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04 enero, 2012

En las barbas de 'Público'

El mundo de la comunicación, en su más amplia concepción, sufrió este martes una fortísima conmoción al conocer, o mejor, al confirmar, la dramática situación económica que atraviesa la empresa editora del diario Público, de Mediapubli, que decidió presentar ante la jurisdicción mercantil concurso de acreedores, lo que antiguamente se conocía como suspensión de pagos. Y decimos conformación y no sorpresa porque a pocos interesados por el pálpito periodístico de este país se le pueden haber escapado las dificultades que atraviesan por lo general las empresas editoras, particularmente las que escogen el camino más arriesgado, el del compromiso con sus lectores por encima de la entrega a intereses ideológicos, partidistas o económicos concretos. Es evidente que la línea editorial e informativa de Público constituye una clara apuesta por una visión progresista y de izquierdas de la realidad española, fuertemente crítica con las más rancias corrientes neoliberales que se afianzan en toda Europa y en posición de alerta y de defensa del estado del bienestar y de las conquistas sociales y los derechos cívicos. Sin embargo, según sus rectores, su fracaso económico parece responder más a la crisis global y a la crisis de los medios de comunicación que a un fracaso en la elección de su línea editorial e informativa, pero a nadie se le puede escapar un dato relevante: son los medios progresistas y los que optan por una concepción más plural del periodismo los más vulnerables. La derecha protege mejor a sus voceros, lo que es compatible con la adaptación de la mayoría de los voceros a los entornos de derecha.



ANTE UN ATRACTIVO PANORAMA PERIODÍSTICO

Siempre hemos sido en CANARIAS AHORA partidarios de la máxima transparencia sobre el mundo de la comunicación, incluso sobre nuestra propia coyuntura. Por eso aplaudimos la información detallada ofrecida este martes por el diario Público a sus lectores acerca de los motivos por los que se somete a concurso de acreedores. Algunos analistas críticos, sin embargo, se han apresurado a afirmar que el periódico de Roures tendría mucho futuro si sus accionistas continuaran aportando el dinero necesario para sostenerlo el tiempo que haga falta para entrar en rentabilidad. Ningún banco con sus actuales números -así lo aseguró su director, Jesús Maraña- les ha otorgado la financiación precisa, y los inversores han decidido dejar de invertir. Pero, ¿por qué iba a ser rentable un medio así? Los números de público en lo que a penetración y número de lectores, tanto en su versión digital como impresa, son atractivos y apuntan a un lento pero imparable crecimiento. Esa proyección podría incluso ser mayor en la actual coyuntura política que se vive en España, con la opción más conservadora asumiendo el poder más absoluto del que hasta ahora haya disfrutado la derecha y con una inmensa mayoría sociológica de izquierdas que busca respuestas de todo tipo cada mañana en su pantalla o en su kiosco. Sin embargo, la clave está en el meteórico descenso de la publicidad que, al igual que a todos los medios informativos, ha hecho mella en las cuentas de Público. Y es en la prensa de izquierdas en la que primero cae la publicidad comercial, o al menos así lo tenemos detectado nosotros en CANARIAS AHORA después de once años de trayectoria en este mercado.

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