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10 octubre, 2010

En la muerte de un hombre-presidente

Lo más socorrido (y seguramente cierto) es decir que Adán Martín fue un buen presidente de Canarias, un hombre muy trabajador, un maniático de la planificación y un tecnócrata de buena fe. Que defendió a esta tierra de la manera que él creyó mejor, con sus luces y sus sombras, y a través del partido político que ayudó a crear, ATI.

Los periódicos rebosan crónicas, esquelas, encendidos elogios, gruesos obituarios... sobre la trayectoria política y vital de este presidente que se nos acaba de morir víctima de un cáncer linfático contra el que luchó a brazo partido durante muchos años. Y la unanimidad se ha extendido por todos los rincones de las islas.

Callan (y si no callan son capaces ahora de los más hipócritas hipidos) los que durante tanto tiempo dijeron de él cosas escabrosas e injustas, los que lo colocaron como un desalmado sin escrúpulos con acusaciones jamás demostradas, seguramente jamás ciertas.

Nunca tuve con Adán Martín un trato especial, nada más allá de la cordialidad con la que, me consta, trataba a todo el mundo. Hablé más veces con él cuando dejó la primera línea de fuego que cuando iba de aquí para allá llegando tarde a todos sitios.

Siempre opiné que no fue un buen presidente del Gobierno, pero en estos momentos tan especiales de la despedida no pienso en él como el mandatario atinado o errado, sino como el hombre que se marcha, el padre, el hermano, el marido, el ex marido, el amigo que deja atrás una vida de 67 años.

Y le digo adiós al hombre y al hombre-presidente en el convencimiento (absolutamente atrevido por infundado) de que se fue con la certeza de haberlo hecho bien. Con eso basta.

1 comentario:

  1. Abruman cuales cascadas de opiniones y pesares por la perdida del expresidente Adan Martin.Y dá la impresión ,que cuándo uno toma el viaje difinitivo,hasta se hacen diferente esos reconocimientos dependiéndo de quienes se trate y condición social.Quiero decir,que apenandonos por la marcha de un ser humano conocido,también nos acordamos de tantos y tantos otros,que toman igual destino y que de alguna manera parecen quedar en silencio y de manera injusta su aportación en favor de la sociedad."Callan y sino callan...;los que durante tanto tiempo dijeron de él cosas escabrosas e injustas,los que le colocaron como un desalmado sin escrupulos con acusaciones jamás demostradas,seguramente jamás ciertas"apunta de cierto vd,Carlos Sosa.Digo yo,sino estamos acaso en mundo hipocrita donde venimos hacer reverencia y subir a los altares,en cinismo puro y duro.Descanse en paz el expresidente Adan Martin.

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