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17 abril, 2009

Al banquillo por el caso Isolux

Isolux ha vuelto a ser noticia en Las Palmas de Gran Canaria, y nuevamente por defectos en los módulos de desalación instalados en el complejo de las potabilizadoras de Piedra Santa, que producen el agua de abasto de la ciudad. El Ayuntamiento ha informado de que se han detectado concentraciones de boro por encima de los niveles permitidos y Emalsa ha atribuido parte de esas concentraciones a las membranas de ósmosis inversa de las plantas desaladoras, particularmente las instaladas por Isolux.

La adjudicación, construcción y puesta en funcionamiento de estos dos módulos de desalación de agua de mar que instaló Isolux en 2005 han estado siempre rodeadas del escándalo y de la sospecha. Fue en agosto de 2003 cuando la entonces alcaldesa, Pepa Luzardo, adjudicó ese contrato a Isolux a pesar de que un informe del servicio del Ciclo Integral del Agua colocaba a esa empresa entre las peores de cuantas concursaron. Luzardo no quería dar el contrato a Idagua, la empresa que había quedado mejor colocada, así que encargó un segundo informe a un técnico ajeno al servicio que, en un tiempo récord de ocho días, consiguió colocar a Isolux en el primer lugar.

Hasta ahora sólo una persona se ha sentado en el banquillo para responder por el caso Isolux. Y ese fui yo. José Manuel Soria me interpuso una querella por injurias y calumnias por haber publicado que tras esa adjudicación de Pepa estaban sus instrucciones. Resulté absuelto en ese juicio, celebrado en junio de 2008, después de que la juez escuchara al representante de Idagua, que a su vez lo es del grupo francés Bouygues, declarar que Soria le había amenazado con no obtener un sólo contrato en Canarias si recurría la adjudicación en favor de Isolux.

Aquel juicio arrojó mucha luz sobre el escándalo del caso Isolux. Además de la constatación de que Soria miente siempre (ante la juez llegó a decir que jamás se interesó por ningún aspecto de este concurso), sirvió para conocer de boca de Pepa Luzardo que no le había gustado el primer informe, que encargó el segundo pero que no lo llegó a leer porque se fue al sur de vacaciones. Pero aquel segundo informe valió para una de las alcaldadas más onerosas que ha sufrido la ciudad en la etapa reciente.

Pero, al igual que otras muchas trapisondas de los mandatos del PP en la capital grancanaria, nunca se investigó por qué Luzardo tenía tanto empeño en adjudicar los dos módulos a una empresa que carecía de experiencia en la materia, hasta el punto de que los módulos de desalación no solamente se pusieron en marcha con un notable retraso, sino que no han parado de generar problemas, con continuas paradas que obligan a Emalsa a recurrir al mercado de los pozos de la isla, con el consiguiente encarecimiento y el detraimiento de agua a los acuíferos y a la agricultura.

Ahora sabemos que, encima, los módulos de Isolux son en gran medida los culpables de la aparición de boro en el agua de abasto de Las Palmas de Gran Canaria, lo que motivará tener que comprar en los pozos 17.000 metros cúbicos diarios hasta finales de junio.

En aplicación de la doctrina del PP, cuando se empeñó en ver en el ácido bórico el eslabón que enlazaba el 11-M con ETA, el boro encontrado en el agua de abasto habría de llevarnos al resto del mundo a buscar en no muy lejanas montañas ni en ignotos barrios residenciales al autor intelectual de esta adjudicación en favor de Isolux para preguntarle muy seriamente si hubo relación entre esa operación y la financiación de la campaña electoral de 2003.

05 abril, 2009

Segunda denuncia contra Soria

No tenía intención de comentar nada acerca de la segunda denuncia que he interpuesto contra José Manuel Soria, al menos hasta que el Tribunal Superior de Justicia de Canarias y la Fiscalía Anticorrupción tomaran una decisión sobre ella. Pero la publicación de la noticia en Canarias7 el pasado viernes ha precipitado los acontecimientos. Alguien entregó mi denuncia a ese periódico, y desde luego no fui yo.

La denuncia no se está tramitando todavía, y es una máxima generalizada en el periodismo que sólo deben difundirse aquellas que sean diligenciadas por el órgano correspondiente porque ese sería un síntoma de que pueden existir indicios racionales de criminalidad. Desde luego yo opino que los hechos que denuncio revisten esa condición porque, de no ser así, no me habría tomado la molestia de redactar tantos folios sobre los hechos ni habría obligado a mis abogados a trabajar muchas horas para dar calificación jurídica al relato fáctico.

La denuncia está relacionada con la trama eólica, pero con el núcleo de lo que siempre he llamado el estanque de los tiburones, en feliz aportación de Lorenzo Olarte. Creo que lo investigado en la operación Eolo, por la que se van a sentar en el banquillo siete acusados, es una mínima parte de lo que verdaderamente ocurrió con aquel concurso de energía eólica convocado en 2004 en tiempos en que el consejero de Industria era Luis Soria, hermano de José Manuel Soria.

Soy consciente de que seré objeto de todo tipo de crítica y que por esta nueva iniciativa judicial arreciarán los ataques contra mí y contra el periódico que dirijo. Soy de los que opinan que no es tarea de un periodista acudir a los tribunales de justicia a denunciar hechos presuntamente delictivos, pero hay que tener en cuenta que por esos hechos que relato en mi denuncia, que avalo con todo tipo de pruebas documentales, estoy imputado por injurias y calumnias por denuncia del señor Soria. El próximo día 15, si no hay un nuevo aplazamiento, se celebrará un juicio en el que el vicepresidente del Gobierno solicita para mí la pena de dos años de prisión.

Siempre hemos sostenido en CANARIAS AHORA lo que sostengo en esa denuncia que interpuse el pasado 30 de marzo. Lo argumentamos con pruebas cuando lo publicamos en el periódico y lo avalamos con pruebas ante la Justicia. No puedo admitir que un periodista tenga que ser obligado a demostrar ante un juez que lo que ha publicado es verdad y que nadie reclame al político responsabilidades por esos hechos, que a mi juicio son presuntamente delictivos.

Han pasado tres años exactos desde que el señor Soria abandonó la vivienda propiedad del empresario Javier Esquivel, que habitó sin pagar ni un euro de alquiler. Y durante ese tiempo transcurrido nadie actuó de oficio, nadie extendió las investigaciones de Eolo a aquellos comportamientos, nadie denunció unos hechos que incluso fueron objeto de un contundente voto particular parlamentario en aquella vergonzosa comisión de investigación de la trama eólica.

Me ha tocado de nuevo hacerlo a mí. Espero que sea la última.