. Los dos principales nombramientos que hasta ahora ha producido el Gobierno de Mariano Rajoy en lo que a seguridad se refiere en las Islas Canarias dejan muy a las claras que José Manuel Soria quiere una vertiente claramente policial y de información en la jefatura policial de las islas. A la espera de conocer quién será nuevo jefe superior de Policía o si se confirma la continuidad del actual titular de esa plaza, el nombramiento de Luis Molina como subdelegado del Gobierno en Las Palmas evidencia muy a las claras la inclinación que tendrá la gestión de la Delegación del Gobierno en las islas, plaza fuertemente criticada por el PP precisamente por eso mismo y por la manía, oye, de que se investigara tanta corrupción. Molina, inspector jefe en excedencia del Cuerpo Nacional de Policía, fue catapultado a las más altas cotas de poder político bajo el mandato de Pepa Luzardo en Las Palmas de Gran Canaria, cuando fue nombrado director general de Seguridad, lo que entonces equivalía a jefe de la Policía Local de la capital. El nombramiento levantó sus lógicas y naturales polvaredas en el cuerpo, siempre muy dado a una convulsión cuando de ascensos y nombramientos se trata. Pero, además, Luis Molina ha demostrado una absoluta e inamovible lealtad a su protector, José Manuel Soria, cumpliendo disciplinadamente las directrices emanadas del PP canario respecto del concurso de ambulancias que se ensoleró y se falló siendo el nuevo subdelegado gerente de Gestión Sanitaria de Canarias.Y el abogado Javier Artiles asesor de Molina, que todo en esto tiene su encaje.

MOLINA SE RESISTÍA A VOLVER A SU PLAZA

No ha habido manera de reintegrar a su plaza de inspector jefe al flamante nuevo subdelegado del Gobierno en Las Palmas, Luis Molina, que tiene su puesto reservado en el Cuerpo Superior de Policía por las correspondientes oposiciones y concurso de méritos. Molina se resiste a regresar a su casa madre, quizas convencido de que para los puestos de mayor calado existen muchos candidatos y otros tantos responsables políticos con derecho de tanteo y retracto. El nuevo subdelegado aceptó ese puesto consciente de que aún no es su momento para ser jefe superior de Policía de Canarias, un nombramiento que entraña golosos derechos, como vivienda en la planta 11 de la Supercomisaría e invitaciones a todos los saraos que se programan a este lado del río Pecos. Ha habido algunos movimientos para tratar de copar la plaza que en estos momentos ocupa un profesional discreto y trabajador, Javier Márquez, pero la superioridad parece estar satishecha con su trabajo, lo que de momento supone una leve resistencia al ascenso del comisario Ignacio Badenas, en la actualidad jefe del Cuerpo General de la Policía Canaria, una plantilla más destinada a la cuchufleta que a cubrir los heroicos servicios que José Miguel Ruano soñó.

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