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10 marzo, 2009

Se la ofrecieron a ‘Canarias7′ por 5 millones



De haber habido algún delito en La Favorita, probablemente ya estaría prescrito, a no ser que alguien decida ahora investigar y tropiece con un cohecho de considerables dimensiones en relación con una decisión ilegal adoptada bajo la alcaldía de José Manuel Soria. Cuando declaré por primera vez ante el juez de instrucción le dije que me habían llegado informaciones muy suculentas acerca de una buena mordida de 300 millones de pesetas, pero nunca publicamos una sola línea del asunto porque ese extremo jamás lo pudimos confirmar. Salvo que hable alguna de las partes del soborno o un imposible testigo, es dificilísimo probar si hubo o no reparto de plusvalías alrededor de La Favorita.

Lo que sí logramos probar desde un principio, además de la existencia y titularidad de la cuenta en Suiza, además de la confabulación para adquirir ese inmueble y no otro, además de la visita relámpago a la capital helvética de Curro Fernández Roca… fue que el precio de venta de La Favorita iba en disminución hasta que llegó Soria y pagó por ella casi el triple de lo que se pedía.

La tabaquera BAT había decidido desde finales de los noventa desprenderse de ese inmueble por su valor contable, sin mayores pretensiones.

Así, en un acta del consejo de administración de Canarias7, celebrado el 10 de diciembre de 1999, que aporté al juzgado que me condenó, se certificaba que la empresa editora de ese diario había recibido una oferta por parte de BAT España. En esa acta no se especificaba el precio que se estaba reclamando, pero sí aparecía una cantidad en la reunión que el mismo órgano de Informaciones Canarias, S.A. (Inforcasa) celebró el 7 de febrero de 2000.

En el certificado aportado al juzgado a petición de mi abogado se puede leer textualmente lo siguiente: “Ha de tomarse en consideración que BAT insiste en su oferta, bajando el precio a 800 millones de pesetas, teniendo en cuenta que esta oferta puede estar ya en el límite hacia abajo”.

Esa afirmación, certificada por el secretario de Inforcasa ante el juzgado, venía a demostrar que el precio de La Favorita a principios de 2000 era de unos 5 millones de euros, pero tan sólo dos años después, el Ayuntamiento que presidía Soria anunciaba que pensaba comprarlo por más de 12 millones de euros, más de 2.000 millones de pesetas. Y lo compró, claro.

La oferta de La Favorita la estuvieron moviendo por diversas empresas de la ciudad y de fuera de la isla varios intermediarios. La comisión debía ser bastante sustanciosa tratándose del precio que se trataba y teniendo BAT la prisa que tenía por ajustar su cuenta de resultados.

Uno de esos comisionistas era Jorge Rodríguez, quien fuera concejal de Urbanismo con Soria durante su primer mandato municipal, cargo que abandonó antes tras reconocer que había tomado decisiones que beneficiaban a la empresa de un ser querido. Pero se quedó con su puesto en La Caja, donde el PP lo había colocado como secretario del consejo de administración.

Nunca pudimos verificar si fue Rodríguez quien hizo de aglutinador entre BAT España, Santiago Santana Cazorla y el Ayuntamiento de la capital grancanaria para que el empresario comprara el inmueble por cinco millones, lo aguantara unos quince meses en su poder y luego se lo vendiera al consistorio por mucho más del doble. Años después, en 2007, volvimos a tropezarnos con Rodríguez cuando, metidos en una investigación periodística sobre Grupo Europa, lo descubrimos haciendo de aglutinador de esta empresa y los Ayuntamientos de Telde y Mogán, entre otros, gobernados por su partido, el PP. En estos momentos está imputado en la Operación Faycán por tráfico de influencias. Qué cosas.

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