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25 octubre, 2009

Obama y la Fox; JFLA y ‘Canarias7′



Se acabó la impunidad; se acabaron los espacios vedados; se acabó el cuarto poder. La inabarcable irrupción de Internet ha abierto tantas puertas y ventanas, ha democratizado tanto la información y la comunicación, que ha terminado por hacer pedazos principios y usos considerados inamovibles y ha minado las posiciones de fuerza mantenidas hasta ahora por los medios de comunicación convencionales.

Cada cual según su dimensión y su ámbito geográfico, y con las debidas excepciones latentes en cada regla, los medios de comunicación tradicionales han venido ejerciendo lo que Burke denominó cuarto poder, encantados de influir, presionar, cambiar gobiernos y ganar dinero a base de crear opinión a partir de la que es propia de la empresa editora o de los grupos empresariales que la sustentan en cada caso.

Los negocios editoriales casi siempre han venido acompañados de otros absolutamente alejados del de la comunicación, lo que inevitablemente se ha traducido en la intervención del medio en cuestión en operaciones para cuyo éxito no ha importado manipular la realidad, remover a un gobernante incómodo, torcer la opinión de un fiscal, amenazar a un juez o sacar de circulación a un periodista demasiado atrevido.

Algo de esto acaba de ocurrir en Lanzarote, donde todas las fuerzas políticas se han unido para quitar al PSOE del Cabildo de la isla, institución desde la que los socialistas denunciaron toneladas de casos de corrupción, fundamentalmente urbanística, que se han visto ratificadas por contundentes sentencias judiciales.

Como autor intelectual y económico de esa operación todo el mundo señala a un empresario, Juan Francisco Rosa, propietario, entre otras muchas cosas, de Lancelot TV, que ha utilizado a ese medio y la imponente influencia que él mismo tiene sobre los políticos del PIL, el PNL, CC y el PP, para colocar en el poder a quienes han de mirar para otro lado en asuntos tan delicados como la demolición/legalización de una veintena de hoteles y complejos turísticos ilegales.

Muy lejos de Lanzarote, y con otros tamaños,  el presidente Obama se enfrenta abiertamente a la todopoderosa cadena Fox, propiedad del magnate Rupert Murdoch, que desde que el primero entró en la Casa Blanca se empeña en que decaigan sus índices de popularidad ridiculizando sus políticas sociales y defendiendo el mismo ultraliberalismo de Bush que ha conducido, entre otras causas, a esta profunda crisis económica global.

Obama le ha plantado cara a la Fox, seguramente por primera vez en la historia de la cadena y de los Estados Unidos, quizás porque el presidente norteamericano sabe que las cosas están cambiando o que, en su defecto, hay que hacer todo lo posible por cambiarlas. Es el primer presidente negro de la primera potencia del mundo y es el primer presidente que ha conseguido ganar unas elecciones valiéndose de una poderosa herramienta que se llama Internet y que, por mucho que lo anden intentando, no puede ser controlada por los grandes manipuladores de la información.

Juan Fernando López Aguilar -y volvemos a redimensionar las tesis- ha roto también esquemas enfrentándose abiertamente al poder tradicional de los medios de comunicación canarios, generalmente entregados al régimen político de turno. Es el primer político que ha dicho que los grandes periódicos están entregados al Gobierno, unos a través de la subvención pura y dura, y los otros por promesas cumplidas o futuras de prebendas de cualquier tipo.

El líder de los socialistas canarios ha señalado a un medio de comunicación concreto, Canarias7, cuya línea informativa y editorial ha ido destinada desde hace meses a generar un estado de opinión según el cuál a López Aguilar le quedan tres afeitadas al frente del PSC. Ha dado lo mismo que todos los datos sean contrarios a esa ocurrencia, que no haya indicio alguno que avale lo que sostiene. Se ha puesto a generar una opinión en ese sentido conducente exclusivamente a sacar a López Aguilar de la política canaria.

Los motivos son exactamente los mismos que han movido al otro Juan Francisco, el de Lanzarote, a desalojar al PSOE del poder insular: López Aguilar molesta al régimen clientelar, pesebrista, subsidiado y casi siempre corrupto que opera en Canarias. Frente a él, los socialistas de toda la vida, los que parecen abogar por una alternancia de la teta, alternancia que el mismo régimen les niega sistemáticamente, reciben todo tipo de loas y parabienes, y hasta son puestos como paradigmas de la buena política por editores y líderes de los partidos adversarios.

Obama no va a aflojar un punto ante la Fox. Sabe que tiene razón y que sufrirá un penoso desgaste, pero está obligado a ponerse en su sitio en nombre del pueblo americano. López Aguilar está obligado a plantar cara a tantas décadas de podredumbre en Canarias, aunque sea lo último que haga en la política local, aunque su partido tarde otros veinte años en gobernar. Porque hacerlo rendido a estos mismos poderes sólo conducirá a más podedumbre y corrupción.

12 octubre, 2009

Rajoy, limpiando en la mili



Parecía imposible que una parada militar, concretamente la de este lunes en Madrid, pudiera dar para tanto.

Me tomé la molestia de verla por televisión y descubrí, por ejemplo, que los regulares de Ceuta y Melilla también vigilan no se qué peñón llamado La Gomera y que lucen unas anacrónicas capas cuyos colores tienen que ver con el destino donde prestan sus servicios.

Me pregunté en un par de ocasiones cuánto dinero pudo habernos costado esta parada militar, pero descarté por completo sugerir su abolición al no encontrarle ocupación a los miles de militares españoles, los que no forman parte de los contingentes que están ahora mismo en alguna misión de paz que, en realidad, son de guerra.

El desfile también me sirvió para confirmar que la Legión sigue siendo el cuerpo más admirado y aclamado por el público madrileño, no sé si por la virilidad de sus miembros, con esas camisas desabotonadas hasta el ombligo, si por la incorporación al estilo escocés de un fallido majorette al que se le caía a cada momento el bastón, o si directamente por los gratos recuerdos que ese cuerpo hace rememorar por sus andanzas franquistas.

También escuché los abucheos dirigidos al presidente y a la vicepresidenta del Gobierno, abucheos y gritos de “dimisión, dimisión”, un rito que se repite año tras año solamente con presidentes socialistas, quizás por no haber servido niunguno de ellos en la heorica legión.

Pasado el bochorno de escuchar a ciudadanos expresarse libremente en un desfile militar, en presencia de los Reyes de España y de todas las instituciones del Estado (incluyendo el Gobierno y el Parlamento vascos, que acudían por primera vez), me enteré de que hasta a Gallardón esos gritos le parecieron “una falta de respeto absoluta”.

Nada dijo Rajoy, ni de la falta de respeto ni del caso Gürtel, por más que los periodistas que cubrieron la famosa recepción del Palacio Real se empeñaron en sonsacarle. Como muestra de generosidad en tan señalada fecha patria, el presidente del PP atinó a comentar que hizo la mili en Valencia, miren por donde, y que dada su condición de registrador de la propiedad, lo destinaron al servicio de limpieza.

Sería fantástico que recuperara esos hábitos de las milicias para limpiar su partido, y de paso, que recomendara a sus militantes de Madrid un poquito más de educación. Tampoco hace falta que le abucheen a él por la corrupción, que cuando se pide respeto, vale para todos.