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04 marzo, 2009

La cuenta en Suiza

La primera vez que me senté ante un juez de instrucción estaba convencido de que lo que había visto en tantas películas de abogados iba a funcionar. Yo era el imputado (por injurias y calumnias), y pese a las advertencias de mi paciente abogado, Luis Val, entré en aquel despacho con la certeza de que el juez se iba a quedar asombrado con las cosas que le iba a contar de Soria y con los documentos que llevaba en un pequeño cartapacio negro que demostraban que todo lo que iba a decir era verdad.

Mi primera sorpresa fue ver sentada a mi lado, a escasos veinte centímetros, a la esposa del denunciante, María del Carmen Benítez, que asistía al interrogatorio como procuradora de José Manuel Soria. Un hecho que es absolutamente infrecuente en el foro pero que se ha venido repitiendo en todas y cada una de las causas penales en las que el presidente del PP se ha empeñado en meterme.

La procuradora no puede hablar ni intervenir, lo que siempre me llevó a pensar que Benítez estaba allí sencillamente para incordiar e intimidar y, subsidiariamente, para meter presión al juez, cosa que ella extiende con su ya conocido gracejo a los funcionarios de cada uno de los juzgados que tienen el infortunio de padecerla.

También fue aquella la primera ocasión en que ví a un abogado que ha sido una constante los últimos seis años, Nicolás González-Cuéllar Serrano, hijo de un prestigioso fiscal de igual nombre y apellido compuesto que acabó abriendo despacho en Madrid para ganar mucho más dinero del que se gana ejerciendo en el lado público del foro. El padre del abogado de Soria fue, miren qué cosas, el que redactó una de las querellas más sonadas de la historia de Canarias, la que La Caja interpuso al que durante 22 años fuera su director general, Juan Francisco García, pero ésa es otra historia que también pienso contarles aquí.

Volvamos a aquel interrogatorio. El juez, Alberto Puebla, que se comportó en todo momento con una gran profesionalidad y amabilidad, me interrogó exclusivamente en torno a lo que nos había llevado hasta allí, esto es, la denuncia de José Manuel Soria contra mí por delitos de injurias y calumnias. Por más que le dije a su señoría que yo lo que quería era darle una cuenta en Suiza que había que investigar, que tenía indicios de que aquello había sido una operación indecente, irregular y probablemente incluso delictiva, no hubo manera. Allí estábamos para lo que estábamos y no cabían otras derivaciones.

Pronuncié la numeración completa de la cuenta en el BBVA Privanza de Suiza, la señalada con el número 401203, y fue como si diera la matrícula de mi coche para una revisión de los 40.000 kilómetros. Dije que no era una cuenta de Soria, que nunca sostuve eso, que era una cuenta de la empresa Calle Cervantes, S.A., cuyas escrituras también aportaba. Insistí en que esa empresa nació y murió con la operación de La Favorita, que el expediente administrativo se preparó para que todo condujera a esa antigua fábrica de tabacos. Pero nada, eso no tenía el menor interés para la instrucción.

Estaba seguro de que, al escucharme, el juez ordenaría que se dedujera testimonio y se investigara aquella cuenta, que venía a ser del empresario Santiago Santana Cazorla, al que finalmente le compraron La Favorita por 12 millones de euros menos de un año después de que se ofertara en el mercado por 5. Pensé que tirando del hilo, cualquier juez o fiscal daría con el ovillo. No sólo por la exceptio veritatis, lo que me habría librado de esa causa penal, sino por llegar al fondo de la verdad y comprobar qué pasó con aquel escándalo que por entonces ocupó grandes espacios en la prensa local. Pero nada pasó.

Saqué entonces un extracto de la tarjeta Iberia Plus del concejal de Hacienda en aquellos años municipales, Curro Fernández Roca, el hombre de las cuentas de Soria, el que estaba entonces en todos los zurcidos y en todos los fregados. En aquel extracto, que llegó a mí como llegan las cosas en los momentos más inesperados, quedaba constancia de que el concejal había volado a Suiza tan sólo 24 horas antes de que la Comisión de Gobierno del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria aprobara, con los votos del PP, el pliego de condiciones para comprar La Favorita en un descarado retrato robot de la propiedad de Santana Cazorla. No hubo nada que hacer, fue entonces cuando empecé a darme cuenta de que había entrado condenado a aquel despacho de Granadera Canaria.

2 comentarios:

  1. No se como va esto si de arriba abajo o al revés, pero lo he leido todo, y uno lo único que siente es pena,pena de realizar una invesrtigación exaustiva para facilitar el trabajo a los jueces, y encontrarse con jueces que no quieren saber nada¡¡. Llamativo el hecho de que dos expedientes casi con las mismas características tengan sentencias tan distintas, La Finca de San Rafael, tiene una sentencia firme y desfavorable, o sea que se anula esa permuta, y la Favorita, se archiva, incluso aportando más documentación que acredite la veracidad de los hechos.Pero no hay nada nuevo en el horizonte señor Sosa, todos los que iniciamos pleitos judiciales,sabemos ya (y no por nuestra intuición) que dependiendo del juzgado o del juez que lo lleve, va a tener un resultado u otro, asombra las coincidencias de personas y de la manara en que se realizan estas compras y permutas y mucho más la contradicción DEL CÓDIGO PENAL, según quienes lo apliquen. No está solo en esto, somos muchos los ciudadanos que vivimos situaciones similares, lo fácil es callarse , llenarse de miedo y abdicar, pero no es lo justo ni lo correcto moralmente, así que hay que seguir con la confianza de que un juez "un verdadero juez" sin politizar lea los documentos y actúe con todas las de la ley. Saludos

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  2. Bueno,estimado Carlos Sosa(como mi hermano),al menos le saldrá bién,el comprobar que pasado un tiempo y por los divorcios,si más hubieran más chanchullos saldrían a la luz,todos comprobemos que no estabas tan equivocado y lo del "caso salmón"si no es motivo judicial,si al menos para no ejercer más nunca un cargo público,igual el no pierde aceite pero gana billetes.Un saludo.

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