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05 marzo, 2009

¿Dónde está Curro?

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El concejal de Hacienda que estuvo junto a Soria durante gran parte de su mandato en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria (1995-2003) conoce a la perfección todas las operaciones extrañas que hizo aquel alcalde. Inspector de Hacienda en excedencia y titular de uno de los más prestigiosos despachos de asesoría fiscal y contable, Francisco Fernández Roca, más conocido como Curro, era el que daba apariencia de pulcritud y de legalidad a aquellos complicados expedientes, como el de La Favorita.

A Curro lo propuse como testigo para el juicio por el que se me acusaba de calumnias por este caso de La Favorita. Semanas antes de la vista me telefoneó para pedirme que lo sacara de aquel trance, que él no sabía nada de aquella operación que no estuviera en el expediente administrativo. Le contesté que me lo pensaría, pero que en un asunto penal como ese tenía que tirar de cualquier persona que contribuyera a aclarar lo ocurrido. Lo mantuve como testigo y acudió muy incómodo a la cita.

Curro Fernández Roca sostiene desde hace años que su estrecha amistad con Soria se quebró incluso antes de que acabara la tarea de ambos en el Ayuntamiento. Pero durante mucho tiempo fueron uña y carne. Por eso consideré siempre que su testimonio era trascendental.

Cuando en el juicio mis abogados le preguntaron por su viaje a Suiza, Fernández Roca contestó con evasivas. Dijo que se trataba de un viaje de carácter privado y que no tenía por qué explicar su finalidad. La juez le admitió esa licencia a pesar de que era clave que explicara qué hacía en Suiza un concejal de Hacienda de Soria en aquellos convulsos momentos en que se tramitaba la compra de La Favorita, máxime poniendo ese viaje en relación con la existencia de una cuenta en Suiza, que también aporté a la causa, a nombre de una empresa de Santiago Santana Cazorla.

Hace algunos años, una conocida agencia de viajes puso en circulación una llamativa campaña publicitaria en la que un personaje, de nombre Curro, aparecía en bañador y con gafas de pesca submarina, emergiendo de las aguas del Caribe. El copy de aquella campaña era “¿Dónde está Curro?” A nuestro Curro, el concejal, el diligente inspector de Hacienda en excedencia, lo pillamos nosotros en Suiza en un momento muy comprometido. Fue un viaje de ida y vuelta en tan solo 24 horas.

El 22 de julio de 2002, Curro no estaba en el Caribe sino embarcando en el vuelo 0807 de Iberia en Gran Canaria con destino a Madrid. Allí hizo transbordo ese mismo día al IB-3482 con destino a Ginebra, de donde regresó a Madrid en el IB-3487  justo al día siguiente, para enlazar en Barajas con el IB-0812 el mismo día 23 con destino en Gran Canaria. (Está todo en el extracto de su tarjeta Iberia Plus, que puedes consultar pinchando en la imagen que acompaña a este comentario).

¿A qué va a Suiza un político canario en activo en un viaje que dura escasísimas 24 horas?

Al día siguiente, el 24 de julio de 2002, bajo la presidencia de Francisco Fernández Roca, se celebra en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria reunión de la Comisión de Gobierno. Excusan su asistencia Pepa Luzardo y Fernando Martín-Mönkemoller, además de Soria, que estaba “en un acto oficial”.  Según el acta de la sesión, en el apartado VII, de Patrimonio, se aprueba el “expediente para la contratación por concurso de la adquisición de una finca urbana en el término municipal de Las Palmas de Gran Canaria, en procedimiento abierto”.  El “informe-valoración” que resulta aprobado es un retrato robot de La Favorita.

Gracias a la conocida práctica de sacar a la oposición de los órganos de control, en aquella comisión de gobierno sólo había concejales del PP: además de Curro, votaron a favor del paripé Juan José Cardona (en la actualidad director general del grupo Santana Cazorla), Felipe Afonso el Jaber (actual mano derecha de Pepa Luzardo en la oposición municipal), Carmen Guerra (diputada nacional), Rosa Rodríguez (parlamentaria autonómica) y Rafael Santana Quílez, defenestrado por su partido por haber cuestionado los servicios de la empresa que dirige en Canarias quien entonces era novio de Luzardo.

El informe-valoración que se aprobó describía La Favorita sin mencionarla: superficie de parcela mayor de 15.000 metros cuadrados, superficie construida mayor de 25.000 metros cuadrados… Era el 24 de julio de 2002, dos meses antes, el 24 de mayo de 2002, el periódico La Provincia publicaba una noticia que se titulaba así: “El Ayuntamiento estudia la adquisición de La Favorita para servicios municipales”. El periodista relataba con todo lujo de detalles las características del inmueble y, recogiendo declaraciones de Curro Fernández Roca, explicaba que para tal operación el Ayuntamiento suscribiría un préstamo de 12 millones de euros con el Banco de Crédito Local.

Luego un expediente impecable, un viaje a Suiza, una comisión de gobierno, una adjudicación y unas instalaciones que, siete años después, siguen siendo inservibles.

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