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29 agosto, 2010

Tragedia aérea y libertades

Telecinco tiene una ganada fama de cadena populista, morbosa y mercantilista. Es verdad. No acostumbro a seguir sus programas precisamente por eso, porque deploro su estilo, con el que ha contribuido a engrandecer en España la corrosiva telebasura. Sin embargo hay que reconocerle la capacidad que ha tenido para sintonizar con un nutridísimo grupo de telespectadores enganchados a cualquiera de sus más agrestes propuestas. Es decir, en la mayoría de los casos, ofrece lo que un amplio sector de la población española está reclamando. Tan duro como evidente.

Telecinco tiene absoluta libertad para elaborar su programación, y los espectadores españoles, cada día con una mayor oferta en su mando, la de elegir lo que quieren ver en cada momento.

Ahora se dispone a emitir una miniserie de dos capítulos sobre el accidente del vuelo JK 5022, ocurrido hace dos años en Barajas con el doloroso saldo de 154 muertos, la mayoría canarios. Dicen desde la dirección de la cadena que el guión aborda el asunto desde el respeto y el cariño hacia los supervivientes y los familiares de los fallecidos. Pero nadie los ha creído.

Sin embargo, aún desconociendo como desconozco el enfoque y el contenido de esta producción televisiva, me parece más poderoso el argumento de la libertad de Telecinco para hacerla y emitirla, que el de la asociación de víctimas, que alega recurso al morbo y juicio paralelo y precipitado a los culpables, aún por determinar.

La misma libertad que tiene Telecinco para producir y emitir IL 8714 la tienen los que detestan la iniciativa para criticarla ferozmente, e incluso para no verla. Pero me parece un colosal despropósito que las instituciones canarias anden afanadas en vetar o censurar a un medio de comunicación por ejercer su misión, aunque lo haga tan rematadamente mal como temen. Lo único que van a conseguir con la polémica es que la serie tenga muchos más telespectadores.

Aún siendo los titulares principales del desgarrador dolor por la pérdida de familiares y amigos, las víctimas de ese accidente no son los propietarios de ningún derecho que limite el que tienen los demás para ejercer los suyos.