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29 mayo, 2009

Eso pasa por investigar



La frase no es mía. La puso en boca del concejal del PP Felipe Afonso El Jaber la que fuera directora de gobierno de Vivienda, Yolanda Ventura, durante el mandato de Pepa Luzardo como alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria. “Eso pasa por investigar”, le dijo el entonces concejal de Urbanismo cuando Ventura se plantó ante él desesperada ante las “irregularidades” que había detectado en el departamento y que básicamente consistían en una cuenta corriente secreta por la que pasaron de modo hasta ahora no aclarado alrededor de medio millón de euros.

“Eso pasa por investigar”. Y la directora de gobierno debió asumir que tenía razón tan preclaro concejal porque no hizo nada más. Ni acudió a los tribunales, ni dimitió para no sentirse cómplice de una situación que tres meses antes, en diciembre de 2006, ya había puesto en conocimiento de la alcaldesa. Pero Luzardo no estaba para boberías y no la quiso recibir más.

“Eso pasa por investigar”. Y ha tenido que ser la siguiente concejal de Vivienda, Chani Ruiz, la que pusiera los hechos en manos de la Justicia tras concluir un expediente administrativo interno que se cerró con preocupantes sospechas de posible comisión de delitos.

Ahora, Yolanda Ventura y la funcionaria que cobraba los talones de esa cuenta sospechosa están imputadas por apropiación indebida en un sumario judicial. El concejal El Jaber y la ex alcaldesa Luzardo siguen pensando que mejor es no investigar.

25 mayo, 2009

Juan Fernando y un señor mayor



Una cosa parece innegable: Juan Fernando López Aguilar ya está preparado para cualquier tarea política de alto nivel. Lo volvió a demostrar este lunes en el primero de los debates electorales previstos con motivo de la siempre lejana y confusa campaña para las Elecciones Europeas del próximo día 7. Seguramente las encuestas dirán que lo ganó, aunque su adversario supo aguantar bien el tirón y atacarlo con las alarmantes cifras de desempleo y con una visión oscura, triste y anacrónica de una España que reclama pasar de una vez a la modernidad.

Pero más importante que proclamar un ganador me parece resaltar haber visto a López Aguilar con hechuras de líder, con seguridad en sí mismo y en su mensaje, con capacidad para encajar la crítica y devolverla sin perder la compostura, con empuje ilusionante para salir de la crisis y dibujar una Europa más comprometida con los que menos tienen, atinada y en sintonía con los nuevos tiempos de cambio que recorren el mundo de manera imparable.

Frente a él, un señor mayor, antiguo, cansado, con un discurso repetitivo, triste, desilusionado, frustrado. Estoy convencido de que Mayor Oreja cautivó a sus seguidores de siempre, a la parte más conservadora y tradicionalista del PP, a los que le iban a votar a poco que mentara la ruptura de España y la aberración que le produce que una mujer pueda elegir sobre su vida.

Si había alguna duda de que al PP le gusta que todo vaya mal para venir a salvarnos con sus viejas y restrictivas recetas, Mayor Oreja se encargó de despejarla con algunas de sus más recurrentes posiciones.

El día 7 se vota en y para Europa, es cierto. Zapatero no se somete con esas elecciones a una reválida doméstica, también es verdad. Pero creo que, además de elegir Parlamento Europeo, los ciudadanos estamos llamados a manifestarnos contra el pesimismo, contra las viejas recetas económicas y políticas, contra las guerras preventivas, contra el machismo, la homofobia y la intolerancia.

Que un canario sea el encargado de transmitir ese mensaje de cambio por toda España y por toda Europa es un motivo añadido de orgullo.

17 mayo, 2009

El juego al que no pensamos jugar

Nueva escaramuza del PP, a mayor gloria de su conspiración paranoica, y nuevo patinazo. El partido de Soria no quiere que se hable de la corrupción que anida de modo grave en sus filas, quizás por falta de referente ético, o porque el referente que tienen sus militantes y cargos públicos no es ni ético ni referente. Alguien un día corrió la voz de que todo valía, que había barra libre, y ahí tienen los resultados.

El intento multibanda de implicar a mi periódico en la conspiración sólo va en esa dirección: que se hable de esa cacería y no de lo que investigan los jueces, que el ruido impida escuchar nítidamente la retahíla de cargos que se les imputa en sede judicial, el sonido del dinero que algunos llevan en metálico en sus bolsillos en cantidades inusuales, las palmetadas de los abrazos indecentes con empresarios a los que admiten todo tipo de dádivas mientras les tramitan expedientes administrativos de alto valor económico.

No quieren que los ciudadanos recuerden que Jorge Rodríguez, todavía hoy dirigente del PP, cobraba importantes cantidades de dinero por ejercer de introductor de una empresa constructora -Grupo Europa- en ayuntamientos gobernados por su partido, al tiempo que ejercía de portavoz parlamentario con una alta remuneración por dedicación exclusiva. O que se sepa que se amañaban concursos para otorgar a esa empresa, a cambio de comisiones ilegales, nada menos que la construcción de viviendas sociales en esos municipios gobernados por correligionarios de José Manuel Soria.

Les irrita que se divulgue que Grupo Europa pagó un mitin de Rajoy a cambio de los favores prometidos en el Ayuntamiento de Mogán, donde gobierna el PP, o que un periodista de Canarias7 cobrara en dinero negro para publicar sentidos panegíricos de esa empresa cuando trataba de introducirse en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.

Cuando estalló en Madrid el caso Gürtel, el PP hizo lo mismo: acusar gravemente al juez Garzón y a la Policía de ejecutar una feroz cacería contra unos altos cargos que finalmente han resultado imputados por los jueces competentes en investigar el comportamiento de aforados. Acusaron entonces al periódico El País de estar en esa pretendida componenda, y hasta formularon denuncias penales por filtraciones, aún a sabiendas de que éstas tenían una procedencia clara: los mismos denunciantes, paradójicamente, del PP.

No vamos a jugar a ese juego que ellos quieren, el de dar explicaciones de un comportamiento, el nuestro, que jamás se ha alejado de la legalidad ni de las normas deontológicas de la profesión periodística. No tenemos que revelar nuestras fuentes, ni el lugar en que nos vemos con ellas, ni las condiciones en que se producen nuestras conversaciones.

A nuestros lectores sólo les debe importar saber que no utilizamos métodos execrables, que no grabamos conversaciones sin permiso de los entrevistados; que no robamos imágenes para luego emitirlas con el marchamo de periodismo de investigación; que no entorpecemos voluntariamente investigaciones policiales y judiciales, que ninguno de nuestros periodistas cobra de tapadillo por hablar bien de alguna empresa… Y lo más importante: que todo lo que hemos publicado de Grupo Europa, del caso salmón, de Góndola, Faycán, Brisan, La Favorita, el chalet de Esquivel, Isolux… es verdad. Duela a quien duela.

11 mayo, 2009

La comisaria y la corrupción



Hace alrededor de un año adelantamos en CANARIAS AHORA que una de las derivas por las que iba a conducirse la defensa de los presuntos corruptos del PP iba a consistir en desacreditar a los investigadores, particularmente a la Policía. Y no nos equivocamos en absoluto. Ya desde que estallara la operación Góndola, de presunta corrupción en Mogán, la por entonces concejal Onalia Bueno puso en marcha una grotesca investigación sobre el patrimonio personal de la comisaria que dirigía aquellas investigaciones, Concepción de Vega, lo que le supuso que se le añadiera a tan portentosa dirigente del PP un delito que complementara el amplio ramillete que colecciona en Góndola.

Pero al sumarse José Manuel Soria a la lista de imputados por corrupción en el PP canario, arreciaron de manera colosal los ataques contra esa misma comisaria, actualmente jefa superior de Policía en Canarias, a la que han llegado a acusar de actuar en connivencia con el Partido Socialista y con este periódico.

No es en absoluto reprochable que un juez llame a declarar a quien desee para aclarar unas diligencias como las abiertas a raíz de que José Manuel Soria se quejara amargamente de que, al levantarle las enaguas, aparecieran cosas feas relacionadas con el muy churrigueresco modo que tiene todo un consejero de Economía y Hacienda de Canarias de administrar los dineros (blancos, tintos y decolorados) de la familia. La suya de él.

Lo que es más preocupante es que con este tipo de acciones se pretenda algo muy distinto a la preservación de la intimidad, el honor y la buena imagen de un cargo público como el señor Soria.  O la garantía de confidencialidad de los sumarios judiciales, incluidos los que no están declarados secretos, como es el caso.

Porque lo que realmente se pretende, lo que siempre busca este político excesivo y chulapo, no es otra cosa que instaurar una sensación generalizada de pánico total entre el gremio periodístico ante la mera tentación de publicar algo del vicepresidente del Gobierno que se aleje de las notas oficiales que manda su consejería a los medios de comunicación. Que para periodismo de investigación ya están sus jefes de prensa.

Lo que nos falta por ver en el amplio historial de ataques que viene sufriendo la libertad de expresión y de información en Canarias es que un juez prohiba a los periodistas hablar con las fuentes oficiales, oficiosas o fijas discontinuas que les de la gana, y a éstas a confirmar, desmentir, matizar o no comentar lo que se les pregunte. Estaba inventado antes de que a Soria se le ocurriera meterse en política en 1995.