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27 julio, 2009

Perjudicial para los débiles; sumiso con los más fuertes



No dejan de conocerse noticias que reflejan claramente cuáles son las sensibilidades del actual Gobierno de Canarias. Sin entrar a valorar individualmente el alcance de algunas de estas noticias, cada cual más grave que la siguiente, baste con relatar aquí las más recientes: el Gobierno deja tirados a casi 2.000 becarios con beca concedida. Nada dicen las crónicas de cuántos estudiantes con problemas económicos se quedaron fuera.

Cáritas se ve obligada a abandonar dos programas de inserción social para mujeres en situación de emergencia porque el Gobierno de Canarias, a través del combativo -para según qué cosas- Instituto Canario de la Mujer, le ha retirado una ayuda de 120.000 euros a su vez procedentes de la Unión Europea.

Las organizaciones dedicadas a atender a personas con problemas de drogodependencias ya han recibido el aviso del Gobierno de que se va a producir un recorte drástico de las ayudas económicas. Algunas ONG que no han sabido encontrar otros procedimientos de financiación se verán obligadas a echar el cierre y dejar en la calle a las personas que están siendo atendidas.

El consejero de Economía y Hacienda, que vaticinó que iba a haber una gravísima crisis económica pero no supo calcular la drástica caída en la recaudación pública, gasta cada año 58.000 euros del erario público en pagar a los escoltas de la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria que lleva consigo desde que fue alcalde.

Suya es la idea de suprimir el impuesto de sucesiones, que básicamente beneficia a las personas de mayor renta, las que tienen más de una propiedad inmobiliaria. Ese descreste fiscal ha supuesto una merma en los ingresos de 50 millones de euros al año, según cálculos dados a conocer por el propio Gobierno.

Suya también es la promesa de que ningún recorte presupuestario iba a afectar al capítulo de asuntos sociales. No sólo ha vuelto a mentir en esta materia, sino a demostrar su incapacidad para gestionar adecuadamente las cuentas públicas en beneficio de la mayoría.

Frente a esta ineptitud acreditada, Rafael Bittini, el empresario que mejor mueve los papeles en Canarias, está a punto de arruinar a la Hacienda pública en ejecución de una extravagante sentencia que es producto de una sucesión de negligencias gubernamentales que han configurado el escándalo de Tebeto.

En momentos de crisis extrema, con un preocupante nivel de desempleo, con un incremento de las tasas de marginalidad y de desesperación de muchas personas, el Gobierno de Canarias se alinea con los más ricos, se arrodilla ante ellos, con la misma agilidad con que desprecia a los más débiles, los deja sin becas, sin ayudas para igualar las oportunidades, sin posibilidades para soñar con el futuro.

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