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02 enero, 2012

El año decisivo para el PP canario

Ya está aquí el año que nos pronostican durísimo pero último de la peor fase de la crisis. El año en que los españoles vamos a descubrir hasta dónde llegaba el programa oculto del PP, el partido que por decisión de una buena parte de los españoles se ha hecho cargo del poder casi absoluto en todo el Estado español. La constatación de que Mariano Rajoy y los suyos mintieron u ocultaron sus intenciones en la campaña electoral será sin duda uno de los principales lastres con los que va a cargar este recién estrenado Gobierno, incapaz por lo demás de adoptar medidas por las que realmente paguen los que más tienen y no la clase media trabajadora, la que en masa le ha apoyado creyéndose la misma milonga de siempre. Lejos de dar la cara, como hizo Zapatero al inmolarse un 10 de mayo de 2010 en el Congreso de los Diputados, Mariano Rajoy ha optado por parapetarse tras su vicepresidenta y tres de sus ministros, que el pasado viernes pasaron el mal trago de explicar como pudieron el tamaño de sus contradicciones y el efecto boomerang de las duras acusaciones lanzadas por varios de ellos contra el PSOE cuando era el que gobernaba. Las redes sociales se han ensañado especialmente con ese abrupto cambio de criterio y no parece que haya colado la sorpresa del incremento de dos puntos en el déficit público porque ya se especulaba con ese límite desde octubre y porque, en el mejor de los casos, el incremento proviene de las comunidades autónomas y ayuntamientos, muchos de ellos gobernados por el PP hace la friolera de veinte años.



'EOLO' Y 'FAYCÁN' AL TRIBUNAL CON JURADO

En Canarias, que debe ser nuestra primera preocupación, las cosas pintan igual de complicadas para el Gobierno de Mariano Rajoy, que tendrá en José Manuel Soria, ministro de Industria, Energía y Turismo, su embajador plenipotenciario de ultramar. Soria se estrenará oficialmente en las Islas este mismo lunes en una “visita oficial” que contendrá la toma de posesión de Mari Carmen Hernández Bento como delegada del Gobierno y entrevistas (una más morbosa que el resto) con Paulino Rivero, Juan José Cardona y José Miguel Bravo de Laguna. El comportamiento del ministro y de su delegada del Gobierno durante los próximos tiempos nos permitirá ir tomando el pulso a las intenciones electoralistas del nombramiento del primero, que probablemente regrese a la arena política isleña en 2015 para intentar arrebatarle la presidencia regional a Paulino Rivero. Antes, seguramente este mismo año recién estrenado, el PP canario se ha de enfrentar a dos juicios muy sandungueros, los que se corresponden con los dos primeros casos de corrupción detectados en el PP en 2006, año en que arrancaron las operaciones Eolo y Faycán, con decenas de imputados por delitos relacionados con la corrupción. Serán juicios con tribunal del jurado, exactamente iguales al que está siendo sometido estos días el ex presidente de la Generalitat Valenciana Francisco Camps. El inconcebible retraso de ambas causas, atribuible en gran medida a la batería inacabable de recursos de las defensas y a cambios de juez en el asunto teldense, ha sido aprovechado por el PP para quejarse. Pero nada dice de los pertinaces intentos de uno de los acusados en Eolo, el abogado Alfredo Briganty, de torpedear la instrucción de esa causa con las más alambicadas artes y con los más indeseables cómplices. Ya les contaremos, que el asunto va a dar para mucho, seguramente.

PUEDE SALTAR LA SORPRESA

Es muy difícil de explicar fuera de las fronteras canarias el alcance concreto de las investigaciones de corrupción que han afectado al PP y los motivos por los que se han ido de rositas los máximos responsables de ese partido, o al menos personas muy allegadas a la cúspide. En el caso concreto de Eolo, con los hermanos Soria metidos hasta el cuello en un concurso absolutamente contaminado, sólo se sentará en el banquillo un segundo espada de la administración autonómica, el ex director general de Industria Celso Perdomo, que decidió ir solamente por las migajas del gran pastel que veía cortarse delante mismo de sus narices. Y pringó. Su testimonio podrá deparar alguna que otra sorpresa en la sala de vistas si a alguna de las partes le da por interrogarlo como conviene y a él, sumido desde entonces en un irrefrenable deseo de no querer saber nada de aquello, le da por hablar. En Telde la cosa es aún más incomprensible, porque desaparecida de manera traumática la principal encartada, María Antonia Torres, la procesada con más rango que se sentará en el banquillo es la actual alcaldesa de Telde, Mari Carmen Castellano, salvo que la Fiscalía del Estado curse órdenes precisas y muy fundadas para que le sean retiradas las imputaciones. Junto a Castellano compartirá banquillo el diputado y dirigente regional del PP Jorge Rodríguez, recuperado para la política por José Manuel Soria tras unos años de descompresión. El PP se salvó en el caso de Telde de un proceso mayor por financiación ilegal. Pero no descarten sorpresas de última hora, tanto en un sentido como en el otro.

EL DIFÍCIL RELEVO

Los estatutos del PP impiden en teoría que José Manuel Soria continúe siendo presidente regional del partido en Canarias. La compleja tarea que entraña un ministerio le va a requerir muchísima dedicación, por mucho que gran parte de ella la enfoque hacia sus intereses políticos en las islas. Si además se consolida la corriente según la cual Mariano Rajoy lo querría como candidato autonómico en 2015, se complican las opciones de muchos dirigentes locales de producir un relevo no traumático en una organización que el ministro controla con mano de hierro desde 1999, año en que se vio forzado a dimitir uno de los aspirantes a la sucesión, José Miguel Bravo de Laguna. Pero todo está en estos momentos supeditado a muchísimos factores, y el principal es que el Gobierno de Rajoy, sumido ya en una convulsión de la que probablemente no salga fácilmente, pueda soportar la legislatura completa sin hacer una crisis que, directa o indirectamente, afecte a José Manuel Soria.  Las tensiones internas en el PP canario tardarán en aflorar lo que tarden los inquietos en sentirse sin liderazgo efectivo. Porque ya se ha encargado Soria en dejar los segundos niveles del partido en manos de personas con escaso carisma y menos luces. Con perdón.

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