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11 marzo, 2009

Santana Cazorla se quedó con 22.165 metros



La única ventaja de haber estado imputado en el asunto de La Favorita fue que pude acceder al expediente administrativo que se tramitó en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para la adquisición de ese inmueble. No es un secreto que los expedientes no estaban al alcance de la prensa, como no lo estaban siquiera para lo concejales de la oposición, como ha quedado acreditado en varias sentencias judiciales.

Pero la juez que me condenó accedió previamente a nuestra petición y reclamó el expediente foliado. De su análisis se deduce que, efectivamente, una vez se hace el retrato robot de La Favorita, los técnicos municipales se dedican a la noble tarea de vestir el machango, es decir, dar cobertura legal a la decisión política de adquirir aquel inmueble.

Hay algunos aspectos llamativos, como las contínuas prevenciones de la oposición en los órganos correspondientes, los diferentes informes de valoración hasta alcanzar el deseado o la disolución de Calle Cervantes, S.A., que finalmente es absorbida por Iniscan, ambas del Grupo Santana Cazorla, empresa esta última a favor de la cual se extienden los dos cheques municipales, uno de La Caja, por 10.020.242  euros, y otro del Santander, por dos millones.

La única empresa que se presentó fue Calle Cervantes, S.A., una vez el retrato robot diseñado por el concejal Fernández Roca dejó fuera otro inmueble ubicado en Las Torres para cabreo de su propietario.

La Favorita era la favorita, de eso no había duda, porque sus características coincidían hilo por pabilo con lo que decía el pliego del concurso. Hasta que, una vez adjudicado a Santana Cazorla, éste presenta al Ayuntamiento un escrito aclarando que lo que le habían comprado no era toda la propiedad, sino una parte de la misma.

“Se ha podido incurrir en un error de interpretación al considerar  como objeto de la oferta la totalidad de la finca registral de referencia y no sólo el de terrenos, solares e instalaciones del reconocido como complejo industrial de La Favorita, contenidos, eso sí, en la misma finca”, se puede leer en el folio 369 del expediente en ese escrito firmado por el empresario el 12 de diciembre de 2002.

Efectivamente, una vez adjudicado el concurso en noviembre, Santiago Santana Cazorla se va a un notario el 4 de diciembre de 2002 y depura la propiedad que había adquirido por poco más de cinco millones de euros a la multinacional BAT. Mediante un instrumento llamado determinación de resto, segrega la parte que había vendido al Ayuntamiento e inscribe a su nombre el resto de la propiedad, que queda fuera de la operación.

Y ese resto es nada más y nada menos que 22.165 metros cuadrados, lo que viene a significar que el Ayuntamiento de la ciudad renunció a comprar la totalidad de la propiedad, 47.735 metros cuadrados, con sus naves y edificios, por 5 millones de euros, para pagar 12 millones por una parte. En esa misma escritura notarial, suscrita casi un mes después de la compra-venta, se indica que el valor de la finca es de 5.409.108,94 euros.

Quizá la palabra sablazo no sea la que mejor defina esta operación tan ventajosa para el interés general.

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